Viendo lo invisible

“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.”
Hebreos 11:3

“. . . de modo que lo que ahora vemos fue hecho de cosas que no podían verse.”
DHH

“. . . de modo que lo visible se hizo de lo invisible.”
Moffat NT

Las cosas visibles han sido creadas de cosas invisibles. Todo lo que podemos experimentar con nuestros sentidos físicos, ha sido hecho de cosas espirituales, cosas invisibles, cosas que no se ven.

En el mundo físico hay cosas físicas, en el mundo espiritual hay cosas espirituales, cosas invisibles. Pablo nos habla de estas cosas que no se ven en II de Corintios, veamos:

“. . . no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”
II Corintios 4:18

“Porque no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve, ya que las cosas que se ven son pasajeras, pero las que no se ven son eternas.”
DHH

“. . . ya que nosotros no ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las visibles son pasajeras, y en cambio las invisibles, eternas.”
EUNSA

Pablo nos dice que NO miramos “las cosas que se ven”. Ponemos nuestros ojos en las cosas que NO se ven, lo que se ve es temporal, puede cambiar, puede deteriorarse, pero las cosas que no se ven son cosas eternas.

El mundo espiritual influye en el mundo físico, afecta al mundo físico. El mundo que nos rodea fue creado de cosas invisibles, cosas inmutables y eternas. Todo lo creado es un reflejo de esas cosas invisibles.

“Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa.”
Romanos 1:20

Cuando Dios creó el mundo físico, el mundo ya había sido formado dentro de su corazón, en su YETSER.

Todo lo creado estaba en el corazón de Dios, cuando Dios habló, lo que había en su corazón comenzó a cristalizarse. Él dijo: “Sea la luz” y hubo luz. La luz ya estaba en el corazón de Dios, él sabía cómo era la luz antes de crearla, Dios sabía cómo iba a ser la tierra seca antes de crearla, todo lo que fue creado estaba formado en su corazón. Las cosas que se ven fueron hechas de cosas que no se ven.

Lo espiritual afecta lo físico. Si queremos ver cambios en el mundo físico, deben producirse primero en el mundo espiritual. El Espíritu Santo lleva a cabo estos cambios obrando y transformando nuestro YETSER. La visión (imágenes) que tenemos en nuestro corazón afecta nuestra vida. Por tanto, ¿Qué imagen tenemos de nosotros mismos? ¿Y de nuestras circunstancias? ¿Nos vemos como Dios nos ve? ¿Dónde están puestos nuestros ojos? . . .

“. . . puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe . . .”
Hebreos 12:2a

Si cerramos nuestros ojos y no podemos vernos como Dios nos ve, si las imágenes en nuestro YETSER son borrosas y confusas, debemos orar para que el Espíritu Santo ponga en nuestro corazón las imágenes correctas, también nosotros debemos saber lo que Dios dice de nosotros, lo que ahora somos en Cristo Jesús y debemos permitir que esta realidad forme nuestro YETSER creyendo y visualizando lo que somos y lo que tenemos en Cristo.

Debemos entender la gran importancia de lo que vemos con los ojos de nuestro YETSER, de nuestra imaginación. Nuestro YETSER tiene poder procreativo como nos indica el siguiente versículo:

“Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado . . .”
I Pedro 1:13

La palabra griega para “lomos” es osfús y la palabra griega para “entendimiento” es dianoia (imaginación). En la Biblia, los lomos nos hablan del poder procreativo. Hay poder procreativo en nuestro YETSER, nuestra imaginación produce fruto.

Debemos recordar que todo lo que veamos con los ojos de nuestro YETSER debe estar de acuerdo con la voluntad de Dios para nuestra vida y con lo que nos muestra la Biblia. Si nos vemos millonarios para poder conseguir dinero fácilmente, NO funcionará; si nos vemos como profetas cuando Dios NO nos ha llamado a ser profetas, NO funcionará. Las imágenes que tenemos en nuestro YETSER se hacen realidad en el mundo físico cuando lo que visualizamos se corresponde con los planes, los propósitos y la voluntad de Dios para nuestra vida.

Cuando cambia nuestro mundo espiritual, empezamos a ver cambios positivos en el mundo que nos rodea. Nuestro YETSER trae cambios a nuestro mundo espiritual afectando nuestro mundo físico.

“Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve.”
Hebreos 11:3

De igual forma que el mundo fue formado por la Palabra de Dios, nuestro YETSER también es formado por Su Palabra obrando en nuestros corazones. Nuestra imaginación es formada por la Palabra de Dios y el Espíritu Santo produciendo cambios en el mundo físico.

“. . . porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas; destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo . . .”
II Corintios 10:4 y 5

Pablo nos dice que las armas de nuestra contienda NO son carnales, nuestra lucha es espiritual, nuestro enemigo es espiritual, nuestras armas son espirituales. El enemigo quiere formar fortalezas afectando nuestra imaginación por medio de pensamientos, argumentos y razonamientos. El objetivo del diablo es nuestra imaginación porque lo que vemos produce deseos y los deseos producen acciones.

Eva cayó porque “vio que el árbol era bueno para comer y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría . . .” Génesis 3:6

Lot tomó una mala decisión porque “alzó los ojos y vio todo el valle del Jordán, el cual estaba bien regado por todas partes (esto fue antes de que el SEÑOR destruyera a Sodoma y Gomorra) como el huerto del SEÑOR, como la tierra de Egipto rumbo a Zoar. Y escogió Lot para sí todo el valle del Jordán; y viajó Lot hacia el oriente. Así se separaron el uno del otro. Abram se estableció en la tierra de Canaán, en tanto que Lot se estableció en las ciudades del valle, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma.” Génesis 13:10-12

El rey David pecó porque “vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa.” II Samuel 11:2

“La lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz.”
Mateo 6:22

Jesús NO está hablando de nuestros ojos físicos, está hablando del ojo de nuestro corazón, de nuestro Dianoia, de nuestro Yetser. Si estuviera hablando de nuestros ojos físicos no habría dicho “Si tu ojo está sano”, habría dicho “Si tuS ojoS estáN sanoS”. Si nuestro ojo (nuestra parte imaginativa, el Yetser) es sano, toda nuestra vida estará bien. Si nuestro ojo no está sano, nuestras vidas no estarán bien. ¿Cuándo nuestro ojo está sano? Cuando vemos lo que Dios quiere que veamos, cuando creemos todo lo que Él dice acerca de Él, de lo que Él es y de lo que Él ha hecho por nosotros, cuando nuestros ojos están en Cristo y en su obra maravillosa.

Nuestros ojos no deben estar puestos en las cosas visibles porque son pasajeras, nuestros ojos deben estar puestos en las cosas invisibles, las cosas eternas. Por eso el apóstol Pablo dijo:

“. . . porque por fe andamos, no por vista . . .”
II Corintios 5:7

Cuando andamos por fe, estamos poniendo nuestros ojos en las cosas que NO se ven.

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”
Hebreos 11:1

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