Sus Manos manchadas

Desde un principio, Dios estuvo dispuesto a manchar sus manos por nosotros, Dios, nuestro Padre, nuestro Alfarero, tomó el barro e hizo al hombre a su preciosa imagen, Dios manchó sus manos de barro y de esta forma, el hombre pudo ser creado, pero Dios sabía que un día sus manos se volverían a manchar, pero esta vez, no serían manchadas por el barro, está vez sus manos se mancharían de sangre.

Mientras que las manos de nuestro Alfarero se manchaban de barro para poder moldearnos y crearnos, su corazón se llenaba de gozo y de alegría porque una nueva creación, la humanidad, el fruto de su amor, iba a cobrar vida, de igual forma, mientras que sus manos goteaban sangre en la Cruz y manchaban el barro de la tierra, su corazón se llenaba de gozo por la vida espiritual que el mundo recibiría gracias a esas manos que volvieron a mancharse por nosotros para que el hombre pudiera tener VIDA, pero esta vez, una VIDA en abundancia, espiritual y eterna. ¡Gracias Señor por tus manos manchadas!

“Oh SEÑOR, tú eres nuestro Padre, nosotros el barro, y tú nuestro alfarero; obra de tus manos somos todos nosotros.”
Isaías 64:8

“He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida”
Isaías 49:16a

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