La Calidad de nuestra Fe

En una ocasión, Jesús le dijo a una mujer: “Oh mujer, grande es tu fe” (Mt. 15:28), muchas veces hemos pensado que Jesús se estaba refiriendo al tamaño o a la cantidad de su fe, pero yo creo que se está refiriendo a la calidad de su fe, Jesús le acababa de llamar “perrillo” y le acababa de decir que el pan (la bendición) era para los hijos, sin embargo, esta mujer creía en un Dios que bendice a los que no están a la altura, creía en un Dios que bendice a los que no dan la talla, creía en un Dios que bendice a los pecadores, por eso, esta mujer le contesta:

“aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.”
Mateo 15:27

Como puedes ver, no se trataba del tamaño de su fe, ni de la cantidad de fe que esta mujer tenía, se trataba de la calidad de su fe, su fe estaba puesta en un Dios de amor, en un Dios misericordioso, en un Dios de gracia, Pablo nos habla de este tipo de fe cuando nos dice:

“mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.”
Romanos 4:5

La fe que es contada por justicia es la fe que cree en aquel que justifica a los impíos, la fe que cree que Dios es bondadoso con todos los hombres.

Un centurión que tenía enfermo a su siervo y estaba a punto de morir, envió a unos amigos a decir a Jesús lo siguiente:

“Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo; por lo que ni aun me tuve por digno de venir a ti; pero dí la palabra, y mi siervo será sano.”
Lucas 7:6a y 7

Una vez más, vemos que la fe de este centurión era de calidad porque, aunque él NO era digno, creía que Jesús era bueno, que era misericordioso, que era bondadoso y, por eso, Jesús dice de este centurión:

“Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.”
Lucas 7:9

La fe de Israel NO tenía la calidad de la fe que tenía este centurión porque Israel tenía puesta su fe en un Dios que justifica a los justos y que bendice a los santos, pero NO tenía puesta su fe en un Dios que ama y bendice a los pecadores, en un Dios que justifica a los impíos.

Termino con uno de los ejemplos más claros de lo que estamos viendo en esta Parada, dos hombres suben al Templo a orar, uno era fariseo y otro publicano, esto es lo que dice el fariseo:

“Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.”
Lucas 18:12

Este fariseo no creía que lo que hacía era por su propia fuerza porque da gracias a Dios por lo que era y por lo que hacía, este fariseo reconocía a Dios por las obras malas que evitaba y por las buenas que hacía, pero su fe era pequeña (de poca calidad) porque su fe estaba puesta en el Dios que bendice a los justos y a los santos, su fe no era de calidad.

Veamos lo que dice el publicano:

“Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.”
Lucas 18:13

Este publicano no dio gracias a Dios, pero confiaba en la misericordia de Dios, confiaba en un Dios bueno, en un Dios de amor, confiaba en la bondad de Dios, su fe era grande porque creía en aquel que ama y justifica a los impíos.

“Os digo que éste (el publicano) descendió a su casa justificado antes que el otro (el fariseo) . . .”
Lucas 18:14a

“mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.”
Romanos 4:5

© 2019 Ministerio Luz a las Naciones

We use cookies on our website. Some of them are essential for the operation of the site, while others help us to improve this site and the user experience (tracking cookies). You can decide for yourself whether you want to allow cookies or not. Please note that if you reject them, you may not be able to use all the functionalities of the site.