Las palabras venenosas de los religiosos

“Afilan su lengua como afilar una espada; lanzan palabras venenosas como si fueran flechas. Desde sus escondites disparan contra gente inocente, por sorpresa y sin ningún temor.”
Salmo 64:3 y 4

Cada vez más estamos viendo personas que se llaman “creyentes” y están usando la Ley de Moisés para tirarles flechas a los hijos de Dios, a estas personas les encanta citar el Antiguo Testamento (ellos lo llaman el Tanáj para mostrar que saben mucho hebreo) porque allí encuentran más flechas para lanzarnos:

• Juan Fernández recuerda que porque olvidaste la ley de tu Dios, también Dios se olvidará de tus hijos.


• Juan Fernández recuerda que si usted no guarda la Ley de Dios no puede orar porque el que aparta su oído para no oír la Ley, su oración también será abominable.


• Juan Fernández usted NO es sabio de corazón porque NO acepta los mandamientos de la Ley.


• Juan Fernández usted es un insensato porque los insensatos desprecian la sabiduría y la instrucción (la Torá).


• Juan Fernández si usted NO guarda la Ley de Moisés, entonces NO tiene a Dios.

Estas son las flechas que me han arrojado últimamente, pero NO me afectan y tampoco deberían afectarte a ti porque hemos muerto a la Ley (Ro. 7:4), somos libres de la Ley (Ro. 7:6) y YA no estamos bajo la Ley (Ro. 6:14), por tanto, lo que dice la Ley, lo dice a los que están bajo la Ley (Ro. 3:19) porque la Ley NO se dio para el justo (I Ti. 1:9a), se dio para los pecadores (I Ti. 1:9b), nosotros caminamos y vivimos por fe (II Co. 5:7 y Ro. 1:17) y la Ley de Moisés NO es de fe (Gl. 3:12). Nosotros hemos muerto a una vida basada en los mandamientos y prohibiciones de la Ley, hemos muerto a una vida dirigida por la Ley, hermanos, vivamos seguros y confiados en nuestro Dios, descansemos en su obra consumada, no intentemos ganarnos algo que nuestro Dios YA nos ha dado, ¿Su amor? Lo tenemos; ¿Su perdón? Lo tenemos; ¿Su gracia? La tenemos; ¿Su paz? La tenemos; ¿Su Espíritu? Lo tenemos; ¿Su unción? La tenemos; Su bendición, ¿La tenemos?; ¿Su vida? La tenemos . . . Mientras que estas personas se preparan y afilan sus lenguas para tirarnos sus flechas, nosotros vivamos en paz, vivamos en la vida nueva que tenemos en Cristo, disfrutando de nuestro Dios y de Su presencia permanente en nuestras vidas porque NADA, NI NADIE nos podrá apartar de nuestro Dios, NADA, NI NADIE nos podrá separar de Su amor hacia nosotros.

“¿Quién acusará a los escogidos de Dios? . . . ¿Quién es el que condena? . . . ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? . . . Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.”
Romanos 8:33a, 34a, 35 y 37

. . . por medio de aquel que nos amó.