¡Ojalá fueses frío . . . o caliente! 2

La Ley es fría NO solamente por su estrecha relación con las piedras duras y frías de las tablas de la Ley y de los apedreamientos que demandaba la misma, la Ley es fría porque la muerte es fría y la Ley es un ministerio de muerte:

“Y si el ministerio de MUERTE grabado con letras EN PIEDRAS fue con gloria . . .”
II Corintios 3:7

En otra ocasión el mismo Pablo afirma que la Letra mata (II Co. 3:6) y está claro que habla de la Ley de Moisés.

La Ley es fría porque cuando la quebrantas NO tiene compasión de ti, ¿No te parece esto frío? NO importa si fuiste a por leña una sola vez en Shabat, no importa si tienes una familia que alimentar y que calentar y necesita fuego, la Ley dice: “Si obedeces, vivirás, si NO obedeces, morirás.”, ¿No te parece esto algo frío? ¿Algo que congela tu alma? ¿Algo que te quita toda esperanza? . . . Nosotros nos miramos a nosotros mismos y nos decimos: “Hoy NO lo he hecho mal, he intentado guardar la Ley”, pero la Ley viene y nos señala con el dedo y nos condena porque no ve la intención, no ve nuestro deseo, la Ley ve la obra y si NO hemos obedecido, debemos morir:

“Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;”
Romanos 3:19

La Ley se dio para cerrar nuestras bocas con temor y vergüenza, la gracia se dio para abrir nuestras bocas en gratitud, mientras que en la Ley siempre hallaremos algo que nos falta, en la Gracia siempre estaremos arropados por el manto de justicia de Cristo.

Para mí el calor representa al calor de una madre, al calor del hogar, el calor de la confianza, estar con tu Dios, poder abrazarle y escuchar sus palabras y cuando escuchas las palabras de Jesús entonces, tu corazón arde:

“¿No ARDÍA nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino y cuando nos abría las Escrituras?”
Lucas 24:32

Solamente las palabras de fe, las palabras de amor, las palabras del Evangelio, las palabras del Nuevo Pacto pueden hacer que nuestro corazón arda con pasión, con esperanza. Yo escucho la Ley y oigo que NO debo tocar a mi esposa cuando está con el perdido y que no me puedo sentarme donde mi esposa se sienta, y siento frío, y mi esposa siente todavía más frío, no puedo abrazarla, no puedo sentarme a su lado, y mucho menos dormir en la misma cama, así es la Ley de fría y todos los que están llenos de ella.

Si solamente tienes la Ley eres frío, pero esto es bueno (por las razones que doy en la Parada anterior) según las palabras de Jesús, lo que NO es bueno es mezclar la Gracia con la Ley, los Gálatas intentaron hacerlo e hicieron que Pablo se subiera por las paredes.

Si somos calientes es porque nos hemos entregado a los brazos de nuestro Dios, su gracia nos llena y nos rodea, su amor nos cubre y nos da calor, con nuestro Dios, podemos sentir la calidez de un Hogar.

Esta reflexión pertenece a una de las Paradas de mi libro:

MI COMPAÑERO DE VIAJE

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