Pánico en el Metro

Hace poco salió en la televisión una noticia que decía que unos evangélicos alemanes habían causado pánico en un metro de Valencia, yo vi las escenas en la tele y la verdad es que no sabía si reír o llorar, pero esto es lo que predicaban:

“Tenemos un mensaje para vosotros:
Este metro está lleno de pecado,
Lleno de drogas, de fornicación, de alcohol
La Palabra de Dios dice . . .”

En este momento la gente comienza a gritar y comienza a huir en estampida, a continuación el evangelista dice:

“. . . No tengáis miedo, sólo del pecado.”

No sé si la gente corría porque parecían musulmanes o porque llevaban mochilas o por el mensaje que predicaban, pero algo está claro, cuando tú predicas el Evangelio si la gente NO se siente amada, entonces NO estás predicando el Evangelio. Los viajeros del metro NO escucharon el Evangelio, ni sintieron el amor del evangelista, ni sintieron el amor de Dios . . .

En este metro habría jóvenes que ni fuman, ni se drogan; habría esposas fieles y maridos fieles; habría gente que no bebe alcohol, por tanto, afirmar que el metro está lleno de drogas, NO es verdad, ni es el Evangelio; afirmar que está lleno de fornicación, NO es verdad, ni es el Evangelio; afirmar que está lleno de alcohol, no es verdad ni es el Evangelio . . . estos evangelistas NO fueron detenidos por predicar el Evangelio, fueron detenidos por causar desorden público desatando el pánico y provocando una estampida.

El Evangelio son Buenas Noticias, es el mensaje del Amor de Dios, es un mensaje de fe, un mensaje de paz, un mensaje de esperanza, y sobre todo, es un mensaje de VIDA . . . si cuando predicamos, causamos una estampida, posiblemente es . . . porque NO ESTAMOS PREDICANDO EL EVANGELIO.