El Amor del Padre huele a Barbacoa

“Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas;”
Lucas 15:23-25

El hijo mayor se acercó a la Casa del Padre y comenzó a oír la música, comenzó a oír las risas, comenzó a oír las danzas, el sonido de una Celebración, era una Fiesta a lo grande, pero ¿por qué? Porque el Padre había recuperado a su hijo que se había perdido, esta espectacular Fiesta era una Celebración de Amor, el Padre que no había dejado de esperar y amar a su hijo menor le monta una Fiesta por todo lo alto, aquí podemos ver que el Amor del Padre tiene un sonido y es el sonido de la música, es el sonido de las risas y las danzas.

El Padre también hizo matar el becerro gordo para acompañar esta celebración, el hijo menor esperaba un poco de pan, un poco de pan para un pobre y hambriento, pero su Padre le da lo mejor que tenía, el becerro gordo para su hijo, su hijo amado . . . por tanto, aquí también podemos ver que el amor del Padre tiene olor a barbacoa, esto puede sonar gracioso, pero el hijo menor cuando oliese la carne, sabía que era porque su Padre le había aceptado, su Padre estaba demostrando el gran amor que siempre había tenido por él y se lo demostraba dándole lo mejor sin merecerlo, cuando el hijo menor escuchase la música, sabía perfectamente que era porque su Padre estaba contento de tener de vuelta a su hijo.

En esta parábola podemos ver que el Amor del Padre suena a Fiesta y huele a barbacoa, Jesús nos muestra que en la Casa del Padre hay música, hay danzas, hay alimento en abundancia, hay una celebración porque en la Casa del Padre la misericordia prevalece, la gracia prevalece, el amor prevalece, el perdón prevalece, la bondad prevalece . . . qué bueno es vivir en la Casa de nuestro Padre.