¿Hasta cuándo?

"Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que EL SEÑOR ha hecho con vosotros . . .”
Éxodo 24:8

“Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros.”
Lucas 22:20

Moisés dijo: “He aquí la sangre del Pacto” hablando del Antiguo Pacto basado en la sangre de animales, pero Jesús dijo “Esta copa es el Nuevo Pacto en MI sangre”, la verdad es que no tengo palabras para poder expresar la diferencia entre los dos tipos de sangre y los dos pactos ¡lo he intentado tantas veces!, pero reconozco que no tengo palabras para expresar la superioridad del Nuevo Pacto y la grandeza de nuestro Señor Jesucristo.

Siento tanta tristeza cuando los creyentes viven bajo el Antiguo Pacto, cuando se siguen aferrando al régimen viejo de la Letra, cuando todavía ponen sus hombros bajo ese yugo pesado de la Ley, creyendo que cumplen la Ley porque guardan 12 mandamientos, siento tristeza cuando NO se valora la Cruz, ni la sangre de Jesús, ni la nueva vida en Cristo.

He estado unos cinco años predicando de la gracia, del amor de Dios y del Nuevo Pacto, pero no te preocupes, que estaré otros cinco si Dios quiere o diez, porque no hay nada como vivir bajo el Nuevo Pacto, nada se puede comparar a la vida de la fe bajo la Gracia de Dios y con el amor de Dios ardiendo en el corazón.

¿Hasta cuándo los cristianos seguirán siendo guiados por el “ayo” cuando ya NO estamos bajo él?

¿Hasta cuándo los cristianos seguirán llevando el yugo de la Ley, un yugo tan pesado de llevar en vez de llevar el yugo de Cristo, un yugo fácil de llevar?

¿Hasta cuándo los cristianos seguirán cantando las canciones basadas en el Antiguo Pacto y comenzarán a cantar la Canción Gloriosa del Cordero?

¿Hasta cuándo los cristianos seguirán clamando por el poder que ya tienen, por la autoridad que ya tienen, por la unción que ya tienen y por la vida que ya tienen?

¿Hasta cuándo los cristianos seguirán intentando ganarse la bendición de Dios por sus diezmos, oraciones, ayunos, sacrificios y obras de la Ley?

¿Hasta cuándo los cristianos seguirán creyendo que Dios es un Dios iracundo, un Dios lleno de ira, un Dios que nos manda amar a los pecadores, pero él los aborrece y se deleita cuando los envía al Infierno?

¿Hasta cuándo los cristianos seguirán creyendo que pueden perder su posición delante de Dios por sus fallos, equivocaciones, errores y pecados?

¿Hasta cuándo los cristianos seguirán creyendo en las tradiciones cristianas y en las fábulas judías?

¿Hasta cuándo los cristianos seguirán golpeándose el pecho por sus pecados cuando Jesús quitó TODOS nuestros pecados y nos perdonó de TODOS nuestros pecados? ¡Esta es la grandeza de la sangre preciosa del Cordero de Dios y del Nuevo Pacto basado en ella!

“AL QUE NOS AMA y nos libertó de nuestros pecados con SU SANGRE, e hizo de nosotros un reino y sacerdotes para su Dios y Padre, a Él sea la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén.”
Apocalipsis 1:5 y 6

“Y cantaban un CÁNTICO NUEVO, diciendo:

Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y con TU SANGRE compraste para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación. Y los has hecho un reino y sacerdotes para nuestro Dios; y reinarán sobre la tierra.

Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos; y el número de ellos era miríadas de miríadas, y millares de millares, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado DIGNO ES de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza.

Y a toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir:

Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos.”
Apocalipsis 5:9-14

“Y ellos le han vencido por medio de LA SANGRE DEL CORDERO y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.”
Apocalipsis 12:11

Be’ahavat Yeshua – En el Amor de Jesús