¡Oh, cuánto amo yo tu Ley!

Es curioso que algunos citen las palabras del Rey David para intentar llevarnos a la Ley: “¡Oh, cuánto amo yo tu Ley!” (Sal. 119:97a) ¿Y por qué digo que es curioso? Porque ¿quién fue David? Nuestro hermano David fue el que engañó al sacerdote Ahimelec (I S. 21:1 y 2) y por su culpa toda la ciudad de los sacerdotes fue arrasada (I S. 22:22), David fue el que se hacía el loco dejando que su saliva corriera por su barba (I S. 21:13), David fue el que adulteró, David fue el que mató a Urías usando la espada del enemigo y este es el David que dijo: “¡Oh, cuánto amo yo tu Ley!” . . . Todo esto me recuerda lo que dijo Pablo:

“Tú que predicas que no se debe robar, ¿robas? Tú que dices que no se debe cometer adulterio, ¿adulteras? Tú que abominas los ídolos, ¿saqueas templos? Tú que te jactas de la ley, ¿violando la ley deshonras a Dios?”
Romanos 2:21-23

Los que quieren que te sometas a la Ley de Moisés usan argumentos muy buenos:

  • “Cristo guardó la Ley, por tanto, debemos imitarle.”
  • “Cristo nos lleva a la Ley y nos capacita para guardarla.”
  • “La Ley no es una carga, es una bendición.”
  • “Guardar la Ley trae bendición en todas las áreas de tu vida.”
  • “Como eres parte de Israel, ahora debes guarda la Ley.”
  • “Jesús no vino a abolir la Ley de Moisés.”
  • “Ahora guardamos los mandamientos por amor.”

Querida hermana y querido hermano, no nos dejemos engañar, el diablo también usó la Escritura para atacar a Jesús, los que dicen que guardan la Ley, realmente NO la guardan y viven en un mundo de fantasía, viven vidas vacías y quieren que te subas a su barco con falsas promesas y falsos juicios, estas personas hacen malabarismos con la Ley y la Gracia y ni respetan la Ley, ni respetan la Gracia, oremos para que NO seamos engañados, para que NO seamos hechizados (Gl. 3:1), no permitamos que pongan sobre nuestros hombros un yugo que nadie ha podido llevar (Hch. 15:10), un yugo de esclavitud (Gl. 5:1), no busquemos agua en la Ley porque en la Ley NO hay agua, si tenemos sed, Jesús es el único que nos puede dar de beber porque Él es la Fuente de Agua viva; si tenemos hambre, Jesús es el único que nos puede dar pan porque Él es el Pan de Vida; si estamos cansados, Él es el único que nos puede dar descanso porque Él es nuestro Pastor y nos hace descansar en su presencia.

Estar bajo la Ley es una vida de esclavitud porque es intentar alcanzar algo que nunca podremos lograr, por eso, Pablo nos dice:

“Para libertad fue que Cristo nos hizo libres; por tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitud. Mirad, yo, Pablo, os digo que si os dejáis circuncidar, Cristo de nada os aprovechará.”
Gálatas 5:1 y 2

Los que afirman que guardan la Ley, nos están mintiendo, Pablo nos dijo:

“Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne.”
Génesis 6:13

Lo único que conseguirás intentando guardar los mandamientos de la Ley de Moisés es un religioso contento y lleno de orgullo “espiritual” porque tú has aceptado el Yugo de la Ley que él puso sobre tus hombros . . . ¡NO LO PERMITAS!

“. . . falsos hermanos introducidos a escondidas entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud, a los cuales NI POR UN MOMENTO accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros.”
Gálatas 2:4 y 5