La Humanidad de los Apóstoles

Nos han enseñado que la llamada “Iglesia Primitiva” era una Iglesia muy unida, sin problemas dentro de ella y con las cosas muy claras, sin embargo, las tres cosas que acabo de mencionar NO son verdad.

Los primeros creyentes en Jesucristo eran judíos, eran observantes de la Ley de Moisés y fue un largo proceso entender el alcance del Nuevo Pacto, ellos seguían yendo al Templo a orar (Hch. 3:1), seguían guardando la Leyes dietéticas de la Ley de Moisés (Hch. 10:14), seguían haciendo una clara distinción entre el judío y el gentil (Hch. 11:3). Todo lo que acabo de mencionar se puede ver claramente en el libro de Hechos, en dicho libro, vemos como el Señor le dice a Pedro: “Levántate, Pedro, mata y come” (Hch. 10:13) y Pedro le contesta que él NI ha comido NI come animales inmundos, en otras palabras, Pedro le estaba diciendo al Señor: “Señor, NO te puedo obedecer porque guardo la Ley de Moisés”, de hecho, Pablo, en una ocasión, tuvo que reprender a Pedro por su hipocresía (Gl. 2:11-13), Pedro comía con los gentiles y vivía como ellos (Gl. 2:14), PERO cuando vienen los creyentes judíos de la Iglesia de Jerusalén de parte de Jacobo (Gl. 2:12), Pedro tiene miedo y deja de comer con los gentiles, Pablo fue contundente llegando a decir:

“me opuse a él cara a cara, porque era de condenar”
Gálatas 2:11

Después de lo sucedido con Cornelio (Hechos 10), Pedro llega a Jerusalén y esto es lo primero que le dicen los hermanos creyentes judíos:

“Y cuando Pedro subió a Jerusalén, los que eran de la circuncisión le reprocharon, diciendo: Tú entraste en casa de incircuncisos y comiste con ellos.”
Hechos 11:2 y 3

¿Sabes porque le reprochan? Porque desde la muerte y resurrección de Cristo, los discípulos NO habían predicado a los gentiles, no estaban alcanzando a los gentiles. Por eso, le dicen: “Tú entraste en casa de incircuncisos y comiste con ellos.” Recuerda que Pablo nos dice que en Cristo ya NO hay judío, NI gentil, sin embargo, en la Iglesia Primitiva todavía seguimos viendo esas distinciones debido a su falta de entendimiento del Nuevo Pacto. Cuando Pedro les explica cómo Dios había obrado entre los gentiles, estos hermanos declaran:

“Y al oír esto se calmaron, y glorificaron a Dios, diciendo: Así que también a los gentiles ha concedido Dios el arrepentimiento que conduce a la vida.”
Hechos 11:18

Se calmaron porque estaban indignados y es en este preciso momento, cuando han pasado varios años de la muerte de Cristo, cuando descubren que: “TAMBIÉN A LOS GENTILES DIOS HA CONCEDIDO EL ARREPENTIMIENTO QUE CONDUCE A LA VIDA”.

Ahora bien, podríamos decir que acaba aquí la cosa, pero ni mucho menos, ahora tienen otro problema, ¿deben los gentiles que han creído en Jesucristo guardar la Ley de Moisés? Ellos, como judíos, NO se plantean la pregunta, ellos seguían aferrándose a la Ley de Moisés, pero con los gentiles tienen un problema y esto es lo que ocurre:

“Y algunos descendieron de Judea y enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. Como Pablo y Bernabé tuvieran GRAN DISENSIÓN Y DEBATE con ellos, los hermanos determinaron que Pablo y Bernabé, y algunos otros de ellos subieran a Jerusalén a los apóstoles y a los ancianos para tratar esta cuestión.”
Hechos 15:1 y 2

Los hermanos de Judea enseñaban que los gentiles tenían que guardar la Ley de Moisés, ellos dirían: “Qué bueno que crean en el Mesías, pero ahora deben guardar la Ley de Moisés COMO NOSOTROS LO ESTAMOS HACIENDO”. ¿Qué ocurrió? Lo que pasó fue que hubo UNA GRAN DISENSIÓN Y DEBATE CON ESTOS HERMANOS y como NO se ponían de acuerdo, estos hermanos les pidieron a Pablo y a Bernabé que subieran a Jerusalén para que escuchasen a la Iglesia de Jerusalén. Ahora podemos preguntar: pero, ¿qué está pasando aquí? Lo que pasa es que los primeros creyentes son HUMANOS y todavía hay cosas que deben ir desaprendiendo y aprendiendo, pero si seguimos con la historia, cuando Pablo y Bernabé llegan a Jerusalén:

“algunos de la secta de los fariseos que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos y mandarles que guarden la ley de Moisés. Entonces los apóstoles y los ancianos se reunieron para considerar este asunto. Y después de mucho debate . . .”
Hechos 15:5-7

Los apóstoles y los ancianos de la Iglesia se reúnen para considerar este asunto y DESPUÉS DE MUCHO DEBATE . . . Hubo mucho debate porque NO se ponían de acuerdo, todos creían que Jesús era el Salvador y el Mesías, pero ¿dónde queda la Ley de Moisés? Aquí es donde estaba la GRAN disensión y debate.

Lo bueno de todo es que en medio de sus debilidades e imperfecciones, nuestro Dios obraba en medio de ellos de una forma maravillosa y poderosa porque para que Dios obre en nuestras vidas NO necesitamos que nuestra teología sea perfecta, nosotros somos más importantes que lo que podamos creer en un momento dado y Dios nos ama apasionadamente a pesar de nuestras grandes disensiones y debates.