Vasos de Honra y Vasos de Deshonra

“Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.”
Jeremías 18:2-4

El alfarero estaba haciendo una vasija, pero algo sucede: la vasija de barro que hacía se echó a perder. Ahora bien ¿Cometió el alfarero algún error para que la vasija se echase a perder? ¿Hizo algo mal el alfarero? La respuesta es un rotundo NO, por tanto, la culpa de que esa vasija se echase a perder NO la tiene el alfarero, la culpa la tiene el barro. El barro NO era bueno, NO estaba en buenas condiciones, por eso, la vasija se echa a perder y ¿qué hace el alfarero cuando comprueba que el barro no tiene la suficiente calidad para hacer la vasija que deseaba? ¿Tira el barro a la basura? Una vez más la respuesta es un rotundo NO, el alfarero vuelve a usar el mismo barro defectuoso, pero hace algo diferente con dicho barro porque no cumplía las condiciones necesarias para poder realizar la vasija que él pensaba hacer en un principio. El alfarero hizo otra vasija, pero esta vez “según le pareció mejor hacerla”.

“. . . cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), se le dijo: El mayor servirá al menor. Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles?”
Romanos 9:10-24

¿Qué quiere decir Dios cuando dice “a Esaú aborrecí”? ¿Nos está diciendo este versículo que Dios ama a algunos y odia a otros? Por supuesto que NO, entonces ¿Qué quiere decir “aborrecer” en este versículo? La respuesta la tenemos cuando entendemos que “aborrecer” en la Escritura NO SIEMPRE quiere decir “odiar”, en muchas ocasiones, “aborrecer” quiere decir “amar menos”. Por ejemplo:

“Si alguno viene a mí, y NO ABORRECE a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.”
Lucas 14:26

¿Alguien puede creer que Jesús nos está diciendo que tenemos que aborrecer a nuestros padres? . . . ¿Qué tenemos que aborrecer a nuestros hijos? . . . Por supuesto que NO, lo que Jesús está diciendo es que nuestro amor por ÉL debe ser MAYOR. ¿Tenemos que amar a nuestros padres? Por supuesto que sí ¿y a nuestros hijos? Por supuesto que sí, PERO nuestro amor por Jesús debe ser MAYOR.

Otro ejemplo que encontramos en el Antiguo Testamento es en la vida de Jacob. Jacob amaba a Lea, pero la amaba menos que a Raquel. Fijémonos lo que dice Dios:

“Vio el SEÑOR que Lea era aborrecida . . .”
Génesis 29:31a

Lea era aborrecida . . . ¿era odiada? NO ¿era amada menos? SÍ.

“Y se llegó también a Raquel, y la amó también MÁS que a Lea . . .”
Génesis 29:30a

Por tanto, sabiendo todo esto, el versículo quedaría de la siguiente forma:

“Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú amé menos”.

Dios NO odia a nadie y mucho menos a una persona antes de nacer. Pablo nos está diciendo que Dios ama a ciertas personas más que a otras y ¿Cómo puede Dios tomar la decisión de amar menos a una persona incluso antes de nacer? Porque Dios conoce los corazones de los hombres y sabe quién responderá a su llamado, a su misericordia, a su amor. NO se trata del que hace o del que no hace, del que obedece o del que no obedece, Pablo deja esto MUY claro:

“Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.”
Romanos 9:16

Lo mismo sucede en la actualidad ¿quién se salva? Se salva el que recibe la salvación gratuita que tenemos en Jesucristo, no por obras para que nadie se gloríe. Dios será misericordioso NO de los que obran, será misericordioso de los que hemos creído y hemos puesto nuestra fe y confianza en Jesús.

Pablo nos habla de Faraón poniéndolo de ejemplo, Dios tenía en su corazón liberar a Su Pueblo, Faraón pudo dejarlo ir sin tener que sufrir todas las plagas, pero Faraón, que pudo ser una vasija de honra en manos del Alfarero, decidió NO creer en Él y NO liberó al Pueblo de Dios, por eso, el Alfarero tuvo que hacer una vasija de deshonra de Faraón. Que NO nos quepa la menor duda de que Faraón pudo liberar al Pueblo de Dios y pudo ser una vasija de honra. No sé si te has fijado en el versículo que cita Pablo del libro de Éxodo:

“Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra.”
Romanos 9:17

Esta palabra NO es una palabra negativa, cualquier de nosotros, si recibimos esta palabra, hubiéramos dicho "Amén", pero Faraón como barró en manos del Alfarero se echó a perder y el Alfarero tuvo que hacer con ese mismo barro, otra vasija, una vasija de deshonra.

Por eso, quise que entendiésemos el pasaje de Jeremías 18 antes de hablar de este pasaje en Romanos, Pablo utiliza el contexto de Jeremías cuando afirma en Romanos:

“Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?”
Romanos 9:20 y 21

Si hemos entendido los ejemplos que ha puesto Pablo en este pasaje, este versículo se entiende con mucha mayor facilidad.

¿Cómo el hombre va altercar con Dios si es el mismo hombre el responsable de su condición espiritual? ¿Cómo vamos a decir a Dios por qué me has hecho así cuando somos nosotros los que nos echamos a perder en sus manos?

“¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles?”
Romanos 9:10-24

Muchas personas sin conocer el amor de Dios, sin conocer el sacrificio de Jesús, están viviendo vidas vacías, vidas sin ningún propósito, estas personas se están echando a perder, se están convirtiendo en vasos de deshonra, vasos de ira, pero incluso siendo vasos de ira, Dios los ama y los soporta con paciencia ¿por qué? Porque Dios NO quiere que NADIE se pierda, Dios quiere que sus vidas sean transformadas con el poder de su Amor, de su Gracia y de Su Espíritu. Dios quiere que los hijos de ira (Ef. 2:3) sean vasos de honra y misericordia, pero cuando los hombres persisten en rechazar a Jesús, Dios hace de ellos vasos de deshonra y de ira.

“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”
II Pedro 3:9

Los que hemos aceptado a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, los que hemos recibido el perdón de pecados y la vida eterna, somos vasos de honra, somos vasos de misericordia, ahora nosotros formamos parte del Pueblo de Dios, somos amados y somos Hijos del Altísimo ¡AleluYah!

“Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, Allí serán llamados hijos del Dios viviente.”
Romanos 9:25-26

“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”
Efesios 2:4-9