¿Yeshua hablando con una mujer?

JUAN 4:5-27

Los discípulos de Yeshua estaban admirados cuando vieron a su Rabino hablando con una mujer y además ¡una samaritana!, pero ¿por qué no se atrevieron a preguntarle nada? . . . ¿Estaría Yeshua ligando con ella? . . . Esto es lo que pudieron haber pensado sus discípulos porque en aquel entonces, un hombre NO podía dirigirse a una mujer, solamente en ciertas situaciones podía dirigirse a ella, y los pozos eran uno de esos pocos lugares públicos donde un hombre y una mujer podían mantener una conversación, en aquella época cuando un hombre quería encontrar una esposa se acercaba a un pozo de agua y esperaba a una mujer que le pudiera interesar, cuando la mujer empezaba a sacar agua, el hombre le pedía un poco de ese agua, si la mujer le sonreía y le daba agua, ese hombre era MUY feliz porque esa mujer estaría interesada también en él, pero si la mujer no le sonreía y pasaba de él, entonces el hombre tenía que esperar a otra mujer que le pudiera interesar. Yeshua se acerca a una mujer y le dice: “Dame de beber”. La mujer en ese momento no sabía lo que pensar, “¿estaría un hombre judío buscando una esposa samaritana?” La mujer le pregunta por qué un hombre judío le pide agua a una mujer samaritana, ¿no sabía Yeshua que los judíos y los samaritanos no se trataban entre sí? Y efectivamente así era, los judíos y los samaritanos solamente tenían relaciones comerciales, pero no se hacían favores entre ellos y, como no, entre ellos NO se casaban. Yeshua le dice que si ella supiera quién es Él, ella le pediría y Yeshua le daría agua viva. La mujer pensaba que Yeshua se refería al agua del pozo y por eso le dice que él no tiene nada con qué sacar ese agua, entonces Yeshua le dice que el agua que Él da es distinta, es una fuente de agua que brota para vida eterna, una fuente que sería abierta cuando Yeshua muriese por nosotros en la cruz y resucitase, la mujer en ese instante no entendía bien lo que decía Yeshua y le dice que quiere de ese agua para no tener que venir más al pozo a sacarla, la mujer todavía no entendía que Yeshua se refería a algo espiritual, algo interno, Yeshua, en ese instante, le dice que llame a su marido y la mujer le dice que no tiene marido, la mujer le estaba diciendo a Yeshua en otras palabras: “mira, todavía estoy libre”, pero Yeshua le dice algo que deja a la mujer samaritana de piedra, le dice que cinco maridos ha tenido y el que ahora tiene no es su marido, la samaritana empieza a entender que la persona que tiene delante NO está buscando novia, la persona que tiene delante es MUY especial, ella le dice que es profeta y a continuación le hace una pregunta teológica:

"Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén está el lugar donde se debe adorar."

La respuesta de Yeshua fue sorprendente, como siempre:

“Mujer, créeme; la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adoren. Dios es espíritu, y los que le adoran deben adorarle en espíritu y en verdad.”

Yeshua le dice que NO adorarán al Padre ni en el monte Gerizim ni en Jerusalén, los verdaderos adoradores adorarán en espíritu y en verdad. La respuesta sorprende a todos porque afirma que los judíos adoran lo que conocen y los samaritanos lo que no conocen, PERO, Yeshua le pone un PERO muy significativo . . .

. . . PERO la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad . . .

Yeshua le dice a la mujer que el Padre ya NO busca una adoración en un Templo ni en un monte, el Padre busca adoradores en espíritu y en verdad, adoradores de corazón sin importar donde se encuentren.

Como la mujer no captaba la profundidad de las palabras de Yeshua, le dice que un día llegará el Mesías y Él le enseñará todas las cosas, en otras palabras, le estaba diciendo: “no tengo que preocuparme por saber dónde adorar al Padre porque cuando el Mesías venga nos dirá qué monte es el correcto”. La mujer no estaba muy convencida con la respuesta que Yeshua le da porque ella no sabía que Él era el Mesías que esperaban, pero a continuación, Yeshua le dice claramente que ÉL era el Mesías.

“Sé que el Mesías viene; cuando El venga nos declarará todo. Yeshua le dijo: Yo soy, el que habla contigo.”

Por tanto, las palabras de Yeshua no eran las palabras de un hombre normal y corriente, eran las palabras del Mesías y cuando le dijo que YA no importaba saber el monte correcto para adorar al Padre, era la respuesta del Mesías, del Rabino de rabinos.

Cuando los discípulos llegan y ven que Yeshua está hablando con una mujer no daban crédito a sus ojos, ¿Qué hace nuestro Rabino hablando con una mujer? ¿Qué trata de averiguar? . . . Lógicamente no se atrevieron a preguntarle nada.

La mujer samaritana creyó en Él, pero no pudo entender completamente las palabras de Yeshua cuando dijo:

“Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a Él, y Él te hubiera dado agua viva.”

Yeshua es el don de Dios para toda la humanidad porque Él vino para traernos una vida que NO hubiésemos podido conseguir de otra forma, Él se entregó por nosotros y a nosotros . . . gracias a lo que Yeshua hizo por todos nosotros ahora podemos conocer y entender el alcance de todo lo que Él le dijo a la mujer samaritana . . .

“el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna.”