Y tú, ¿qué habrías dicho de Jesús?

¿Qué habríamos pensado de Jesús si le hubiésemos oído decir que “de tal manera amó Dios al mundo”? ¿No le habríamos dicho que Dios NO puede amar a los pecadores porque está airado con ellos según leemos en el Antiguo Testamento?

¿Qué habríamos pensado de Jesús si le hubiésemos oído proclamando Buenas Noticias a los pobres? ¿No le habríamos dicho que son pobres porque no obedecen la Ley y no dan el diezmo? ¿No le habríamos dicho que la pobreza es una maldición de Dios? ¿Cómo va a tener Buenas Noticias para estos pobres malditos?

¿Qué habríamos pensado de Jesús si le hubiésemos oído decir a un paralítico: “Ten ánimo tus pecados te son perdonados”? ¿No le habríamos dicho que si el paralítico no se arrepiente, no puede ser perdonado?

¿Qué habríamos pensado de Jesús si le hubiésemos oído decir a una adultera: “Yo NO te condeno”? ¿No le habríamos dicho que los adúlteros deben morir como nos enseña la Ley de Moisés? ¿Cómo puede perdonar a una pecadora sin confesar su pecado?

¿Qué habríamos pensado de Jesús si le hubiésemos visto convertir el agua en vino en una Fiesta llena de pecadores? ¿No le habríamos dicho que es un mundano y carnal al suplir vino a esos pecadores que ya habían bebido más que de sobra?

¿Qué habríamos pensado de Jesús si le hubiésemos visto hablando con una mujer, pecadora y además samaritana? ¿No le habríamos dicho que hay que separarse del pecado y de las malas mujeres?

¿Qué habríamos pensado de Jesús si le hubiésemos visto comiendo y bebiendo con los pecadores? ¿No le habríamos dicho que hay que romper los lazos con el mundo y que no se puede tener comunión con el mundo?

¿Qué habríamos pensado de Jesús si le hubiésemos visto tocando a los leprosos y a los ciegos? ¿No le habríamos dicho que la lepra y la ceguera son castigos y juicios de Dios?

A Jesús le acusaron de estar endemoniado, de ser un pecador y amigo de pecadores, de ser un hijo de fornicación, de ser un glotón y un borracho, de ser un blasfemo, de quebrantar la Torá . . . por tanto, si alguien te acusa de estas cosas: ¡ESTÁS SIGUIENDO LAS PISADAS DE CRISTO!

Cuando Jesús vino, trajo una Revolución porque el Padre que nos dio a conocer NO coincidía con el Dios lleno de ira y sediento de sangre que predicaban los líderes religiosos conocedores del hebreo y de la Torá. Jesús vino y nos muestra a un Dios cercano, clemente, misericordioso, interesado en los hombres, un Dios lleno de bondad, que ama a los niños, que ama a las mujeres, que ama a los pecadores y que busca a los perdidos . . . para muchos Jesús fue y es una Piedra de Tropiezo y una Señal de Contradicción, pero para los que hemos experimentado su Perdón, su Gracia y su Amor . . . ÉL ES PRECIOSO.

“He aquí, este Niño ha sido puesto para la caída y el levantamiento de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción.”
Lucas 2:34

© 2019 Ministerio Luz a las Naciones

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