Yo me quedo con el Dios que Jesús nos dio a conocer

“A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.”
Juan 1:18

¿Qué nos quiere decir Juan cuando nos dice que “NADIE HA VISTO JAMÁS A DIOS”?

El verbo griego para VER no solamente significa VER CON LOS OJOS, también tiene el significado de VER CON LA MENTE, es decir, ENTENDER O CONOCER, veamos un ejemplo:

“¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre . . .”
Juan 14:9a

Aquí tenemos el mismo verbo que encontramos en Juan 1:18 y su significado NO es ver con los ojos porque si Jesús nos habla de ver con los ojos, los fariseos, entonces vieron al Padre al ver a Jesús, pero los fariseos NO conocieron a Jesús, por eso, NO pudieron ver / conocer al Padre.

Por tanto, Juan 1:18 se ha podido traducir de la siguiente forma:

NADIE HA CONOCIDO JAMÁS A DIOS

¡NADIE!

Gracias a Dios, el versículo continúa:

“A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.”
Juan 1:18

Es muy importante que entendamos que: JESÚS APARTÓ A DIOS DE LOS OTROS DIOSES

Cuando conocemos a Jesús, conocemos al Padre.

“El que me ha visto a mí, ha visto al Padre . . .”
Juan 14:9a

La revelación plena de Dios la encontramos cuando conocemos a Jesús, solamente a través de Jesús podemos ver y conocer al Padre:

“Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios . . . Él le ha dado a conocer.”
Juan 1:18

Por eso, Jesús dijo que solamente ÉL puede llevarnos al Padre.

“Nadie viene al Padre sino por mí.”
Juan 14:6b

Muchos religiosos de la época de Jesús creían que conocían a Dios, de hecho, se jactaban de que eran hijos de Abraham y parte del Pueblo de Dios hasta que Jesús viene y les muestra que el dios al que sirven es el diablo.

“Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer.”
Juan 8:44

Jesús nos dio a conocer a un Dios distinto a los dioses de las religiones y de las naciones porque los dioses de las religiones aman y bendicen a los buenos y aborrecen y maldicen a los malvados, recompensan a sus siervos fieles y castigan a los infieles pecadores, estos son los dioses de las religiones, los dioses de la naciones, PERO el Dios de la Biblia, el Dios que Jesús nos presenta es un Dios que ama y justifica a los impíos, es un Dios que ama y salva a los pecadores. Él ama a todos los hombres porque todos somos su linaje, todos hemos sido creados por Él y todos le pertenecemos.

Los dioses de las religiones son dioses caprichosos y exigen obediencia de sus fieles prometiendo recompensas, nuestro Dios nos bendice solamente porque ÉL es amor, porque Él es bueno y Dios es un dador alegre, se deleita en la misericordia y se alegra cuando nos bendice; los dioses de las religiones son dioses de ira y dan miedo, nuestro Dios es un Dios de Amor y de Paz, un Dios que atrae a los niños y a los pecadores, un Dios lento para la ira y grande en misericordia; los dioses de las naciones son bipolares y nadie sabe cuándo están satisfechos con lo que exigen. Sin embargo, todo lo que hace nuestro Dios es una expresión de lo que Dios es y Dios es AMOR, nuestro Dios obra en amor y todo lo que hace es una manifestación de su amor.

Los dioses de las religiones buscan siervos, pero nuestro Dios se hizo siervo porque buscaba hijos . . .

Jesús santificó el Nombre de Dios cuando nos mostró al Padre, cuando nos dio a conocer al Padre, Dios santificó el Shabat apartándolo de los otros días, haciendo que el Shabat fuese un día distinto, de igual forma, Jesús santificó el Nombre de Dios apartando a Dios de los otros dioses, nuestro Dios es un Dios diferente, es nuestro Abba, nuestro Padre Celestial y Amado . . . nos creó por amor y nos salvó por amor.

Jesús santificó el Nombre de Dios quitando los falsos conceptos que el hombre tenía de Dios y nos dio a conocer el corazón del Padre, el corazón de nuestro ABBA / PAPÁ. Jesús nos mostró que el Dios único y verdadero NO era el dios que predicaban los líderes religiosos de Israel, ni el Dios que encontramos en otras religiones, Jesús santificó el Nombre de Dios apartando a Dios de los otros dioses.

“A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.”
Juan 1:18

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