La Meditación y la Contemplación

Dios quiere que nosotros experimentemos la realidad del mundo espiritual. Dios quiere que podamos percibir el mundo espiritual que nos rodea.

Dios está levantando hombres y mujeres espirituales llenos del Espíritu de Dios, dirigidos por el Espíritu de Dios y capacitados por el Espíritu de Dios.

Dios quiere intensificar su unción en nuestras vidas, Dios quiere incrementar la porción o la medida de unción que nos ha dado.

“Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños . . .”
Hechos 2:17

En estos días, Dios quiere derramar una unción profética sobre su pueblo. Dios quiere que seamos gente profética.

La unción profética nos capacita para profetizar, nos capacita para tener visiones y nos capacita para tener sueños.

Por medio de la meditación y de la contemplación entramos en la dimensión espiritual, es en esta dimensión espiritual donde podemos recibir de Dios “cosas grandes y ocultas que no conocemos”, mi deseo es que este estudio nos motive a pasar más tiempo meditando y visualizando las Escrituras, permitiendo que Dios ponga en nuestro corazón sus Palabras y sus imágenes.

También nuestros sentidos espirituales son desarrollados por medio de la meditación y de la contemplación (meditación contemplativa). Tenemos 5 sentidos espirituales que debemos desarrollar.

En el mundo físico tenemos cinco sentidos:

Vista
Oído
Gusto
Olfato
Tacto

Por medio de estos sentidos podemos experimentar el mundo que nos rodea.

En el mundo espiritual también existen cinco sentidos:

Vista espiritual
Oído espiritual
Gusto espiritual
Olfato espiritual
Tacto espiritual

Por medio de estos cinco sentidos espirituales podemos experimentar el mundo espiritual.

En la parábola del rico y Lázaro (Lc. 16:19-31) Yeshua nos muestra que el espíritu del rico que se encontraba en el Hades podía sentir dolor, podía tener sed, podía ver, podía oír . . . sus sentidos funcionaban perfectamente, pero no eran sus sentidos físicos, eran sus sentidos espirituales.

“. . . pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados . . .”
Hebreos 5:14

En este versículo nos habla de los “sentidos” espirituales los cuales nosotros debemos educar y ejercitar.


Vista espiritual

Tenemos ojos espirituales.

“Mi oración es que los ojos de vuestro corazón sean iluminados”
Efesios 1:18

Los ojos de nuestro corazón son los ojos de nuestro hombre interior.

“La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas.”
Mateo 6:22 y 23a

Si nuestro Señor Yeshua nos estuviera hablando de los ojos físicos hubiera dicho: “Si tus ojos son buenos”, sin embargo él usó al palabra “ojo” en singular, refiriéndose al sentido espiritual de la vista.

Los ojos espirituales pueden tener un velo para que NO puedan ver, de igual forma, Dios puede poner un velo sobre nuestros ojos naturales para que NO podamos ver algo concreto.

Dos de sus discípulos caminaron con Yeshua y no le reconocieron porque tenían un velo en sus ojos.

“Y he aquí que aquel mismo día dos de ellos iban a una aldea llamada Emaús, que estaba como a once kilómetros de Jerusalén. Y conversaban entre sí acerca de todas estas cosas que habían acontecido. Y sucedió que mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos. Pero sus ojos estaban velados para que no le reconocieran. Y El les dijo: ¿Qué discusiones son estas que tenéis entre vosotros mientras vais andando? Y ellos se detuvieron, con semblante triste. Respondiendo uno de ellos, llamado Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único visitante en Jerusalén que no sabe las cosas que en ella han acontecido en estos días? Entonces El les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: Las referentes a Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo los principales sacerdotes y nuestros gobernantes le entregaron a sentencia de muerte y le crucificaron.”
Lucas 24: 13-20

Lo pudieron reconocer cuando Dios quitó el velo de sus ojos.

“Entonces les fueron abiertos los ojos y le reconocieron . . .”
Lucas 24:31

Por tanto, Dios puede poner un velo en nuestros ojos tanto físicos como espirituales.


Oído espiritual

Tenemos orejas/oídos espirituales. Algunos no ha desarrollado su oído espiritual por eso en Apocalipsis leemos:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”
Apocalipsis 2:7

El versículo anterior . . . ¿A qué oído se refiere? Al oído espiritual.

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”
Romanos 10:17

Una vez más, el oír en este versículo es el oír espiritual. Ahora podemos entender porque muchas personas oyen la Palabra de Dios y NO se produce fe en sus corazones, estas personas sólo la oyen con sus oídos físicos y oír la Palabra con nuestros oídos físicos NO produce fe, solamente la fe se produce cuando oímos la Palabra con los oídos de nuestro corazón, nuestros oídos espirituales.

“Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado.”
Juan 12:27-29

Los oídos espirituales de estas personas no habían sido desarrollados, no estaban preparados espiritualmente para oír la voz de Dios, por eso algunos oyeron un trueno y otros la voz de un ángel. Cuando hemos desarrollado nuestro oído espiritual podremos saber cuando Dios nos está hablando.

Los cantantes y los músicos educan sus oídos para saber diferenciar las diferentes notas musicales, de igual forma nosotros debemos educar nuestro oído espiritual para oír la voz de Dios.

Cuando Pablo vio a Yeshua, los que estaban con él no le pudieron ver aunque sí pudieron escuchar su voz.

“Y sucedió que mientras viajaba, al acercarse a Damasco, de repente resplandeció en su derredor una luz del cielo; y al caer a tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y El respondió: Yo soy Yeshua a quien tú persigues; levántate, entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Los hombres que iban con él se detuvieron atónitos, oyendo la voz, pero sin ver a nadie.”
Hechos 9:3-7

Más tarde, cuando Pablo estaba contando lo que le sucedió dijo lo siguiente:

“Y los que estaban conmigo vieron la luz, ciertamente, pero no comprendieron la voz del que me hablaba.”
Hechos 22:9

Hay creyentes que no tenemos oídos para oír, debemos desarrollar nuestros sentidos a través de la meditación y la contemplación.


Gusto espiritual

“Probad / Gustad y ved que el SEÑOR es bueno. ¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Él se refugia!”
Salmo 34:8

Probamos al Señor a través de Su Palabra, experimentando su Palabra y su Presencia en nuestras vidas.

“¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!, más que la miel a mi boca.”
Salmo 119:103

¿De qué paladar y de que boca nos habla? De nuestro paladar y boca espiritual. Podemos sentir la dulzura de la Palabra de Dios por medio de nuestro paladar espiritual.

“Tomé el librito de la mano del ángel y lo devoré, y fue en mi boca dulce como la miel; y cuando lo comí, me amargó las entrañas.”
Apocalipsis 10:10

El apóstol sintió la dulzura del libro y también la amargura, a través de nuestro gusto espiritual podemos sentir.

En el mundo físico tenemos hambre y sed, en el mundo espiritual también existe el hambre espiritual y la sed espiritual y esa hambre y esa sed se sacia con el alimento espiritual y ese alimento se puede saborear con el sentido del gusto espiritual.

Yeshua probó la muerte por nosotros.

“Yeshua, coronado de gloria y honor a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios probara la muerte por todos.”
Hebreos 2:9


Olfato espiritual

“Porque fragante aroma de Cristo somos para Dios entre los que se salvan y entre los que se pierden; para unos, olor de muerte para muerte, y para otros, olor de vida para vida.”
II Corintios 2:15-16

En el mundo espiritual tenemos un olor fragante, el aroma de Yeshua. Para los incrédulos nuestro olor es un olor de muerte, para nuestros hermanos un olor de vida.

Pablo afirma que la ofrenda enviada por los filipenses para suplir sus necesidades, era fragante aroma para Dios.

“Pero lo he recibido todo y tengo abundancia; estoy bien abastecido, habiendo recibido de Epafrodito lo que habéis enviado: fragante aroma, sacrificio aceptable, agradable a Dios.”
Filipenses 4:18


Tacto espiritual

Cuando alguien dice que ha sentido la presencia de Dios, la paz de Dios, el amor de Dios . . . está hablando del sentido del tacto espiritual.

Cuando nacemos nuestros sentidos físicos no están desarrollados, de igual forma, cuando nacemos de nuevo, nuestros sentidos espirituales no están desarrollados, debemos aprender a desarrollar y ejercitar nuestros sentidos espirituales para dejar de ser corderos y llegar a ser ovejas. Por eso, Yeshua nos dice que sus ovejas oyen su voz, los recién nacidos todavía no tienen sus sentidos desarrollados y no oyen de una forma clara la voz del Pastor, pero cuando maduramos y aprendemos a desarrollar nuestros sentidos comenzamos a oír la voz de nuestro Pastor.

“Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal.”
Hebreos 5:14


La meditación

La meditación NO debe ser algo que hacemos de forma esporádica y en determinados momentos, debemos meditar continuamente.

Una forma de meditar en la Palabra de Dios es leyéndola en voz alta (no hace falta gritar).

Estudiar la Palabra de Dios y meditar en ella son dos cosas diferentes. Cuando estudiamos la Palabra usamos nuestros ojos y nuestra mente, pero cuando meditamos en la Palabra usamos nuestra boca y nuestro corazón. La Palabra debe estar en nuestra boca y corazón, debemos leer la Palabra en voz alta, debemos meditar en ella.

“Pues la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la guardes.”
Deuteronomio 30:14

La palabra en hebreo para meditar en el Salmo 1:2 y Josué 1:8 es HAGAH y significa: hablar, murmurar, susurrar . . . en el siguiente versículo encontramos la misma palabra hebrea.

“Cuando en mi lecho me acuerdo de ti, en ti medito – hagah - durante las vigilias de la noche.”
Isaías 63:6

Esta palabra – hagah - es traducida como el “gemido” de una paloma y el “rugido” de un león (Is. 31:4; 38:14). En algunas ocasiones esta palabra se traduce como “hablar”.

“Mis labios no hablarán – hagah - iniquidad, Ni mi lengua pronunciará engaño.”
Job 27:4

“Porque mi boca hablará – hagah - verdad, Y la impiedad abominan mis labios.”
Proverbios 8:7

Meditar en la Palabra NO es un proceso mental, meditar es hablar la Palabra, susurrar la Palabra, murmurar la Palabra . . . dejar que su Palabra entre por los ojos, salga por nuestras bocas, penetre por nuestros oídos y llegué a nuestro corazón. Nuestros dos sentidos más importantes están involucrados en la meditación: el sentido de la vista (los ojos) y el sentido del oído. Estudiar y escudriñar la Palabra es importante, pero hablar lo que Dios dice es más importante.

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.”
Deuteronomio 6:6-9

Este pasaje nos muestra que la Palabra de Dios debe estar continuamente en nuestras bocas.

Nuestras palabras nos justificarán o nos condenarán, nos sanarán o nos herirán, nos bendecirán o nos maldecirán, nos vivificarán o nos matarán.

“La muerte y la vida están en poder de la lengua . . .”
Proverbios 18:21


La Contemplación (meditación contemplativa)

En la meditación usamos nuestras palabras, en la contemplación usamos nuestro Yetser (imaginación). Debemos leer la Palabra de Dios con nuestro Yetser, es decir, debemos usar los ojos de nuestra imaginación cuando leemos visualizando la lectura.

Contemplamos la Palabra cuando leemos un versículo, cerramos los ojos y comenzamos a verlo/visualizarlo en nuestro Yetser, en muchas ocasiones, el Espíritu Santo nos mostrará detalles que hemos pasado por alto, esto es algo fascinante. Dios quiere alumbrar los ojos de nuestra imaginación, quiere mostrarnos cosas grandes y ocultas que no conocemos. Si contemplásemos (visualizásemos) más las Escrituras, veríamos menos la televisión porque lo que viésemos en nuestro Yetser sería más interesante que lo que ponen en la tele.

“Y por la tarde Isaac salió a meditar al campo; y alzó los ojos y miró, y he aquí, venían unos camellos.”
Génesis 24:63

La palabra que aparece aquí en hebreo NO es HAGAH, es la palabra SUAJ, esta palabra significa “musitar pensativamente”, pero también tiene el significado de “plantar”. Cuando meditamos estamos plantando la semilla de la Palabra de Dios en nuestro corazón. Esta meditación en nuestro corazón es una meditación contemplativa.

“Meditaré en tus preceptos, y consideraré tus caminos. Aunque los príncipes se sienten y hablen contra mí, tu siervo medita en tus estatutos. Hazme entender el camino de tus preceptos, y meditaré en tus maravillas. Levantaré mis manos a tus mandamientos, los cuales amo, y meditaré en tus estatutos. Sean avergonzados los soberbios, porque me agravian con mentira; pero yo en tus preceptos meditaré. Mis ojos se anticipan a las vigilias de la noche, para meditar en tu palabra.”
Salmo 119:15, 23, 27, 48, 78 y 148

“De noche me acordaré de mi canción; en mi corazón meditaré; y mi espíritu inquiere.”
Salmo 77:6

La palabra para meditar que aparece en estos versículos es SIAJ relacionada con la palabra SUAJ, uno de sus significados es “contemplación”. Por tanto, la meditación de estos versículos implica la visualización de lo que estamos pensando, “en mi corazón meditaré”. Esta palabra también tiene el significado de “orar” y/o “hablar”, cuando oramos lo que dice la Palabra de Dios, las palabras crean imágenes, la Palabra de Dios debe crear las imágenes que contemplamos.

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.”
Isaías 26:3

La palabra traducida por “pensamiento” en este versículo es YETSER, dicha palabra se refiere a nuestra imaginación, este versículo nos dice que Dios guarda en “completa paz” (en hebreo dice: “Shalom Shalom”) a aquel cuya imaginación en Él persevera.

Meditamos en Su Palabra y en sus obras grandes y maravillosas.

“En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y en tus hechos maravillosos meditaré.”
Salmo 145:5


Beneficios de la Meditación y la Contemplación

“Meditaré (Hagah) en toda tu obra, y reflexionaré (Siaj) en tus hechos.”
Salmo 77:12

“Me acuerdo de los días antiguos, en todas tus obras medito (Hagah), reflexiono (Siaj) en la obra de tus manos.”
Salmo 143:5

Debemos recordar que gracias a la meditación y a la contemplación nuestros sentidos espirituales son desarrollados y ejercitados, pero no solamente eso, la meditación y la contemplación afectan, de una forma positiva, a nuestros espíritus, nuestras almas y nuestros cuerpos:

  • Estamos alimentando nuestro espíritu. Mt. 4:4
  • Nuestra fe aumenta y se fortalece. Ro. 10:17 - rhema = palabra hablada. Necesitamos oír la Palabra.
  • Preparamos nuestro corazón para que la semilla de la Palabra de Dios pueda crecer y dar fruto. La semilla crece y da fruto solamente cuando la tierra está preparada. Preparamos la tierra de nuestro corazón con la meditación y la contemplación. Mc. 4:3-8 / Stg. 1:21
  • Nos hacen sabios. Sal. 119:98 y 99
  • Tenemos salud y largura de días. Pr. 3:1-2, 8

“Dulce será mi meditación en él . . .”
Salmo 104:34a

“Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh SEÑOR, roca mía y redentor mío.”
Salmo 19:14