Dios NO tiene prisa

La obra que Dios está llevando a cabo en nuestras vidas requiere tiempo, a veces horas, a veces días, a veces meses, a veces años . . . lo que está claro es que si confiamos en Él y descansamos en Él, sabemos con seguridad que el Espíritu de Dios producirá fruto en nuestras vidas.

Cuanto más intentamos cambiar, menos cambiamos y cuanto más intentamos dar fruto, más fallamos, dice la Biblia que “Sansón mató más filisteos cuando murió que cuando estaba vivo.” (Jue. 16:30), cuando entendemos que hemos sido crucificados con Cristo, cuando entendemos que hemos muerto y que Cristo vive en nosotros, entonces es cuando podemos confiar en Él y descansar en su preciosa obra sabiendo que “Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.” (I Ts. 5:24). El grano de trigo cuando cae a la tierra y muere, es cuando lleva fruto, nosotros hemos muerto al pecado, hemos muerto al mundo, hemos muerto a la Ley, hemos muerto a una vida llena de obras muertas, si entendemos esto y si creemos en lo que somos y tenemos en Cristo, podemos tener confianza que llevaremos fruto para Dios, más tarde o más temprano.

“Por tanto, hermanos míos, también a vosotros se os hizo morir a la ley por medio del cuerpo de Cristo, para que seáis unidos a otro, a aquel que resucitó de entre los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.”
Romanos 7:4

Un árbol NO se esfuerza en dar fruto, solamente recibe la luz del sol y el agua de la lluvia y el fruto aparece de una forma natural, de igual forma, el Sol de Justicia que está brillando en nuestro corazón y el agua del Espíritu que bebemos, hacen que nuestras vidas puedan llevar fruto . . . el fruto vendrá de una forma natural, sin darnos cuenta, sin esfuerzo humano, sin saber cómo . . . a veces nosotros tenemos prisa, queremos cambiar YA, queremos dar fruto YA, pero la obra del Espíritu Santo es interna y requiere tiempo . . . no tengamos prisa, Dios no la tiene. Sigamos confiando en Él y descansando en Él, Dios está obrando en nuestras vidas aunque muchas veces no nos demos cuenta, ni sepamos cómo.

“El reino de Dios es como cuando un hombre echa la semilla en la tierra: Duerme y se levanta, noche y día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo.”
Marcos 4:26 y 27