16. Cuando Jesús llama a tu puerta

Cuando Jesús visitó a la Iglesia de Laodicea llamando a la puerta de sus corazones, no la visitó porque quería castigar a su Iglesia, la visitó porque quería obrar en sus vidas interviniendo a su favor de una forma maravillosa, la visitó porque quería entrar y cenar con ellos, quería compartir su amor y su vida con ellos.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”
Apocalipsis 3:20

Me gustaría compartir un incidente que NUNCA OCURRIÓ en la vida de Jesús, veamos:

“Y Jesús se acercó a un niño y le pegó un par de pescozones y entonces Tomás sorprendido le dijo:

“Rabí, se acercó este niño con una sonrisa y cuando le viste te cambió el rostro y le diste dos pescozones. ¿A qué se debe este ardor de tu ira?”

Jesús replicó:

“Tomás, Tomás, ¿No está escrito que Dios castiga el pecado de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, si tú hubieses conocido a su padre y a su abuelo, entenderías porque le he dado dos pescozones.”
Evangelio de San Fariseo 6:66

 

PARTE 17

 

Esta es una parte de mi libro LA INOCENCIA DE DIOS, si quieres, puedes comprarlo en formato Kindle y en papel a través de AMAZON.

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