Una Boda Judía en la Época de Yeshua

Normalmente el padre era el encargado de buscar una esposa para su hijo. Cuando el padre no podía hacerlo, elegía a un representante, a este representante se le llamaba “el amigo del novio”, esto es lo que pasó con Abraham en Génesis 24.

En el caso de Rebeca, ella tuvo que dar su consentimiento para ser elegida como esposa de Isaac, sin el consentimiento de la mujer no podría haber boda:

“Y llamaron a Rebeca, y le dijeron: ¿Irás tú con este varón? Y ella respondió: Sí, iré.”
Génesis 24:58

Cuando se encontraba a la esposa, los padres se juntaban para hacer un contrato y para acordar una dote que debía pagar el novio, por tanto, la novia NO era gratis, había que pagar un precio por ella (David dio a Saúl 200 prepucios de los filisteos por su hija, Mical – I Samuel 18:27 – y Jacob se comprometió a trabajar durante 7 años por Raquel – Génesis 29:18). Una vez que se llegaba a un acuerdo se redactaba un contrato matrimonial. La lectura de este contrato matrimonial con ambas familias daba inicio al compromiso matrimonial. Este contrato (llamado ketubá – “lo que está escrito”) era realizado por el novio y firmado por dos testigos que no perteneciesen a ninguna de las familias de los novios, en él se especificaban sus promesas, sus obligaciones como esposo y lo que estaba dispuesto a dar al padre de la novia por su hija, también se reflejaba la cantidad de dinero que daría a su esposa en caso de divorcio y la herencia que le quedaría en caso de muerte, este contrato estaba escrito en arameo y era leído por el novio en la casa del Padre de la novia delante de varios testigos y amigos de la familia, dicho contrato matrimonial era tan importante que sin la ketubá un hombre NO podía vivir con su mujer, la ketubá era una protección para la esposa, pertenecía a la esposa y ella era la encargada de guardarla. A continuación bebían de una copa de vino llamada “la Copa del Pacto o Copa de la Aceptación” (si la novia bebía de la copa estaba aceptando el contrato) recitando una bendición especial para la ocasión, una de estas bendiciones la encontramos en Génesis 24:60Hermana nuestra, sé madre de millares de millares, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigos.”. El novio le entregaba un regalo de valor, normalmente un anillo sellando el compromiso con estas palabras:

“Con este anillo has sido consagrada a mí según la Ley de Moisés y de Israel.”

A partir de esta ceremonia de compromiso llamada erusin (desposorios) o kidushin (santificación) los novios se consideraban marido y mujer, aunque todavía NO viviesen juntos, por tanto, la infidelidad por alguna de las dos partes era considerada adulterio.

Después de haber prometido a su amada que volvería a por ella, el novio regresaría a la casa de su padre para preparar una casa para su prometida (en la propiedad del Padre o incluso dentro de la casa del padre), mientras tanto, la novia llevaría un velo mostrando públicamente su compromiso matrimonial y estaría haciendo su vestido de novia y preparando el ajuar.

Después de unos meses (normalmente 12) cuando la casa estaba acabada y el padre del novio daba el visto bueno a dicha casa, el padre permitía que su hijo fuese a buscar a su prometida. El novio vestido como un rey (en la medida de sus posibilidades) y acompañado de varios amigos con lámparas y antorchas (normalmente esto ocurría por la noche) iban a por la novia, la novia no sabía exactamente cuándo llegaría ese momento tan especial y esperado, por eso, siempre tenía que estar preparada y las acompañantes de la novia, las damas de honor, tenían que tener preparadas sus lámparas para acompañarla.

Para avisar a la novia de la llegada de su amado y poder así tener algo de tiempo para prepararse y preparar las cosas que se llevaría con ella, alguien gritaba diciendo: “¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!” y se tocaba el shofar, entonces la novia, vestida como una reina, con sus acompañantes salían a recibir al novio y juntos se dirigían a la casa del Padre donde habría un banquete preparado y estarían los invitados esperando, a esta ceremonia se le daba el nombre de nisuin (la palabra se deriva del verbo “levantar” o “llevar”).

Cuando llegaban a la casa, se hacía una bendición y la novia era entregada al novio, después los novios entraban en la habitación nupcial para consumar el matrimonio, una vez consumado el matrimonio, el novio se lo decía a un amigo suyo que estaba en la puerta esperando y su amigo iba y lo anunciaba a los invitados, todos se alegraban por los novios y comenzaba la fiesta celebrándola durante 7 días (Jue. 14:17), en esos 7 días los novios estaban “escondidos” en la habitación (esto equivaldría a nuestra luna de miel). Cuando se cumplían los 7 días los novios salían de su “escondite” y la novia ya no llevaría el velo.

Cuando un hombre se casaba con su mujer, le solían preguntar acerca de su matrimonio diciendo: “¿Matsá o Motsé?” (¿Halló o Hallo?) . . .

"En Israel, le solían preguntar a un hombre que se casaba con una mujer: “¿Matsá o Motsé?”. Matsá, porque está escrito: “El que HALLÓ (Matzá) esposa HALLÓ el bien y alcanza la benevolencia del Señor” (Pr. 18:22). Motsé, porque está escrito: “Yo HALLO (Motsé) a la mujer más amarga que la muerte” (Ec. 7:26)."
El Talmud – Tratado de Berajot 8a