Todas mis cosas son tuyas

"Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado."
Lucas 15:28-32

El hijo mayor cuando se enteró que su hermano había regresado a la Casa del Padre en vez de alegrarse por su hermano y por la alegría que su Padre habría experimentado al tener de nuevo a su hijo menor en Casa, el hijo mayor se enoja con su Padre, se enfada con la bondad del Padre y no quería entrar en la Casa, ni participar del banquete que el Padre había preparado para toda la familia.

Es asombroso lo que hace el Padre porque en vez de mandar a un siervo para que avisase a su hijo mayor de la llegada de su hermano y de la fiesta, es el Padre quien sale de la Casa a buscar a su hijo mayor, su hijo tan obediente y tan perdido en la propia Casa del Padre, esta es la segunda vez que el Padre sale corriendo de Su Casa a buscar a un hijo para acompañarlo de nuevo a Su Casa . . . cuando encuentra a su hijo, le ruega que entre en Casa para que toda la familia junta pueda celebrar la llegada del hijo que había estado muerto y perdido, pero el hijo mayor no quiere participar en ninguna celebración porque cree que su Padre es cruel, injusto y malvado. El hijo mayor siempre había estado sirviendo, trabajando y, por eso, le dice que él se merecía algún tipo de recompensa por sus años de obediencia, servicio y trabajo, la contestación del Padre fue TREMENDA:

“HIJO, TÚ SIEMPRE ESTÁS CONMIGO Y TODAS MIS COSAS SON TUYAS.”

A pesar de la mala actitud del hijo, tanto para con su hermano como para con su Padre, al Padre NO le afecta en absoluto, el amor del Padre hacia nosotros no cambia por las estupideces que tantas veces decimos y cometemos, en esta ocasión, el Padre no se enoja con él, ni le reprende, ni le castiga, sino todo lo contrario, el Padre le llama HIJO y a continuación le dice que SIEMPRE han estado bajo el mismo techo, que SIEMPRE han trabajado juntos, que SIEMPRE han comido en la misma mesa . . .

“HIJO, TÚ SIEMPRE ESTÁS CONMIGO Y TODAS MIS COSAS SON TUYAS.”

El Padre con un corazón lleno de misericordia y de amor hacia su hijo le dice que TODAS LAS COSAS QUE ÉL TIENE SON SUYAS, en otras palabras: “Querido hijo amado ¿Por qué te tengo que dar un cabrito cuando lo que yo tengo es TUYO? Hijo, tú siempre has estado conmigo y yo siempre he estado contigo, ¿Acaso lo dudabas? Si he compartido mi Casa contigo, si he compartido mi vida contigo, si yo te enseñé todo lo que sabes y te di todo lo que tienes, ¿crees que no compartiría contigo un simple cabrito? Además, TODO LO QUE YO TENGO ES TUYO para que puedas disfrutarlo, no tienes que pedirme nada porque todo es tuyo . . . ¡Esto es impresionante!

Este es el Dios que Jesús quería que conociésemos, un Dios lleno de misericordia y un Dios lleno de amor, un Dios que ama con locura a sus hijos y no los ama porque lo merezcan, los ama porque Él es AMOR y es un Padre lleno de amor y compasión, Dios siempre está contigo y tú siempre estás con Él, Dios comparte su vida contigo y tú compartes tu vida con Él, los dos caminando juntos dela mano y disfrutando de la vida tan maravillosa que tenemos gracias a Jesucristo.

La Religión quiere llevarte a Dios, quiere que conozcas a Dios, quiere que sirvas a Dios . . . PERO JESUCRISTO NOS LLEVA AL PADRE PARA QUE LE CONOZCAMOS Y PODAMOS AMARLE COMO ÉL NOS HA AMADO Y NOS AMA . . .

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al PADRE, sino por mí.”
Juan 14:6