17. ¿Dios crea las Tinieblas y el Mal? Sí, pero . . .

“para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo el Señor, y ninguno más que yo, que formo la luz y creo LAS TINIEBLAS, que hago la paz y creo LA ADVERSIDAD. Yo el Señor soy el que hago todo esto.”
Isaías 45:6 y 7 – Reina Valera 1960

En la Biblia de las Américas leemos:

“el que forma la luz y crea LAS TINIEBLAS, el que causa bienestar y crea CALAMIDADES”

En la Biblia de Jerusalén 1976 leemos:

“yo modelo la luz y creo LA TINIEBLA, yo hago la dicha y creo LA DESGRACIA, yo soy Yahveh, el que hago todo esto.”

En la versión llamada la Biblia del Oso leemos:

“Que formo la luz, y creo LAS TINIEBLAS; que hago la paz y que creo EL MAL. Yo soy el Señor, que hago todo esto.”

Los eruditos no se han puesto de acuerdo al traducir la palabra hebrea “RA”, por eso, algunos han elegido “Dios crea la adversidad”, otros “Dios crea calamidades”, otros “Dios crea la desgracia” e incluso “Dios crea el mal”.

¿Cómo podemos reconciliar lo que Dios mismo dice de sí mismo en este versículo con lo que estamos viendo en este libro? Yo creo que Dios forma la luz y crea las tinieblas, pero la pregunta clave es: ¿CÓMO crea Dios las tinieblas? . . . Yo también creo que Dios crea la adversidad, pero debemos hacernos la misma pregunta: ¿CÓMO crea Dios la adversidad? . . .

La respuesta es sencilla: Cuando Dios habla, la misma Palabra trae luz y tinieblas produciendo el bienestar y la adversidad.

Cuando Jesús vino a la tierra, la luz del mundo, él trajo luz a los ciegos, pero a los que decían que veían, les trajo oscuridad.

“Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados.”
Juan 9:39

El mismo Sol de Justicia – Jesús - que trajo luz, calor, sanidad y vida a los que no podían ver, cegó los corazones de los que afirmaban que sí podían ver, trayendo sobre ellos adversidad y calamidades. Por tanto, Dios crea las tinieblas cuando Él resplandece con su luz y los hombres NO quieren recibirla. Al querer seguir aferrándose a sus creencias y sus obras, los hombres se afirman en las tinieblas con toda la adversidad que esta decisión produce en sus vidas, de esta forma Dios crea las tinieblas y la adversidad.

Cuando Jesús sanó a un ciego de nacimiento, un grupo de fariseos no quiso aceptar que Jesús había podido hacer tal cosa, por eso, cuando le vuelven a preguntar al que había sido ciego, éste dice:

“Ya os lo he dicho, y no habéis querido oír; ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos?”
Juan 9:27

Los fariseos preguntaban, pero no querían oír, habían visto, pero no querían ver, afirmaban que tenían bien la vista, pero estaban totalmente ciegos, por eso, le dicen:

“Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos. Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ése, no sabemos de dónde sea.”
Juan 9:28 y 29

La respuesta que les da a continuación es tremenda porque el hombre que había sido ciego estaba citando lo que los fariseos creían y enseñaban, por eso, cuando los fariseos rechazaron la luz que Jesús trajo, se vieron obligados a pasar por la adversidad de tener que contradecir lo que ellos siempre habían enseñado. Esta es la respuesta del que había sido ciego:

“. . . sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios y hace su voluntad, a ése oye. Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego. Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer.”
Juan 9:31-33

Lo que Jesús hizo y enseñó, para algunos era la Luz, pero para otros era Tinieblas.

Los niños, los pobres, los enfermos, las prostitutas, los publicanos . . . querían acercarse a Jesús para recibir de Él, mientras que los religiosos le tenían miedo y querían acercarse a Jesús para quitarle la vida. La misma persona, el mismo mensaje, en algunos produjo Luz, en otros, Tinieblas; en algunos produjo bienestar y bendición, en otros, produjo malestar y calamidades, de esta forma son creadas la Luz y las Tinieblas, el bienestar y la adversidad.

“Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cómo matarle; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina.”
Marcos 11:18

El mismo mensaje de Jesús que en algunos producía admiración, en otros, producía miedo. Las palabras y el mensaje de Jesús creaban temor en el corazón de los religiosos y producían admiración en el corazón del pueblo.

Creo que ahora podemos entender mejor la afirmación que leemos en Isaías 45:7, ya que no se trata de que Dios sea la fuente de las tinieblas (engaños, asesinatos, violaciones, adulterios, etc) o la fuente de la adversidad (enfermedades, dolencias, escasez, etc), se trata de lo que sucede cuando Dios resplandece con su luz y alumbra nuestros corazones. Los que no quieren recibirle, son cegados por su propia oscuridad y tendrán adversidad al tener que vivir confiando en su carne (en sus fuerzas) por no querer vivir por la fe una vida de paz y de reposo confiando en Cristo, la Luz del Mundo y el Sol de Justicia.

Cuando Moisés le dice a Israel que Dios les ha visitado y que iba a sacarlos de su esclavitud, esto es lo que pasó:

“Y fueron Moisés y Aarón, y reunieron a todos los ancianos de los hijos de Israel. Y habló Aarón acerca de todas las cosas que el Señor había dicho a Moisés, e hizo las señales delante de los ojos del pueblo. Y el pueblo creyó; y oyendo que el Señor había visitado a los hijos de Israel, y que había visto su aflicción, se inclinaron y adoraron.”
Éxodo 4:29-31

El Pueblo de Dios se inclinó y adoró al oír que Dios había visitado a su Pueblo para traerles la libertad, pero cuando Faraón escuchó el mismo mensaje, esto es lo que sucedió:

“Y Faraón respondió: ¿Quién es el Señor, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco al Señor, ni tampoco dejaré ir a Israel . . . Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis cesar al pueblo de su trabajo? Volved a vuestras tareas . . . He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis cesar de sus tareas . . . Y mandó Faraón aquel mismo día a los cuadrilleros del pueblo que lo tenían a su cargo, y a sus capataces, diciendo: De aquí en adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como hasta ahora; vayan ellos y recojan por sí mismos la paja. Y les impondréis la misma tarea de ladrillo que hacían antes, y no les disminuiréis nada; porque están ociosos, por eso levantan la voz diciendo: Vamos y ofrezcamos sacrificios a nuestro Dios. Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan a palabras mentirosas.”
Éxodo 5:2,4-9

La misma Palabra de Dios fue la que trajo luz y paz al corazón del Pueblo de Israel, pero al corazón de Faraón trajo tinieblas y perturbación, de hecho, comenzó a exigir de sus esclavos hebreos, más de lo que, hasta ese momento, habían estado haciendo para él, Dios creó la Luz y formó las Tinieblas, hizo la paz y creó la adversidad.

Cuando el Pueblo se queja a Moisés por lo que había provocado su confrontación con el Faraón, Moisés mismo se dirige a Dios y le dice:

“Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo.”
Éxodo 5:22 y 23

Como ya vimos anteriormente, la idea que está detrás de la pregunta “¿por qué afliges a este pueblo?” es que Dios permitió que Faraón actuase duramente contra el Pueblo de Israel, pero, como podemos comprobar en el versículo 23, Moisés mismo sabía que Dios NO estaba afligiendo a su Pueblo directamente, se trataba de Faraón, al NO querer escuchar a Dios y dejar en libertad al Pueblo de Israel:

“desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo.”
Éxodo 5:22 y 23

Claramente vemos que fue Faraón quien afligía al Pueblo de Israel, de esta forma, Dios crea la adversidad. Dios habla de libertad, habla de amor, habla de fe, habla de gracia y los que NO quieren recibir todo lo que Él es y tiene, se endurecen. Si Dios no hubiese ofrecido todo esto, no habrían endurecido sus corazones, de esta forma, Dios causa el endurecimiento. Cuando Dios habla de libertad, los que no quieren recibirla ni quieren darla, seguirán presos de sus calamidades y causando calamidades.

 

PARTE 18

 

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