La Viña de Dios y el Fruto del Espíritu

“Hiciste venir una vid de Egipto; echaste las naciones, y la plantaste. Limpiaste sitio delante de ella, e hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra. Los montes fueron cubiertos de su sombra, y con sus sarmientos los cedros de Dios. Extendió sus vástagos hasta el mar, y hasta el río sus renuevos. ¿Por qué aportillaste sus vallados, y la vendimian todos los que pasan por el camino? La destroza el puerco montés, y la bestia del campo la devora. Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora; mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña, la planta que plantó tu diestra, y el renuevo que para ti afirmaste. Quemada a fuego está, asolada; perezcan por la reprensión de tu rostro. Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, sobre el hijo de hombre que para ti afirmaste. Así no nos apartaremos de ti; vida nos darás, e invocaremos tu nombre. ¡Oh Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos! Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.”
Salmo 80:8-19

La vid representa al pueblo de Israel. En el versículo 8 encontramos una referencia a la liberación de Israel cuando era esclavo en Egipto, también en este versículo podemos ver como Dios estableció a su pueblo en la tierra prometida, la tierra de Canaán.

En un tiempo, esta viña estaba protegida, pero ahora el salmista pregunta (v. 12): ¿Por qué no tiene protección esta viña? ¿Por qué están rotos sus vallados?

Para contestar a esa pregunta, vamos a ver lo que dice el profeta Isaías.

“Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil. La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres. Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña. ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada. Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella. Ciertamente la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.”
Isaías 5:1-7

En este pasaje, la viña es la casa de Israel (v.7). Estos versículos nos dicen todo lo que hizo Dios por esta viña:

  • Se encontraba en una ladera fértil.
  • La había cercado, estaba bien protegida.
  • Despedregado, el terreno estaba bien preparado.
  • Había edificado una torre, en la torre se encontraba la persona que guardaba y protegía la viña, la viña estaba bien cuidada.
  • Había edificado un lagar, Dios quería que diese fruto.

Job pertenecía al pueblo de Dios, Job formaba parte de la viña de Dios, por eso el diablo no podía tocar a Job, porque Dios le había cercado (Job 1:10).

Dios tenía un propósito cuando plantó la viña, edificó una torre e hizo un lagar . . . el propósito era el FRUTO.

En el versículo 2 podemos leer "y esperaba que diese uvas. Dios esperaba fruto.

Israel era un pueblo privilegiado, pero con una gran responsabilidad (con el privilegio siempre viene la responsabilidad):

  • Debía ser un ejemplo para todas las naciones (en amor, en bondad, en santidad, en justicia, en fe . . .).
  • Israel debía dar fruto, pero lo único que dio fue uvas silvestres. Estas uvas silvestres son las obras de la carne: adulterio, idolatría, celos, pleitos, herejías, envidias . . . (Ga. 5:19-20-21)

Dios ha hecho todo lo que ha hecho por nosotros para que demos fruto.

La viña que Dios plantó no dio el fruto deseado.

“Te planté de vid escogida, simiente verdadera toda ella; ¿cómo, pues, te me has vuelto sarmiento de vid extraña?”
Jeremías 2:21

Qué triste es que cuando se piensa en el pueblo judío NO se piense en personas que siguen y aman a Dios, si no que se piense en personas con dinero (se piensa así, pero en realidad no todos los judíos tienen dinero) y con una gran capacidad para hacer negocios (esto es lo que la gente suele pensar de ellos).

Dios escogió a Israel, no porque fuera una nación sabia, grande, poderosa o rica, fue escogida por la gracia y la misericordia de Dios, para que Su poder fuera manifestado en Israel y a través de ella.

“El Señor tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial,más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido el Señor y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto el Señor os amó . . .”
Deuteronomio 7:6-8a

El fruto de la viña debía de traer gloria a Dios, pero Israel no dio el fruto que Dios quería y Dios quitó su bendición, su protección e incluso hizo que no lloviera sobre ella.

“Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.”
Isaías 5:6

La bendición de Dios la gastaron haciendo altares e ídolos.

“Israel es una frondosa viña, que da abundante fruto para sí mismo; conforme a la abundancia de su fruto multiplicó también los altares, conforme a la bondad de su tierra aumentaron sus ídolos.”
Oseas 10:1

Una vez más, en este pasaje encontramos que Israel es la viña, es una viña frondosa, una viña excelente, una viña que se ha desarrollado bien, pero lamentablemente es una viña que no da el fruto deseado.

El juicio vendría sobre Israel por no haber producido el fruto que Dios esperaba.

“Y decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él: ¡Oh generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego.”
Lucas 3:7-9

Juan habla al pueblo de Israel y les dice en el versículo 8:

“Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento y no comencéis a decir entre vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre”

En el versículo 9 leemos:

“. . . todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego.”

En Mateo 21:33-43 (Marcos 12:1-12 / Lucas 20:9-19) encontramos una parábola con un mensaje muy duro dirigido a los líderes de Israel, a los sacerdotes, fariseos y ancianos.

“Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña,la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron. Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo. Yeshua les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos? Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él.”

Cuando escucharon esta parábola sabían que Yeshua les estaba hablando del capítulo 5 del libro de Isaías. No tuvieron ningún problema para entender esta parábola.

  • El padre de familia representa a Dios.
  • La viña es el Pueblo de Israel.
  • Los labradores / edificadores son los líderes del pueblo.
  • Los siervos del dueño son los mensajeros y profetas que Dios les envió.
  • La Piedra es el Mesías.

El dueño de la viña la arrendó a unos labradores y se fue lejos.

Dios esperaba el fruto de su viña, por eso cuando llegó el “tiempo de los frutos” (v.34) envió sus siervos para que recibiesen sus frutos.

El dueño plantó la viña, la cercó con un vallado, cavó un lagar y edificó una torre, por eso el dueño tenía el derecho de recibir sus frutos. La viña pertenecía a Dios.

Estos labradores se creían que la viña era suya porque habían trabajado en ella. Olvidaron todo lo que hizo el dueño de la viña.

El dueño envió a sus siervos, después envió más siervos y, como último recurso, envió a su propio hijo. Es interesante lo que Marcos 12:6 dice:

“Por último, teniendo aún un hijo suyo, amado, lo envió también a ellos . . .”

En Lucas 20:13 podemos leer:

“¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado.”

Los labradores creían que, matando al hijo amado del dueño de la viña, se quedarían con ella (Mt. 21:38-39), pero olvidaron que el Dueño seguía vivo.

Cuando Dios les dice que el Reino de Dios sería quitado de los líderes del Pueblo de Israel y que sería dado a gente que produzca frutos, los sacerdotes, fariseos y escribas dijeron (Lc. 20:16):

“Dios nos libre.”

El Reino de Dios es dado a gente que produce fruto. Dios nos enseña en esta parábola que el Reino de Dios será dado a personas que produzcan fruto.

Hoy en día, los creyentes (tanto creyentes judíos como creyentes gentiles) en Yeshua somos la viña de Dios, en ISAIAS 61:3 somos llamados “plantío de Yahveh”.

Los que hemos aceptado a Yeshua HaMashiaj (Jesucristo) como nuestro Señor y Salvador, pertenecemos a ese pueblo privilegiado, a esa viña amada, plantada y guardada por Dios, el Israel de Dios . . . pero no debemos olvidar que con los privilegios vienen las responsabilidades.

Dios quiere que demos fruto porque Dios es glorificado cuando llevamos fruto:

“En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto”
Juan 15:8

EL FRUTO DEL ESPIRITU

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”
Gálatas 5:22 y 23

El fruto del Espíritu es un testimonio para las personas:

  • Cuando alguien no tiene seguridad, ni confianza y tú le das FE, está saboreando y comiendo del fruto del Espíritu manifestado en tu vida.
  • Cuando alguien necesita algo y tú se lo das, la bondad que pueden saborear y experimentar es el fruto del Espíritu.

El fruto del Espíritu es sobrenatural y no se trata de nuestro amor, ni de nuestra bondad, ni de nuestra paz, ni de nuestro gozo . . . se trata del amor de Dios fluyendo en nuestras vidas, se trata del gozo del Señor, se trata de la paz de Dios . . .

Esteban manifestó el amor sobrenatural de Dios cuando perdonó a los que le apedreaban (Hch. 7:60)

El fruto no es una obra, una obra es algo que nos proponemos hacer y lo realizamos, un fruto es algo que brota.

El fruto brotará si estamos unidos a la vid verdadera y a la raíz (Is. 11:10 / Ap. 22:16 / Jn. 15:1,5). El fruto brotará si estamos unidos y permanecemos en la vid verdadera:

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:5

Cuando el pueblo de Israel se apartaba de Dios, las obras de la carne surgían. Cuando Israel se apartaba de Dios, empezaban a obrar según las costumbres de las naciones, empezaban a seguir a otros dioses y caían en idolatría.

Si nosotros permanecemos en el Mesías, vamos a dar fruto que glorificará a Dios y bendecirá a todos los que nos rodean.

Cuando la gente vea que manifestamos amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe . . . nuestro Padre Celestial será glorificado.

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”
Mateo 5:16