¡Se venden Hojas de Higuera!

“. . . y conocieron que estaban desnudos, cosieron HOJAS DE HIGUERA y se hicieron delantales.”
Génesis 3:7

Desde el huerto del Edén, el hombre ha estado intentando cubrir su desnudez con hojas de higuera, pero ¿de dónde sacan los hombres esas hojas para poder cubrir su desnudez y cubrir su pecado delante de Dios? Pues muy sencillo, esas hojas las venden en el Mercado, las venden en las Cuevas . . . cuando alguien nos dice que si damos el diezmo, Dios nos va a bendecir, nos está vendiendo una hoja de higuera; cuando alguien nos dice que si guardamos el Shabat, Dios nos va a bendecir, nos está vendiendo una hoja de higuera; cuando alguien nos dice que si no comemos gambas, estamos agradando a Dios, nos está vendiendo una hoja de higuera; cuando alguien nos dice que para ser salvo hay que guardar la Ley, nos está vendiendo una hoja de higuera; cuando alguien nos dice que a Dios le agrada que nos sacrifiquemos por él, nos está vendiendo una hoja de higuera . . . los fariseos y los saduceos eran vendedores profesionales de esas hojas, pero cuando viene Jesucristo se acabó el negocio . . . escuchemos las palabras que nuestro amado Maestro dirige a la higuera:

“NUNCA JAMÁS BROTE FRUTO DE TI.”
Mateo 21:19

Fariseos, Saduceos, Escribas, escuchad: ¡Es hora de cerrar el chiringuito! Jesús proclamó una palabra firme, por nuestros esfuerzos, por nuestras fuerzas, por nuestra obediencia a la Ley de Moisés, por nuestros sacrificios de animales, por nuestras obras, NO OBTENDREMOS NINGÚN FRUTO, porque todo lo que acabo de mencionar son solamente hojas de higuera que NUNCA han podido, ni podrán cubrir la desnudez de los hombres. Jesús pronunció estas palabras después de limpiar el Templo de Jerusalén ¿Coincidencia? Por supuesto que NO, Jesús quería que sus discípulos entendieran la relación entre lo que estaba sucediendo en el Templo y sus palabras a la higuera:

“Y entró Jesús en el templo y echó fuera a todos los que compraban y vendían en el templo, y volcó las mesas de los cambistas y los asientos de los que vendían las palomas. Y les dijo: Escrito está: "MI CASA SERA LLAMADA CASA DE ORACION", pero vosotros la estáis haciendo CUEVA DE LADRONES.”
Mateo 21:12 y 13

Tristemente, hoy en día, el negocio continúa, los religiosos y legalistas siguen vendiendo hojas de higuera y tienen hojas de todos los tamaños y de todos los colores, te prometen todo sabiendo que NO obtendrás nada por medio de esas hojas PORQUE ESAS HOJAS NUNCA PODRÁN CUBRIR TU DESNUDEZ Y NUNCA TRAERÁN BUENOS FRUTOS.

Cuando vio Jesús la situación de Israel, ¿Sabes lo que vio? Un montón de hojas de higuera:

“Haz esto, PERO no hagas aquello; haz aquello, PERO no hagas esto; si haces esto, ENTONCES Dios hará aquello; PERO si no haces aquello, ENTONCES Dios no hará esto”

“Cierto hombre tenía UNA HIGUERA plantada en su viña; y fue a buscar fruto de ella, y NO lo halló.”
Lucas 13:6

Dios NO halló fruto en la higuera, halló palabras, halló esfuerzo, halló sacrificios, halló obras, PERO no halló ningún fruto. Israel estaba cubierta de hojas (mandamientos, estatutos, decretos, prohibiciones, normas, regulaciones, etc), PERO NO tenía fruto.

Termino esta reflexión con algunos ejemplos de hojas de higuera:

• Si te humillas . . .
• Si te arrepientes . . .
• Si te sacrificas . . .
• Si guardas . . .
• Si oras . . .
• Si no comes . . .
• Si ayunas . . .
• Si das . . .
• Si te esfuerzas . . .
• Si escuchas . . .
• Si repites . . .
• Si asistes . . .
• Si confiesas . . .
• Si declaras . . .
• Si obedeces . . .
• Si te sometes . . .

Cuando yo escucho estas oraciones condicionales, ¿sabes lo que oigo en mi corazón? ¡SE VENDEN HOJAS DE HIGUERA!