Historia del Bautismo

El Bautismo de los Prosélitos en el Judaísmo

El bautismo NO comenzó con Juan el Bautista, comenzó con los fariseos. Es muy difícil entender el bautismo si no conocemos su verdadera historia. El bautismo comienza cuando los fariseos empiezan a convertir los gentiles al Judaísmo (aprox. 140 A.C.).

Muchos ignoran que los judíos eran proselitistas, especialmente en la época de Jesús, pero posteriormente por causa del exilio, los judíos acabaron viviendo en sociedades que NO les permitían compartir su fe, de hecho, dichas sociedades aislaban y marginaban a los judíos en Guetos. Por tanto, el NO hacer proselitismo no fue su decisión propia, fue una prohibición impuesta sobre ellos.

Jesús expresa el gran esfuerzo de los fariseos para conseguir prosélitos en el siguiente versículo:

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacéis hijo del infierno dos veces más que vosotros.”
Mateo 23:15

Para el bautismo, los fariseos ponían dos condiciones: que se llevase a cabo de una forma apropiada y que hubiese tres testigos.

Debemos entender que para que un gentil pudiera ser parte del Pueblo de Israel tenía que hacer cuatro cosas:

• Circuncidarse.

• Comprometerse a una vida de obediencia a la Ley de Moisés.

• Bautizarse.

• Ofrecer un sacrificio (hoy en día esto YA no se requiere porque NO hay Templo).

En la Enciclopedia Judía podemos leer:

“Según las enseñanzas rabínicas, que todavía prevalecían durante la existencia del Templo, el Bautismo después de la circuncisión y del sacrificio, era una condición absolutamente necesaria que debía ser llevada a cabo por un prosélito del Judaísmo (Yeb. 46b, 47b; Ker. 9a; 'Ab. Zarah 57a; Shab. 135a; Yer. Kid. iii. 14, 64d).”

Me gustaría citar el libro “A Public Debate on Christian Baptism” donde su autor afirma:

“. . . CALMET en su Diccionario, en la entrada de Prosélito, dice, “Los Judíos requerían tres cosas de un prosélito completo; el Bautismo, la Circuncisión y un Sacrificio. . .”

Maimónides afirma (Maimonides, Hilkh. Iss. Biah xiii. 5) lo mismo:

“cuando un pagano está dispuesto a abrazar el Pacto y a unirse bajo las Alas de la Majestad de Dios y tomar sobre él el Yugo de la Ley, debe estar circuncidado y bautizado y debe traer un sacrificio . . .”

Podemos leer en el Talmud:

“Un gentil nunca puede ser considerado un prosélito hasta que sea circuncidado y SUMERGIDO.”
Avodah Zarah 59a

“Si una mujer gentil embarazada se convierte, su hijo no tiene que llevar a cabo una INMERSIÓN RITUAL.”
Yebamoth 78a

En esta última cita, podemos ver lo que los fariseos enseñaban: los judíos NO tenían que sumergirse (bautizarse en el bautismo de los prosélitos) porque ya eran parte del Pueblo de Israel. Por eso, ni los fariseos, ni los intérpretes de la Ley aceptaron el Bautismo de Juan.

“Mas los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon los designios de Dios respecto de sí mismos, no siendo bautizados por Juan.”
Lucas 7:30


El Bautismo de Juan

Lo que realmente sorprendió a los fariseos es que Juan el Bautista NO estaba bautizando a los gentiles, estaba bautizando a los propios judíos.

El bautismo de Juan NO era para que los gentiles se convirtieran al Judaísmo y pudieran formar parte del Pueblo de Israel (recordemos que de esta forma era usado por los fariseos), el bautismo de Juan era para:

• Llamar al Pueblo de Israel al arrepentimiento (Hch. 13:24), para mostrar al Pueblo de Israel que NO estaban caminando en total obediencia a la Ley de Moisés y, por tanto, también ellos eran pecadores como los gentiles (Mc. 1:4 / Lc. 3:3).

• Para identificar al Mesías de Israel, el Cordero de Dios (Jn. 1:29-34).

Vamos a leer el testimonio de Juan:

“Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas de Jerusalén a preguntarle: ¿Quién eres tú? Y él confesó y no negó; confesó: Yo no soy el Cristo. Y le preguntaron: ¿Entonces, qué? ¿Eres Elías? Y él dijo: No soy. ¿Eres el profeta? Y respondió: No. Entonces le dijeron: ¿Quién eres?, para que podamos dar respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? Él dijo: Yo soy LA VOZ DEL QUE CLAMA EN EL DESIERTO: "ENDEREZAD EL CAMINO DEL SEÑOR", como dijo el profeta Isaías.  Los que habían sido enviados eran de los fariseos. Y le preguntaron, y le dijeron: Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta? Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo en agua, pero entre vosotros está Uno a quien no conocéis. Él es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia. Estas cosas sucedieron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando. Al día siguiente vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: "Después de mí viene un hombre que es antes de mí porque era primero que yo." Y yo no le conocía, pero para que El fuera manifestado a Israel, por esto yo vine bautizando en agua. Juan dio también testimonio, diciendo: He visto al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y se posó sobre Él. Y yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: "Aquel sobre quien veas al Espíritu descender y posarse sobre El, éste es el que bautiza en el Espíritu Santo." Y yo le he visto y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.”
Juan 1:19-34

El bautismo de Juan NO tiene absolutamente nada que ver con el bautismo que llevamos a cabo los creyentes en la actualidad.


El Bautismo de Jesús

“Entonces Jesús llegó de Galilea al Jordán, a donde estaba Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trató de impedírselo, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Y respondiendo Jesús, le dijo: Permítelo ahora; porque es conveniente que cumplamos así toda justicia. Entonces Juan se lo permitió. Después de ser bautizado, Jesús salió del agua inmediatamente; y he aquí, los cielos se abrieron, y él vio al Espíritu de Dios que descendía como una paloma y venía sobre El. Y he aquí, se oyó una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado en quien me he complacido.”
Mateo 3:13-17

Jesús NO había cometido ningún pecado y NO necesitaba arrepentirse (Heb. 4:15), por eso, Juan trató de impedir que Jesús se bautizara. Juan sabía perfectamente que Jesús era el cordero de Dios SIN mancha y SIN contaminación. Juan también admite que él sí tenía pecado y que él sí necesitaba ser bautizado para obtener el perdón de pecados, entonces ¿por qué Jesús dijo que era “conveniente” el ser bautizado?

Estas son algunas de las respuestas válidas de algunos estudiosos:

• Para iniciar su ministerio como sacerdote ya que para ejercer el sacerdocio se requería una inmersión ritual (bautismo).

• Para mostrar que Juan el Bautista era un verdadero profeta enviado de Dios.

• Para mostrar a todos que Jesús era el Hijo de Dios, el Mesías de Israel, el Salvador del mundo.

• Para identificarse con los pecadores.

El bautismo de Jesús sería el primer paso en su identificación con nosotros. Jesús comienza su ministerio público humillándose al identificarse con hombres pecadores.

“porque derramó su alma hasta la muerte y con los transgresores fue contado, llevando Él el pecado de muchos, e intercediendo por los transgresores.”
Isaías 53:12

“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.”
II Corintios 5:21

• Para comenzar a llevar los pecados de todos los hombres identificándose con el macho cabrío que era llevado al desierto en Yom Kipur (el Día de la Expiación) y que cargaba con todos los pecados del Pueblo, por eso, después de su bautismo, Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto (Mt. 3:17 y 4:1).

“. . . hará traer el macho cabrío vivo; y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por mano de un hombre destinado para esto. Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada; y dejará ir el macho cabrío por el desierto.”
Levítico 16:20b-22

Tanto Juan como Jesús tenían que cumplir “toda justicia”:

“. . . es conveniente que cumplamos así toda justicia.”

Juan tenía que identificar al Mesías y el Mesías tenía que identificarse con los hombres cargando con todos los pecados de los hombres.


El Bautismo de los Discípulos

“Por tanto, cuando el Señor supo que los fariseos habían oído que Él hacía y bautizaba más discípulos que Juan (aunque Jesús mismo no bautizaba, sino sus discípulos), salió de Judea y partió otra vez para Galilea.”
Juan 4:1-3

El mensaje de Jesús, en muchas ocasiones, era el mismo que el de Juan, un mensaje de arrepentimiento, por eso, los discípulos seguían bautizando a los judíos que querían arrepentirse y regresar al camino recto de la Ley de Moisés. Los fariseos enseñaban que simplemente por el hecho de ser judío, tenías parte en el Reino de Dios, en el Mundo Venidero, pero el mensaje de Jesús fue claro: ninguno guardaba la Ley, por eso, su mensaje era como el de Juan, un mensaje de arrepentimiento:

“En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.”
Mateo 3:1 y 2

“Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.”
Mateo 4:17


El Bautismo de los Apóstoles

Después de la resurrección de Jesús, los apóstoles seguían pensando que el bautismo era parte del mensaje del evangelio y que era algo obligatorio.

Cuando leemos los cuatro Evangelios y Hechos de los Apóstoles, estamos leyendo libros históricos, NO doctrinales. Si no tenemos en cuenta esto, no estaremos trazando bien la Palabra de Verdad (II T. 2:15).

Los apóstoles pensaban que los judíos después de creer en Jesús debían bautizarse y debían guardar la Ley de Moisés, de hecho, ellos mismos pensaban que debían guardar la Ley de Moisés.

Desde Hechos 1 hasta Hechos 10, NO vemos a ninguno de los apóstoles alcanzando a los gentiles. Es en Hechos 10 y 11, cuando los apóstoles comienzan a entender que el mensaje de salvación es también para los gentiles.

“¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!”
Hechos 11:18

Aunque en Hechos 11 vemos como los apóstoles y los hermanos de Jerusalén admiten que Dios desea dar vida a los gentiles, seguían pensando que los gentiles tenían que guardar la Ley de Moisés para ser salvos, fue en Hechos 15 donde tenemos una gran discusión y debate y se toma la decisión de que los gentiles NO tienen que guardar la Ley de Moisés, pero debemos tener en cuenta que esa decisión SÓLO era aplicable para los CREYENTES GENTILES, los creyentes judíos tenían que seguir guardando la Ley de Moisés según la Iglesia de Jerusalén (véase Hechos 21).

Veamos el bautismo en la vida de algunos apóstoles:

- El Bautismo de Pedro

“Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”
Hechos 2:37 y 38

Los apóstoles incorporan o añaden al bautismo de Juan, que era un bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados, el nombre de Jesús. Cuando Juan el Bautista bautizaba NO lo hacía en el nombre de nadie en concreto, ahora los apóstoles lo hacen en el nombre de Jesús.

Sin embargo, en Hechos 10 podemos comprobar algo muy interesante: la predicación de Pedro ya NO era la misma que en Hechos 2:

“Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”
Hechos 2:38

“. . . todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre. Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.”
Hechos 10:43-48

En Hechos 10, Pedro NO dice que se arrepientan, ni que se bauticen para el perdón de sus pecados (como dijo en Hechos 2:38), Pedro les dice que crean en Jesús y recibirán el perdón de sus pecados, pero, aunque vemos un cambio en su mensaje, o, mejor dicho, un crecimiento o una madurez en el entendimiento del mensaje del Evangelio, todavía Pedro pensaba que el bautismo era algo obligatorio.

¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?

Algo interesante en este incidente es que Cornelio, su familia y sus amigos creyeron en Jesús y recibieron el Espíritu Santo ANTES DEL BAUTISMO EN AGUA. Pedro y los hermanos de la circuncisión (hermanos judíos) estaban atónitos porque creían que para recibir el perdón y para recibir el Espíritu Santo se requería el arrepentimiento y el bautismo. Dios hizo lo contrario que Pedro había predicado en Hechos 2:38, recordemos lo que predicaba:

“ARREPENTÍOS Y BAUTÍCESE cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; Y RECIBIRÉIS el don del Espíritu Santo.”
Hechos 2:37 y 38

Podemos tener la seguridad de que este incidente en la casa de Cornelio mostró a Pedro muchas cosas, cosas que todavía NO había podido entender bien.

Cuando Pedro sube a Jerusalén ¿se alegraron los hermanos y apóstoles en Jerusalén? . . . NO.

“Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea, que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión, diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos?”
Hechos 11:1-3

Estos creyentes judíos lo primero que hacen es echarle en cara a Pedro que había entrado en casa de gentiles y había comido con ellos.

“¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos?”

Se preocuparon más de una posible violación de la Ley de Moisés que de la obra que Dios había hecho con los gentiles. Pedro tuvo que relatarles todo lo que había sucedido y solamente después de haberle escuchado, callaron y dieron gloria a Dios.

“Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!”
Hechos 11:18

Por tanto, hasta este momento, su mensaje había sido SOLAMENTE para los judíos y a partir de aquí (Hechos 11), comienzan a predicar a los gentiles.


- El Bautismo de Felipe

Lo que hemos dicho de Pedro también se aplica a Felipe, el bautismo formaba parte de su predicación, Felipe creía que el bautismo era algo obligatorio para la salvación y el perdón de pecados.

“Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad. Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo. Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito.”
Hechos 8:5-13

Podemos afirmar que los samaritanos eran medio judíos o medio gentiles. Los hombres y las mujeres se bautizaban porque el bautismo formaba parte del mensaje que Felipe predicaba.

Es muy curioso que Simón creyó en el mensaje de Felipe e incluso SE BAUTIZÓ, PERO NO LE SIRVIÓ DE NADA, Simón NO experimentó el nuevo nacimiento, NO recibió un nuevo corazón y tampoco recibió una nueva vida (saco esta conclusión con las palabras que Pedro dijo a Simón “No tienes tú parte ni suerte en este asunto (en griego “asunto” es LOGOS), porque tu corazón no es recto delante de Dios . . . en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.”) . . . veamos:

“Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.”
Hechos 8:14-23

Algo que yo percibo es que Felipe NO cambió su forma de pensar ni de predicar porque en el mismo capítulo vemos cómo predicaba el bautismo en agua como algo obligatorio para la salvación observando la respuesta del etíope eunuco cuando Felipe le predica el evangelio de Jesús.

“Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.”
Hechos 8:35-38

Algo interesante e importante es que una persona NO tiene que tener su teología cien por cien correcta para que Dios obre a través de ella, como podemos comprobar en la vida de Felipe y en la vida de los demás apóstoles.


- El Bautismo de Pablo

Pablo era un hombre que guardaba la Ley como muy pocos en su época. Su vida estaba entregada a la Ley de Moisés. Él mismo dice que era celoso de Dios, “hebreo de hebreos” y que había estudiado con uno de los grandes Rabinos, Gamaliel (Hch. 22:3).

“Porque vosotros habéis oído acerca de mi antigua manera de vivir en el judaísmo . . . yo aventajaba en el judaísmo a muchos de mis compatriotas contemporáneos, mostrando mucho más celo por las tradiciones de mis antepasados.”
Gálatas 1:13 y 14

“Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.”
Filipenses 3:5 y 6

Los otros apóstoles NO habían vivido una vida entregada a la Ley, no habían vivido una vida religiosa, pero Pablo sí. Jesús mismo se le apareció y le explicó el Evangelio. Jesús tuvo que mostrar a Pablo que el Evangelio NO consiste en vivir una vida de obediencia a la Ley de Moisés, NO se trataba de la circuncisión, del bautismo, de sacrificios, del Templo . . . Pablo pudo entender que la vida cristiana es una vida basada en la gracia, en la fe, en el amor, en la confianza, NO en la Ley, ni en el arrepentimiento, ni en la obediencia, ni en las obras. Esto fue una revelación progresiva que Pablo recibió DIRECTAMENTE de Jesús.

“Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres. Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre, ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco. Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días . . .”
Gálatas 1:11-18

Después de la muerte de Jesús, los apóstoles siguieron yendo al Templo a orar (Hch. 2:46; 3:1), siguieron observando las costumbres y tradiciones judías (Hch. 21:21), siguieron predicando la circuncisión para salvación (Hch. 15:1), siguieron guardando todas las Leyes dietéticas (Hch. 10:14), siguieron pensando que había una diferencia entre el judío y el gentil (Hch. 11:3), siguieron predicando el bautismo para obtener el perdón de pecados (Hch. 2:38; 22:16) y siguieron enseñando la obediencia a la Ley de Moisés siendo celosos de la misma (Hch. 21:20 y 21) . . . PERO cuando Pablo se convierte a Jesús, es curioso porque todo lo que estaban predicando (lo que he mencionado) y enseñando los apóstoles, Pablo ya lo había estado viviendo de una forma mucho más estricta.
    
Jesucristo abrió los ojos espirituales de Pablo y pudo ver y entender que NO podía hacer nada para agradar a Dios, ni para obtener la vida eterna, solamente el amor, la gracia y la misericordia de Dios podían ayudarle. Pablo descubrió que debemos vivir una vida dirigida por el Espíritu de Dios y basada en la fe, en la gracia, en la misericordia y en el amor de Dios.

Pedro fue el que abrió la puerta a los gentiles en Hechos 10, pero fue Pablo el enviado a los gentiles. Pablo presentó un mensaje a los gentiles que contradecía lo que había aprendido durante toda su vida, Pablo predicó que ahora, bajo el Nuevo Pacto, NO hay diferencia entre judío y gentil, entre el hombre y la mujer, Pablo predicó que el que no esté circuncidado, no se tiene que circuncidar, predicó que no hay que ser judío, ni hay que obedecer la Ley de Moisés para ser parte del Pueblo y de la familia de Dios, Pablo predicó que SOLAMENTE la fe en Jesús es lo que trae perdón, salvación, liberación, justificación, santificación, vida . . . Pablo entendió el Nuevo Pacto porque fue el mismo Señor Jesús quien se lo reveló. Pablo pudo descansar de su esfuerzo y de sus obras cuando entendió todo lo que Jesús había hecho por toda la humanidad. El mensaje de Pablo era un mensaje de fe y de reposo.

Cuando Pablo recibe la vista se levanta y fue bautizado:

“Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado.”
Hechos 9:17 y 18

Ananías llama a Pablo “hermano”, por tanto, antes de bautizarse ya era salvo. Tenemos más información del bautismo de Pablo cuando relata su conversión en Hechos 22:

“Entonces uno llamado Ananías, varón piadoso según la ley, que tenía buen testimonio de todos los judíos que allí moraban, vino a mí, y acercándose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y yo en aquella misma hora recobré la vista y lo miré. Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca. Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre.”
Hechos 22:12-16

Aunque Pablo bautizó a varias personas con agua (a Lidia y a su familia – Hech. 16:15 / Crispo y muchos corintios – Hch. 18:8), el bautismo en agua NO formaba parte de su mensaje, Pablo NO creía que el bautismo formaba parte del mensaje del Evangelio, por eso, él mismo afirma:

“Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gayo, para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre. También bauticé a la familia de Estéfanas; de los demás, no sé si he bautizado a algún otro. Pues NO ME ENVIÓ CRISTO A BAUTIZAR, SINO A PREDICAR EL EVANGELIO; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.”
I Corintios 1:14-17

Si el bautismo hubiera formado parte del mensaje del Evangelio, Pablo NO habría podido decir que NO había sido enviado a bautizar, en este versículo podemos ver claramente que, según Pablo, el Evangelio y el bautismo eran dos cosas distintas: él no fue enviado a bautizar, fue enviado a predicar el Evangelio.

Si el bautismo hubiese sido necesario para la salvación o hubiese sido un mandamiento de Dios, no creo que Pablo hubiese podido decir:

“Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado”.

Lo que debe quedar claro es que el bautismo con el que Pablo bautizaba NO era un bautismo para obtener el perdón de los pecados, ni un bautismo obligatorio, ni era el bautismo de los otros apóstoles porque el evangelio que Pablo predicaba era un evangelio “completo” y el evangelio de los otros apóstoles era un evangelio “incompleto”.

“Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.”
Hechos 16:30-33

El mensaje de Pablo y Silas fue claro: para ser salvo SOLAMENTE se requiere creer en Jesús. El bautismo de este carcelero con su familia NO fue un bautismo para ser judío, ni fue un bautismo para guardar la Ley de Moisés, ni fue para salvarse, ni por guardar un mandamiento, fue una expresión de su fe en Jesús y un acto para dedicar sus vidas a Él.

Veamos un pasaje interesante:

“Llegó entonces a Éfeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras. Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan. Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios. Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído; porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo. Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.”
Hechos 18:24-28 / 19:1-6

Apolos sabía que Jesús era el Mesías de Israel, era poderoso en las Escrituras, PERO su conocimiento NO era del todo correcto porque el bautismo que conocía era un bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados, era el bautismo de Juan. Cuando Priscila y Aquila escuchan la predicación de Apolos se dan cuenta en seguida que le faltaba algo y que su predicación NO era exacta, por eso, tienen que tomarle aparte y exponerle más exactamente el camino de Dios.

“Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; PERO cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios.”
Hechos 18:26

Cuando Pablo llega a Éfeso se encuentra que ciertos discípulos habían sido bautizados con el bautismo de Juan, un bautismo para arrepentimiento, pero este bautismo no solamente era para obtener el perdón de los pecados, también era un bautismo para comprometerse a obedecer la Ley de Moisés, entonces Pablo les dice que ese bautismo ya NO se aplica a nosotros los creyentes y fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Los creyentes tenemos una vida NO basada en la ley, ahora vivimos bajo la gracia.

El bautismo que Pablo aprobaba y que él mismo llevó a cabo en ciertas ocasiones, era un bautismo voluntario, NO era un bautismo obligatorio, era un bautismo para dar testimonio de la fe en Jesús y para dedicar la vida a Él.


El Bautismo en el Cuerpo de Cristo

“Pues por un mismo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu.”
I Corintios 12:13

Cuando ponemos nuestra fe, confianza y esperanza en el Mesías, el Espíritu Santo nos bautiza, nos sumerge en el Cuerpo de Cristo, hace posible que podamos pertenecer al Pueblo de Dios, a Su Familia.


El Bautismo Espiritual en Cristo

No solamente hemos sido bautizados en el Cuerpo de Cristo, también hemos sido bautizados en Él.

“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.”
Romanos 6:3 y 4

“pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.”
Gálatas 3:26 y 27

Pablo nos dice que fuimos bautizados en Cristo, cuando aceptamos a Jesús, fuimos bautizados – sumergidos en Él. ¿Cuándo conseguimos estar revestidos de Cristo? ¿Cuándo nos bautizamos en agua o cuándo le aceptamos como nuestro Señor y Salvador? Está claro que somos revestidos, cubiertos, sumergidos (bautizados) en Cristo cuando ponemos nuestra fe en Él y su Espíritu viene a morar a nuestra vida.

Pedro nos pone una analogía muy curiosa y difícil de interpretar:

“cuando se aparejaba el arca; en la cual pocas, es a saber, ocho personas fueron salvas por agua. A la figura de la cual el bautismo que ahora corresponde nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, mas dando testimonio de una buena conciencia delante de Dios,) por la resurrección de Jesús, el Cristo”
I Pedro 3:20b y 21

A la figura de la cual” muchos afirman que habla del agua del diluvio, sin embargo, yo, personalmente, creo que se refiere al ARCA. El agua del diluvio no trajo salvación, el agua del diluvio trajo destrucción, de igual forma, Jesús es el que ha traído la salvación, NO las aguas del bautismo. Por tanto, teniendo en cuenta todo esto, creo que la comparación de Pedro tiene más sentido cuando interpretamos que “a la figura de la cual” se refiere al Arca. El bautismo espiritual en Cristo es el bautismo que nos salva porque es cuando ponemos nuestra fe en el Cristo Resucitado. Si estamos en Cristo, entonces estamos en el Arca, por tanto, somos salvos (Ro. 8:1).

Hemos sido circuncidados en la circuncisión del Mesías (Col. 2:11), hemos sido bautizados en Él (Gal. 3:27), crucificados con Él (Ro. 6:6 / Gal. 2:20) y fuimos resucitados con Él (Col. 2:12).

Este bautismo espiritual en Cristo, llevado a cabo por el Espíritu Santo, es el más importante y, posiblemente, sea el bautismo al que hace referencia Pablo:

“un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, UN BAUTISMO, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.
Efesios 4:4-6


El Bautismo de Jesús en el sufrimiento

“De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!”
Lucas 12:50

Este bautismo nos habla de lo que Jesús tendría que padecer por todos nosotros hasta su muerte en la cruz. Es un bautismo de sufrimiento, persecución y muerte.

“Y se le acercaron Jacobo y Juan, los dos hijos de Zebedeo, diciéndole: Maestro, queremos que hagas por nosotros lo que te pidamos. Y Él les dijo: ¿Qué queréis que haga por vosotros? Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. Pero Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos. Y Jesús les dijo: La copa que yo bebo, beberéis; y seréis bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado, pero el que os sentéis a mi derecha o a mi izquierda, no es mío el concederlo, sino que es para quienes ha sido preparado.”
Marcos 10:35-40

Según las propias palabras de Jesús, Jacobo y Juan (hijos de Zebedeo) iban a ser perseguidos y sufrirían por el Evangelio, serían bautizados y beberían de la misma copa que Su Maestro y Señor.

Jesús fue sumergido (bautizar = sumergir) en el dolor, en la enfermedad, en el sufrimiento y en la muerte.


El Bautismo en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Mateo 28:19 y 20

Yo diría que este es el versículo clave para todos los que creen y afirman que se requiere el bautismo para ser salvo o que el bautismo es un mandamiento de Dios.

Ha habido una importante controversia en estos últimos años porque hay muchos estudiosos que dicen que esta parte, en realidad, no forma parte del Evangelio. Personalmente pienso que SÍ es parte de las palabras que Jesús dijo.

Entonces ¿Cómo interpretamos sus palabras? Después de mucho estudiar y meditar, me gustaría compartir mis conclusiones:

Al entender que la palabra BAUTIZAR significa SUMERGIR (no necesariamente en agua – recordemos como Jesús usa la palabra “bautismo” para referirse a la persecución y a su sufrimiento – Lc. 12:50), entonces, las palabras de Jesús pueden enseñar algo distinto:

“SUMERGIRLOS en el nombre (nombre = poder, autoridad, persona, memoria) del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”

De igual forma que Jesús vino y se sumergió en nuestro mundo, en nuestro dolor, en nuestra enfermedad y en nuestro pecado, ahora nosotros podemos sumergirnos en Él y no solamente en Él, también en el Padre y en el Espíritu Santo. Por tanto, cabe la posibilidad que Jesús NO esté hablando del bautismo en agua. Hay algo que confirma esta conclusión y es que en NINGUNA PARTE del Nuevo Testamento encontramos a los apóstoles bautizando en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.


¿Somos salvos por la Fe y el Bautismo en agua?

“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”
Marcos 16:16

Este versículo NO enseña que el bautismo sea necesario para ser salvo, este versículo enseña que la FE es necesaria para la salvación y no ser condenado. La segunda parte de este versículo es la clave para poder entender lo que realmente dice:

“el que NO CREYERE, será condenado.”

La fe SÍ es necesaria para NO ser condenado.

“Porque por gracia sois salvos POR MEDIO DE LA FE; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”
Efesios 2:8 y 9

Yo puedo afirmar que cualquiera que crea en Jesús y lea la Biblia es salvo, pero esta afirmación NO implica que leer la Biblia sea uno de los requisitos para la salvación.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El. El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”
Juan 3:16

“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe; como está escrito: MAS EL JUSTO POR LA FE VIVIRA.”
Romanos 1:17

“mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.”
Romanos 4:5

“Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.”
Romanos 5:1 y 2

CONCLUSIÓN FINAL

¿Es el Bautismo en Agua necesario para la Salvación?

¡NO!

¿Es un Mandamiento?

¡NO!

¿Forma parte del Mensaje del Evangelio?

¡NO!

¿Sucede algo sobrenatural o milagroso cuando me bautizo?

¡NO!

¿Estoy haciendo bien si me bautizo?

¡POR SUPUESTO QUE SÍ!

Porque el Bautismo en Agua es una forma de dar testimonio de tu decisión de seguir a Jesús, es una forma de expresar tu amor hacia Él y tu compromiso con Él y es una forma de celebrar con otros tu nueva vida en Cristo.

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