En el mundo tendréis aflicción

Hace poco tiempo hablaba con un amigo y hermano acerca de que el cristiano pasará situaciones difíciles, circunstancias dolorosas y tendrá aflicción en este mundo, sin embargo, algo debe estar muy claro: nuestro Dios NO está detrás de todo lo que acabo de mencionar, a no ser que antes Jesús calmase la tormenta y ahora la provoque; que antes sanase la enfermedad y ahora la produzca; que antes diese de comer y ahora nos quite el trabajo . . . PERO Jesús NO cambia, Jesús NUNCA puso una enfermedad, Jesús la quitó; Jesús nunca le robó el pan al hambriento, Jesús le dio de comer; Jesús nunca desechó el clamor del afligido, Jesús lo escuchó; Jesús NO vino a condenar, él vino a salvar . . . y Jesús es el mismo ayer, hoy y por siempre. ¡AleluYah!

Es cierto que “en el mundo tendremos aflicción”, el cristiano también tiene problemas y sufre, pero en medio de nuestro dolor, Dios nos consuela; Dios está con nosotros a pesar de las injusticias que tantas veces experimentamos en esta vida, Dios está con nosotros aunque nuestros sentimientos muchas veces nos sugieran lo contrario . . . Dios está a nuestro lado, Dios está a nuestro favor, Dios nos ama con un amor incondicional y eterno, Él no quiere robarnos, ni matarnos, ni destruirnos, eso es lo que hacen los ladrones y asesinos, pero nuestro Dios es amor, un Dios lento para la ira y grande en misericordia, Dios nos cubre con su gracia en medio de la tormenta, Él es nuestro escudo en medio del conflicto, nos consuela en nuestro dolor, nos acompaña en nuestra soledad, nos da esperanza en nuestra desesperación, nos da fe en nuestra incredulidad, nos da seguridad en nuestra incertidumbre, nos da fuerzas en nuestra debilidad, nos levanta cuando caemos y nos guía junto a aguas de reposo . . . no hay nadie como nuestro Dios . . . nadie . . .

“Levantaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del SEÑOR, que hizo los cielos y la tierra.”
Salmo 121:1 y 2