Riquezas Injustas para ganar Tesoros en el Cielo

“Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz. Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas.”
Lucas 16:8 y 9

En esta parábola el mayordomo estaba usando el dinero de su amo para su propio beneficio y solamente cuando se entera de que va a perder su mayordomía es cuando comienza a pensar en los demás y empieza a quitar parte de la deuda que tienen ciertas personas con su amo . . . es la primera vez que este hombre planifica para el futuro y que hace algo bueno por los demás, por eso, cuando su amo se entera, le alaba por su sagacidad con sus semejantes.

Nosotros debemos usar nuestros recursos – las riquezas injustas – para predicar el Evangelio del Amor de Dios y que las personas puedan conocer a Jesucristo. El mayordomo pudo quitar parte de la deuda usando riquezas injustas, pero nosotros AHORA podemos quitar TODAS las deudas de los hombres cuando compartimos el Evangelio de las Buenas Noticias de Salvación, la enseñanza para nosotros es que usemos las riquezas terrenales para hacer amigos a los cuales podamos compartir de lo que Dios nos ha dado y cuando las riquezas nos falten (esto quiere decir cuando muramos), al partir al cielo, estos amigos en los cuales invertimos nuestro dinero y riquezas nos puedan recibir en las moradas eternas porque gracias a lo que hicimos por ellos, pudieron conocer a Jesús.

“Dijo también al que le había convidado: Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado. Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.”
Lucas 14:12-14

¿Cómo seremos recompensados en la resurrección de los justos?

Con los amigos que nos recibirán en las moradas eternas.

Termino explicando LO QUE NO DEBEMOS HACER, no debemos invitar a nadie a nada para poder predicarles el Evangelio, debemos invitar a los demás porque les amamos, por eso, no damos de comer a un pobre para que pueda escuchar un sermón mientras come lo que le hemos puesto en la mesa, las empresas hacen esto, te invitan a una cena porque quieren vender sus productos, pero a nosotros NO nos mueve que se unan a una Iglesia o que crean lo que nosotros creemos, nos mueve el amor que hemos recibido por todos los hombres, nos mueve el dar de lo que tenemos, nos mueve el ver una sonrisa en la cara de un pobre, nos mueve ver la esperanza en el rostro de un niño . . . todo esto nos mueve porque amamos a los demás y queremos bendecir a todo el mundo, hemos recibimos de gracia todo lo que tenemos sin merecerlo, por tanto, demos de gracia también a los demás y te garantizo que en algún momento, la persona o las personas con la que tú compartas de lo que Dios te ha dado, te preguntará ¿Por qué compartas tu comida? ¿Por qué compartes tus recursos conmigo? Y entonces podrás hablarle o hablarles del Evangelio de la Gracia de Dios y te puedo asegurar que todo lo que digas lo escuchará con mucha atención porque tus hechos habrán puesto un AMÉN a tus palabras.

Cuando un pescador va a pescar y vuelve con la barca llena de peces, el tesoro de este pescador son esos peces que ha podido pescar, nosotros somos pescadores de hombres y cuando los hombres reciben a Jesús por nuestro mensaje (ya sea en palabras o en acciones), estos son los tesoros que tendremos en el cielo. Puedes preguntar a cualquier madre o padre acerca de su tesoro más valioso y, sin ninguna duda, te contestará que sus hijos, de igual forma, los hijos de Dios que han podido oír hablar de Jesús por nosotros, son nuestros tesoros en el Cielo, hagamos, pues, tesoros en el Cielo.

“HACEOS TESOROS EN EL CIELO, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.”
Mateo 6:20