El Propósito de las Bienaventuranzas y el Sermón del Monte

Es muy importante estudiar la Ley de Moisés, estudiar la cultura judía, estudiar el contexto histórico-cultural de toda la Escritura . . . porque hay ciertas enseñanzas de Jesús que nosotros escuchamos y las interpretamos de una forma distinta a como las interpretaban los que escuchaban sus enseñanzas.

Cuando Jesús dijo:

“Bienaventurado los pobres en espíritu . . . bienaventurados los que lloran . . . bienaventurados los mansos . . . bienaventurados los que tienen hambre y sed”
Mateo 5:3a, 4a, 5a, 6a

Los que escuchaban estas palabras se darían cuenta inmediatamente que las enseñanzas de Jesús eran distintas a las enseñanzas que estaban acostumbrados a escuchar de los fariseos, ya que éstos enseñaban que la Ley nos enriquece en todas las áreas, por tanto, el pobre en espíritu es una persona sin Ley, seguro que el Pueblo pensaría: “¿Estará diciendo Jesús que son bienaventurados lo que NO guardan la Ley?” . . . Los fariseos también afirmaban que ellos estaban saciados con la Ley, por eso, el Pueblo no sabía qué pensar de las palabras de Jesús cuando dijo: “Bienaventurados los que lloran”, “¿Cómo es posible que diga esto Jesús si nos han enseñado que si tenemos la Ley, no vamos a llorar porque Dios nos levantará y nos protegerá?” . . .

Está claro que con cada bienaventuranza, Jesús estaba dando mucho qué pensar a todos los que estaban presentes, el Pueblo estaría confundido y los Maestros de la Ley estarían indignados, ya que Jesús estaba contradiciendo sus enseñanzas.

Nosotros tenemos una ventaja que ellos NO tenían, nosotros podemos ver todo el panorama, tanto lo que sucedió bajo el Antiguo Pacto como el inicio y el desarrollo del Nuevo Pacto.

No te quepa la menor duda, los que estaban allí estaban pensando que Jesús estaba aboliendo la Ley, por eso, en el mismo Sermón del Monte nuestro Señor les dice:

“NO PENSÉIS que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.”
Mateo 5:17

Todos los presentes dirían después de escucharle estas palabras: “Si Jesús no ha venido a abolir la Torá ¿cómo interpretamos todas las bienaventuranzas?

Una buena pregunta, ¿verdad? Esta pregunta se resuelve cuando escuchamos la Ley de Moisés SIN los comentarios de los fariseos y según Jesús nos la mostró . . . veamos:

La Ley NO fue dada para que pudiésemos vivir por ella, fue dada para mostrarnos nuestra pecaminosidad, nuestra necesidad de perdón y para llevarnos al Mesías. Por eso, cuando Jesús viene, el Rabino de rabinos, les muestra todo lo que abarca la Ley, por eso, tanto Moisés como Jesús, enseñan que la Ley NO fue dada para poder ser justos, ni para poder llegar a ser santos, ni para vivir por ella, entonces . . . Jesús en el Sermón del Monte, les está dando la Ley de Moisés, pero hace una interpretación al estilo de los fariseos, pero todavía más estricta . . .

Jesús les dice:

• Si te enojas con tu hermano, eres culpable de juicio.
• Si le llamas a tu hermano “necio”, eres culpable y serás expuesto al infierno.
• Si tu hermano tiene algo contra ti, NO puedes presentar tu ofrenda, entonces debes ir y hablar con tu hermano y reconcíliate con él.
• Si miras a una mujer para codiciarla, has adulterado.
• Sácate tu ojo derecho si te hace pecar, córtate la mano si te hace pecar.
Nota: esto es lo que se llama en el Judaísmo un CERCO, antes de que puedas llegar a pecar, haz algo para evitarlo, por eso, otro cerco que tienen es que en Shabat NO pueden tocar herramientas de trabajo (para que no sean tentados a trabajar si las tocan).
• No debían jurar por nada (esto es otro cerco) para evitar los falsos juramentos que hacían cuando juraban por su cabeza, el templo o Jerusalén.
• Cualquiera que te quiera quitar la capa, dale también la túnica.
• Amad a vuestros enemigos.
• Etc etc etc

¿Quién cumple todo esto? ¡ABSOLUTAMENTE NADIE! Y eso es lo que quería mostrar Jesús a los que escuchaban sus enseñanzas, nadie puede ser justo delante de Dios por su obediencia a la Ley, nadie puede ser santo por su obediencia a los mandamientos. Por eso . . .

Bienaventurados los que al intentar guardar la Ley de mi Padre, santa y perfecta, habéis llorado reconociendo que NO podéis guardarla y habéis acudido a mí con humildad y mansedumbre pidiéndome misericordia y gracia . . . VOSOTROS RECIBIRÉIS CONSOLACIÓN.

Bienaventurados los que al querer llenar vuestro corazón y saciar vuestras vidas con los mandamientos de la Ley de mi Padre, santa y perfecta, habéis podido comprobar que seguís con vuestros corazones vacíos . . . VOSOTROS SERÉIS SACIADOS.

Bienaventurados todos los que habéis querido ser enriquecidos guardando la Ley de mi Padre, santa y perfecta, pero habéis fallado miserablemente y así, habéis podido comprobar la pobreza que hay en vuestro espíritu . . . DE VOSOTROS ES EL REINO DE LOS CIELOS.

Bienaventurados los que no se engañan creyendo que guardan la Ley de mi Padre, santa y perfecta, dejan el orgullo religioso y son mansos y humildes . . . ELLOS RECIBIRÁN LA TIERRA POR HEREDAD.

Ahora sabemos a quién iban dirigidas las bienaventuranzas y para qué fue dado el Sermón del Monte, ahora entendemos mucho mejor la parábola que nos enseñó nuestro Señor:

“Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.”
Lucas 18:10-14

Los fariseos enseñaban que la Ley santa y perfecta se podía guardar, pero Jesús nos enseñó y nos mostró que estaban equivocados, nos mostró que la Ley fue dada para llevarnos a ÉL y para poder recibir su gracia, su amor y su misericordia.

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