El Rollo de la Ley – Séfer Torá

El Séfer Torá es el objeto más sagrado en el Judaísmo. Un Séfer Torá (Rollo de la Ley/Torá) contiene los cinco libros de Moisés (el Pentateuco) escritos en el idioma sagrado, el hebreo, por un escriba cualificado usando una pluma de un ave kosher (normalmente de ganso o de pavo) o de una planta flexible como el junco o bambú y una tinta negra especial sobre hojas de pergamino hechas con la piel de un animal kosher (vaca, carnero, venado, etc) y preparadas de una forma especial. Antes de comenzar a escribir un Séfer Torá, el escriba debe entrar en la Mikvé (baño ritual) para purificarse y debe hacer una bendición al comenzar a escribir. La variedad de escritura que utiliza es llamada “Escritura Cuadrada” o “Escritura Asiria”.

Cuando el escriba ha finalizado de escribir el Séfer Torá, se cosen las hojas con los tendones de un animal kosher formando un rollo, en los extremos del rollo se ponen dos cilindros de madera llamados “Árboles de la Vida”.

Un Séfer Torá tiene 79.847 palabras y 304.805 letras, se tarda aproximadamente 1 año en escribirlo (descansando solamente en Shabat y en las Festividades). Algunas letras están decoradas con coronas y las letras no se pueden tocar, si se descubre un error en el Rollo de la Ley, por ejemplo, si alguna letra toca a otra letra o si falta una letra o si sobra una letra y el escriba no puede corregirlo, entonces el Rollo de la Ley debe ser retirado y guardado en un lugar especial (más adelante menciono este lugar), ya que dicho Rollo de la Ley NO es considerado Kosher.

Cuando el escriba termina de escribir el Rollo de la Ley, hay una ceremonia llamada Hajnasat Séfer Torá (Entrada del Rollo de la Ley), en ocasiones, el escriba deja las últimas palabras sin escribir para que los miembros de la sinagoga puedan ser participantes también de la escritura del Séfer Torá, los miembros sujetan la mano del escriba mientras escribe una letra (cada letra cuesta 1 euro) y haciendo esto (aunque no es necesario), los rabinos enseñan que se cumple el mandamiento de escribir un Séfer Torá (dicho mandamiento es uno de los 613). Cuando el escriba finaliza de escribir las últimas palabras, el Séfer Torá es llevado en brazos con alegría, canciones y danza a la sinagoga, en Israel suele ser transportado bajo una Jupá (dosel nupcial). Muchos besan (se besan la mano y la mano toca el manto) lo que cubre el Rollo de la Ley mientras que es transportado a la sinagoga, una vez en la sinagoga hay una gran celebración.

Está totalmente prohibido tocar el pergamino o las letras de un Séfer Torá con la mano, por eso, se usa un puntero llamado “Yad” (mano) para indicar el lugar de la lectura.

El Séfer Torá se guarda en las sinagogas en un armario o pequeña recamara llamada “Aron Hakodesh” (Arca Sagrada) por los Ashkenazitas y llamada “Hejál” (Palacio) por los Sefarditas. Se construye junto a la pared orientada hacia Jerusalén. El Hejál está cubierto con una cortina (parójet) que nos recuerda el velo que separaba el Lugar Santo del Lugar Santísimo.

Los Ashkenazitas suelen “vestir” el Rollo de la Ley con un una funda especial (llamada “Manto”) normalmente hecha de terciopelo adornada con bordados de hilo de oro, también se le pone unas coronas en la parte superior en muestra de la veneración y el amor del Pueblo de Israel hacia las palabras de la Ley. Los Sefarditas suelen usar una caja cilíndrica de madera o de plata para “vestir” el Rollo de la Ley.

Cuando se abre el Arca Sagrada, todos en la sinagoga deben ponerse de pie y si el Séfer Torá, por algún motivo, se cayese al suelo, la persona que lo llevaba debe ayunar para expiar la falta de cuidado y respeto que tuvo, el ayuno en muchas sinagogas se extiende a todos aquellos que vieron la caída del Rollo.

Según el Judaísmo, cualquier fragmento de pergamino que contenga el Nombre de Dios es escritura sagrada y no puede ser tirado a la basura ni puede ser destruido, por tanto, cuando el Séfer Torá deja de ser usado (por cualquier motivo), se coloca en una Guenizá que es un lugar o depósito para guardar objetos y/o libros sagrados que ya no se usan. Cuando la Guenizá está llena, todo lo que había sido guardado debe ser enterrado en un cementerio judío.