MALAQUÍAS 3:10 – Explicación y Contexto

“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice el SEÑOR de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.”

“TRAED”

¿A quién dirige Dios estas palabras? ¿A la Iglesia? ¡NO! Dios está hablando a los “hijos de Jacob” (Mal. 3:6), es decir, al Pueblo de Israel.

“Profecía de la palabra del SEÑOR a ISRAEL por medio de Malaquías.”
Malaquías 1:1

Al mirar el contexto del libro de Malaquías podemos darnos cuenta que se refiere más concretamente a los sacerdotes, los sacerdotes se habían apartado de los caminos de Dios, habían deshonrado a Dios, habían menospreciado Su Nombre, habían menospreciado los diezmos, habían corrompido el Pacto de Leví, habían hecho tropezar a muchos y de alguna forma, estaban robando, no solamente a Dios, sino también al Pueblo de Israel. Leamos algunas porciones del libro de Malaquías:

“El hijo honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues si yo soy padre, ¿dónde está mi honor? Y si yo soy señor, ¿dónde está mi temor?--dice el SEÑOR de los ejércitos A VOSOTROS SACERDOTES que menospreciáis mi nombre--. Pero vosotros decís: "¿En qué hemos menospreciado tu nombre?" Ofreciendo sobre mi altar pan inmundo. Y vosotros decís: "¿En qué te hemos deshonrado?" En que decís: "La mesa del SEÑOR es despreciable." Y cuando presentáis un animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Y cuando presentáis el cojo y el enfermo, ¿no es malo? ¿Por qué no lo ofreces a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te recibiría con benignidad?--dice el SEÑOR de los ejércitos. Ahora pues, ¿no pediréis el favor de Dios, para que se apiade de nosotros? Con tal ofrenda de vuestra parte, ¿os recibirá Él con benignidad?--dice el SEÑOR de los ejércitos. ¡Oh, si hubiera entre vosotros quien cerrara las puertas para que no encendierais mi altar en vano! No me complazco en vosotros--dice el SEÑOR de los ejércitos-- ni de vuestra mano aceptaré ofrenda. Porque desde la salida del sol hasta su puesta, mi nombre será grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrecerá incienso a mi nombre, y ofrenda pura de cereal; pues grande será mi nombre entre las naciones--dice el SEÑOR de los ejércitos. Pero vosotros lo profanáis, cuando decís: "La mesa del Señor es inmunda, y su fruto, su alimento despreciable." También decís: "¡Ay, qué fastidio!" Y con indiferencia lo despreciáis--dice el SEÑOR de los ejércitos—Y TRAÉIS LO ROBADO, o cojo, o enfermo; así traéis la ofrenda. ¿Aceptaré eso de vuestra mano?--dice el SEÑOR. ¡MALDITO sea el engañador que tiene un macho en su rebaño, y lo promete, pero sacrifica un animal dañado al Señor! Porque yo soy el Gran Rey--dice el SEÑOR de los ejércitos-- y mi nombre es temido entre las naciones.”
Malaquías 1:6-14

“Ahora, pues, OH SACERDOTES, para vosotros es este mandamiento. Si no oyereis, y si no decidís de corazón dar gloria a mi nombre, ha dicho el Señor de los ejércitos, enviaré MALDICIÓN sobre vosotros, y MALDECIRÉ vuestras bendiciones; y aun LAS HE MALDECIDO, porque no os habéis decidido de corazón. He aquí, yo os dañaré la sementera, y os echaré al rostro el estiércol, el estiércol de vuestros animales sacrificados, y seréis arrojados juntamente con él. Y sabréis que yo os envié este mandamiento, para que fuese mi pacto con Leví . . . Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es del Señor de los ejércitos. MAS VOSOTROS os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido el pacto de Leví; dice el Señor de los ejércitos. Por tanto, yo también os he hecho viles y bajos ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos, y en la ley hacéis acepción de personas. ¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres? . . . Habéis hecho cansar al Señor con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? En que decís: Cualquiera que hace mal agrada a Jehová, y en los tales se complace; o si no, ¿dónde está el Dios de justicia?”
Malaquías 2:1-4, 7-10 y 17

En Malaquías 3, Dios sigue hablando de los sacerdotes y en el versículo 5 leemos:

“Y vendré a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros, contra los que juran mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano, y los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí, dice el Señor de los ejércitos.”
Malaquías 3:5

Dios llama a los sacerdotes hechiceros, adúlteros (recordemos que muchos abandonaron a sus esposas para casarse con esposas paganas, hijas de dioses extraños - Esd. 10:18 / Mal. 2:14 -), Dios también los llama mentirosos (Mal. 1:12-14) y afirma que los sacerdotes defraudaban a la viuda, al huérfano y no hacían justicia al extranjero, los diezmos ubicados en las cámaras especiales del Templo de Jerusalén también se usaban para suplir las necesidades de los levitas que servían en el Templo, de los extranjeros, de las viudas y de los huérfanos, está claro que los sacerdotes NO lo estaban haciendo, ya que NO tenían temor de Dios en sus corazones.

Ahora me gustaría dar algunos detalles importantes para que podamos entender lo que estaba sucediendo realmente, veamos:

El Pueblo de Israel llevaba sus diezmos para los levitas (el primer diezmo – maasér rishón) a las ciudades levíticas donde vivían los sacerdotes y los levitas con sus familias cuidando a sus animales y ganados (Jerusalén NO es un ciudad levítica, por tanto, la mayoría de los levitas y sacerdotes NO vivían en Jerusalén), estas ciudades estaban esparcidas por todo Israel (48 en total - Num. 35:2 y 3 / Jos. 21:1 y 2) y los levitas junto con los sacerdotes debían llevar al “alfolí” (almacén / cámara) en el Templo (la Casa de Dios) el diezmo de los diezmos para los sacerdotes, una vez en este almacén, los sacerdotes debían dar las porciones correspondientes a los sacerdotes y levitas que les había tocado servir en el Templo (debemos saber que los sacerdotes fueron divididos en 24 grupos - I Cr. 24 - y de igual forma los levitas - I Cr. 25 y 26 -, estos grupos se iban turnando y servían en el Templo durante dos semanas cada año).

“. . . traeremos el diezmo de nuestro suelo a los levitas, porque los levitas son los que reciben los diezmos (¿dónde los reciben? sigamos leyendo . . .) en todas las ciudades donde trabajamos. Y un sacerdote, hijo de Aarón, estará con los levitas cuando los levitas reciban los diezmos (en las ciudades levíticas), y los levitas llevarán la décima parte de los diezmos a la casa de nuestro Dios (en Jerusalén), a las cámaras del almacén”
Nehemías 10:37 y 38

Los sacerdotes NO estaban repartiendo a los levitas las porciones que les tocaba por su servicio en el Templo y, por eso, la Casa de Dios estaba abandonada.

“. . . las porciones para los levitas NO les habían sido dadas, y que los levitas y cantores que hacían el servicio habían huido cada uno a su heredad. Entonces reprendí a los oficiales (está claro que aquí se refiere a los sacerdotes porque eran los encargados de los levitas), y dije: ¿Por qué está la casa de Dios abandonada?”
Nehemías 13:10 y 11

Nehemías, contemporáneo de Malaquías, tiene que reprender a los sacerdotes porque NO estaban ejerciendo sus funciones según la Ley de Moisés, de hecho, estaban quebrantando el Pacto de Leví (robando el diezmo y de esta forma quebrantando los mandamientos y estatutos relacionados con los sacerdotes y levitas):

“Ahora, pues, OH SACERDOTES, para vosotros es este MANDAMIENTO . . . Y sabréis que yo os envié este MANDAMIENTO, para que fuese MI PACTO CON LEVÍ . . . Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley . . . Mas vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido EL PACTO DE LEVÍ”
Malaquías 2:1, 4a, 7 y 8

“Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis ESTATUTOS (hebreo: jukím) y no los habéis guardado.”
Malaquías 3:7

“TODOS LOS DIEZMOS”

¿Cuántos diezmos tenía que dar el Pueblo de Israel? ¡TRES!

  • El Primer Diezmo: el diezmo para los levitas – en hebreo: Maasér Rishón (Nm. 18:21 y 24)
  • El Segundo Diezmo: el diezmo para una de las Fiestas de peregrinaje – en hebreo Maasér Shení (Dt. 12:5-7, 11-19; 14:22-27)
  • El Tercer Diezmo: el diezmo para los necesitados (levitas*, extranjeros, pobres, huérfanos, viudas) – en hebreo Maasér Aní = Diezmo del Pobre (Dt. 14:28 y 29;26:12)

Nota*: Es curioso que el levita esté el primero en la lista de las personas necesitadas.

El historiador judío Flavio Josefo nos habla de estos tres diezmos que acabamos de estudiar en su obra “Antigüedades Judías” (70-93 d.C.):

“Junto y además de los dos diezmos que, según dije antes, pagaréis cada año, uno para los levitas y otro para los banquetes, aportaréis un tercero cada tres años para distribuir entre viudas y huérfanos aquellos bienes de que anden faltos.”
Libro IV – 240

Recordemos también que los levitas debían dar “el diezmo de los diezmos” a los sacerdotes (en hebreo: Terumát Maasér – Nm. 18:26).

“AL ALFOLÍ”

La palabra en hebreo es OTSAR (singular) / OTSAROT (plural) y quiere decir ALMACÉN, veamos dicha palabra en otros versículos relacionados con los diezmos.

“Y un sacerdote, hijo de Aarón, estará con los levitas cuando los levitas reciban los diezmos, y los levitas llevarán la décima parte de los diezmos a la casa de nuestro Dios, a las cámaras del ALMACÉN (singular: otsar)”
Nehemías 10:38

“Aquel día fueron designados hombres a cargo de las cámaras destinadas a ALMACENES (plural: otsarot) de las contribuciones, de las primicias y de los diezmos, para que recogieran en ellas, de los campos de las ciudades, las porciones dispuestas por la ley para los sacerdotes y levitas.”
Nehemías 12:44

“Y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite, a los ALMACENES (plural: otsarot).”
Nehemías 13:12

En el templo de Jerusalén no solamente había un almacén (otsar), había varios almacenes (otsarot) para guardar las ofrendas y los diezmos, estas cámaras fueron preparadas por orden del rey Ezequías (II Cr. 31:10-12).

El Sumo sacerdote Eliasib (Neh. 1:28 y 3:1) usó una de estos almacenes para alojar a un pariente llamado Tobías que era un enemigo de Israel, el Sumo sacerdote hizo desalojar los utensilios, las ofrendas, los diezmos, los inciensos y aceites para alojar a un enemigo de Israel en la Casa del Dios de Israel, cuando Nehemías llega a Jerusalén, esto es lo que sucedió:

“y vine a Jerusalén y me enteré del MAL que Eliasib había hecho por favorecer a Tobías, al prepararle un aposento en los atrios de la casa de Dios. Esto me desagradó mucho, por lo cual arrojé todos los muebles de la casa de Tobías fuera del aposento. Entonces ordené que limpiaran los aposentos; y puse de nuevo allí los utensilios de la casa de Dios con las ofrendas de cereal y el incienso.”
Nehemías 13:7 y 9

Y HAYA ALIMENTO EN MI CASA

¿Haya dinero en mi casa? ¡NO! Haya alimento, ¿por qué alimento? Porque el diezmo, según la Ley de Moisés es alimento: granos, frutos y animales. Por tanto, NO todo el Pueblo de Israel daba el diezmo: los pescadores NO diezmaban, los carpinteros NO diezmaban (sorpresa: Jesús nunca diezmó, no solamente por su trabajo, no diezmó porque era pobre (II Co. 8:9), en una ocasión, Jesús y sus discípulos están recogiendo las espigas que los agricultores dejaban para que los pobres pudieran comerlas según indica la Ley de Moisés en Deuteronomio 24:19-21), los médicos NO diezmaban, los artesanos NO diezmaban, los pobres NO diezmaban, de hecho, ¡ellos recibían un diezmo especial! Solamente los agricultores y ganaderos daban el diezmo y SOLAMENTE el diezmo que procedía de la tierra de Israel.

"Así pues, todo EL DIEZMO DE LA TIERRA, de la semilla de la tierra o del fruto del árbol, es del SEÑOR; es cosa consagrada al SEÑOR . . . "Todo DIEZMO DEL GANADO O DEL REBAÑO, o sea, de todo lo que pasa debajo del cayado, la décima cabeza será cosa consagrada al SEÑOR . . . Estos son los mandamientos que el SEÑOR ordenó a Moisés PARA LOS HIJOS DE ISRAEL en el monte Sinaí.”
Levítico 27:30, 32 Y 34

Si hemos entendido bien lo que estaba sucediendo, podemos afirmar que la orden de que HAYA ALIMENTO EN MI CASA no iba dirigida a los Israelitas, iba dirigida a los sacerdotes que eran los encargados de las cámaras / almacenes del Templo y eran los que repartían lo que otros levitas y sacerdotes necesitaban por estar sirviendo en el Templo.

LAS VENTANAS DE LOS CIELOS

Dios dice que abrirá las ventanas de los cielos, es decir, Él dará la lluvia para bendecir la tierra de Israel. Dios NO abre las ventanas de los cielos para que llueva billetes, Dios las abre para bendecir la tierra con agua (I R. 8:35 / II Cr. 7:13), también promete que la langosta (el devorador – Amós 4:9) no comerá sus frutos . . .

“Reprenderé también por vosotros al devorador y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice el SEÑOR de los ejércitos.”
Malaquías 3:10

NOTA FINAL

Esta forma de interpretar estos versículos va en contra de la interpretación tradicional la cual afirma que los sacerdotes NO estaban recibiendo el diezmo del Pueblo de Israel y el Pueblo era el culpable, admito que puede haber alguna duda si Malaquías 3:6-12 se refiere a los sacerdotes, sin embargo, teniendo en cuenta que los sacerdotes son los malditos, los corruptos, los despreciables, los viles, los ladrones, los mentirosos, etc etc etc como podemos ver desde Malaquías 1:6 hasta 3:5, sinceramente, NO tiene mucho sentido que a partir del versículo 6 el Pueblo sea el maldito y el culpable, cuando en Malaquías 3:9 leemos: “Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.” Debemos entender que los sacerdotes son los responsables de que Israel estuviese maldito y de que Israel estuviese robando a Dios, los sacerdotes eran los responsables de haber hecho tropezar a los Israelitas (Mal. 2:8), cuando Acán pecó (un solo hombre – Jos. 7:1), Dios dice lo siguiente: “Israel ha pecado y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé” (Jos. 7:11), aunque sólo pecó Acán, Dios afirma que Israel ha pecado, lo mismo sucede aquí, los sacerdotes habían robado y Dios dice: “la nación toda, me habéis robado” . . . habiendo aclarado esto, UNA COSA SÍ ESTÁ MUY MUY CLARA:

Todos los versículos que he citado de Malaquías NO están hablando de los que hemos puesto nuestra fe y confianza en Jesucristo, de los que hemos entrado en el Nuevo Pacto. Nuestro Dios es nuestro Abba y Papá NO maldice a sus hijos . . . Dios NO espera que hagamos nada para bendecirnos (Dios es mejor que yo y yo no espero que mi hijo haga algo para que yo pueda suplir sus necesidades y bendecirle), nuestro Dios ha tomado la iniciativa y nos bendijo con TODA bendición espiritual, en Él estamos completos y si algo nos falta, Dios lo suplirá conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. ¡ASÍ ES!

“Pues no somos como muchos, que comercian con la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios y delante de Dios hablamos en Cristo.”
II Corintios 2:17