No como el Pacto que hice

Los que afirman que el Pacto que Jesús llevó a cabo al derramar su sangre es un Pacto Renovado quieren hacernos creer que el Nuevo Pacto es simplemente una continuidad del Primero (Heb. 8:7), es decir, prácticamente estamos hablando del mismo Pacto según ellos. Pensar de esta forma lo único que nos muestra es un total desconocimiento del Nuevo Pacto, el Nuevo Pacto es distinto, de hecho, el mismo Dios afirma en Jeremías 31:32 . . .

LO JABRIT ASHER KARATI ET AVOTAM

NO COMO EL PACTO QUE HICE CON SUS PADRES

El mismo Dios nos está diciendo que el Nuevo Pacto NO es igual que el Antiguo Pacto y no solamente eso, el Nuevo Pacto es MEJOR como dice el escritor de la carta a los hebreos (Heb. 7:22; 8:6).

• Vivir en el Antiguo Pacto es vivir en las Sombras.
• Vivir en el Nuevo Pacto es vivir en la Luz.

• El Antiguo Pacto es un Pacto de la Letra (la Ley de Moisés).
• El Nuevo Pacto es un Pacto del Espíritu.

• En el Antiguo Pacto estaban bajo la Ley de Moisés.
• En el Nuevo Pacto estamos bajo la Gracia de Dios.

• La vida en el Antiguo Pacto es una vida de Obras.
• La vida en el Nuevo Pacto es una vida de Fe.

• El Antiguo Pacto está basado en el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal (= La Ley de Moisés).
• El Nuevo Pacto está basado en el Árbol de la Vida (= Jesucristo).

• En el Antiguo Pacto la Ley estaba en piedras y también las piedras servían para apedrear a los pecadores.
• En el Nuevo Pacto la Ley de Dios está en nuestro corazón, un corazón no de piedra, sino de carne, un corazón con la Ley de Cristo (la Ley del Amor) escrita en él. En el Nuevo Pacto NO tiramos piedras, quitamos las piedras de los sepulcros de los muertos.

• En el Antiguo Pacto vemos una clara distinción entre un judío y un gentil.
• En el Nuevo Pacto ya NO hay ninguna diferencia entre un judío y un gentil.

• En el Antiguo Pacto NO todos podían conocer a Dios de una forma íntima y personal.
• En el Nuevo Pacto TODOS podemos conocer a Dios de una forma íntima y personal, desde el más pequeño hasta el más grande.

• En el Antiguo Pacto todo varón debía circuncidarse si quería formar parte del Pueblo de Dios.
• En el Nuevo Pacto la circuncisión en la carne NADA es y no se requiere dicha circuncisión para formar parte del Pueblo de Dios.

• En el Antiguo Pacto se sacrificaban animales cada día y se derramaba sangre cada día para cubrir los pecados.
• En el Nuevo Pacto Jesús derramó su sangre UNA SOLA VEZ Y PARA SIEMPRE para QUITAR nuestros pecados y poder presentarnos sin mancha delante del Padre.

• Las promesas del Antiguo Pacto tenían que ver con la tierra y con la carne.
• Las promesas del Nuevo Pacto son promesas que tienen que ver con el espíritu.

• En el Antiguo Pacto, los levitas de la Casa de Aarón eran los sacerdotes.
• En el Nuevo Pacto, todos somos sacerdotes.

• En el Antiguo Pacto, Dios tiene en cuenta nuestros pecados y los recuerda.
• En el Nuevo Pacto, Dios NO recuerda nuestros pecados, ni los tiene en cuenta.

• En el Antiguo Pacto solamente los reyes, sacerdotes y profetas recibían la unción del Espíritu Santo.
• En el Nuevo Pacto todos los creyentes hemos recibido la unción del Santo.

• En el Antiguo Pacto el hombre consigue recompensas mediante la obediencia y las obras de la Ley.
• En el Nuevo Pacto el hombre recibe regalos mediante la gracia de Dios y la fe.

• En el Antiguo Pacto había un lugar definido para la adoración: el Templo de Jerusalén.
• En el Nuevo Pacto cualquier lugar es bueno para adorar al Padre.

• En el Antiguo Pacto había un Templo donde Dios se manifestaba.
• En el Nuevo Pacto nosotros somos el Templo, Dios YA no mora en templos, mora en los corazones de su Pueblo.

• En el Antiguo Pacto el hombre sembraba y lo que sembraba, cosechaba.
• En el Nuevo Pacto, Jesús sembró y nosotros cosechamos lo que él sembró.

• En el Antiguo Pacto debemos perfeccionarnos.
• En el Nuevo Pacto hemos sido perfeccionados.

• En el Antiguo Pacto el hombre sirve a Dios.
• En el Nuevo Pacto Dios sirve al hombre.

• El Antiguo Pacto era temporal.
• El Nuevo Pacto es eterno.

Ahora tenemos una nueva vida bajo un Nuevo Pacto, gracias amado Jesús.

“Al que nos ama y nos libertó de nuestros pecados con su sangre, e hizo de nosotros un reino y sacerdotes para su Dios y Padre, a Él sea la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén.”
Apocalipsis 1:5 y 6

“. . . tú fuiste inmolado, y con tu sangre compraste para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación. Y los has hecho un reino y sacerdotes para nuestro Dios; y reinarán sobre la tierra.”
Apocalipsis 5:9 y 10

¡AMÉN!