Tu Primer Amor

“Yo conozco tus obras, tu fatiga y tu perseverancia . . . Pero tengo contra ti que has dejado TU PRIMER AMOR.”
Apocalipsis 2:2 y 4

Muchos creyentes trabajan sin parar en la iglesia, hacen mil cosas por Dios, se cansan, se fatigan, pero perseveran . . . sin embargo, en algunas ocasiones, esto NO surge del amor, NO surge de la gratitud, surge de una obligación  religiosa que algunos se imponen, algunos dicen: “Hay que orar más”, “Hay que leer más”, “Hay que predicar más”, “Hay que dar más”, etc etc etc la Iglesia en Éfeso se encontraba en esta situación, el Señor conocía sus obras buenas, su fatiga como resultado de ellas y su perseverancia en lo que hacían . . . PERO . . . habían dejado su primer amor, habían olvidado algo MUY IMPORTANTE. ¿Qué fue lo que más nos impactó cuando conocimos y aceptamos a Jesús? SU GRAN AMOR. Fue maravilloso cuando en un principio nos sentimos amados y perdonados por nuestro Padre Celestial, fue maravilloso cuando nos sentimos aceptados por ÉL, fue maravilloso cuando sentimos su compasión y su misericordia en nuestras vidas, fue maravilloso cuando entendimos que Jesús murió por nosotros y que ÉL nos amó primero. Entonces, ¿Qué significa “olvidar” nuestro primer amor? ¿Qué significa “abandonar” nuestro primer amor? Significa estar intentando ganarnos el amor de Dios a través de nuestras obras y sacrificios. Dios quiere que sigamos experimentando ese primer amor que cambió nuestro corazón, Su Gran Amor. El primer amor es el amor que sentimos cuando le conocimos y ese amor sigue siendo tan real como lo era antes. ÉL nos amó primero, este es el amor que NO debemos olvidar ni abandonar. Lo que hacemos ¿lo hacemos porque estamos agradecidos? ¿Nos motiva el amor cuando hacemos algo bueno o nos motiva la obligación o el sacrificio? Si Dios nos amó cuando éramos pecadores, ¡Cuánto más nos ama ahora que somos sus hijos! ¿Estamos intentando ganarnos el amor de Dios con lo que hacemos por Él? ¿Nos sentimos lejos del Padre porque no somos perfectos? Mi hijo NO es perfecto, pero cuando le miro siento un inmenso amor por él, ¿qué sientes tú cuando miras a tu hija o a tu hijo? No lo dudes, cuando nuestro Padre Celestial nos mira, Él siente un inmenso amor por cada uno de nosotros, su amor es perfecto, incondicional, inigualable. . . Él nos amó, nos ama y nos amará SIEMPRE porque Su amor es eterno.

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