Agua Viva

“En el último y gran día de LA FIESTA, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.”
Juan 7:37 y 38

La Fiesta que menciona el apóstol Juan es “La Fiesta de los Tabernáculos”, también llamada “La Fiesta de la Cosecha”, “La Fiesta de Nuestra Alegría” o simplemente “LA FIESTA” y el último gran día de dicha Fiesta es llamado HOSHANA RABÁ (La Gran Salvación), en este día se hacían oraciones especiales por la lluvia.

En la Fiesta de los Tabernáculos, cada día se llevaba a cabo una ceremonia muy importante llamada “Nisuj Hamayim” (el derramamiento del agua), un sacerdote, acompañado de un gran número de personas, iba a la fuente de Siloé y llenaba una jarra de oro con agua, cuando volvían al Templo pasaban por la Puerta de las Aguas y al entrar por dicha puerta, un grupo de sacerdotes tocaba el shofar y otro grupo de sacerdotes recitaba Isaías 12:3 . . .

“SACARÉIS CON GOZO AGUAS DE LAS FUENTES DE LA SALVACIÓN”

Cuando entraban en el Templo, había una gran multitud esperando con sus corazones llenos de expectativa y alegría, el agua era derramada sobre el altar mientras que el Pueblo oraba, cantaba y danzaba. Por la noche se hacía una Fiesta especial llamada “Simjat Bet Hashoeva” (La Alegría del Lugar de la Extracción del Agua), refiriéndose a esta ceremonia, el Talmud nos dice lo siguiente:

“Quien no ha visto la alegría de la ceremonia anual de la extracción del agua, no ha visto alegría jamás.”

Con esta ceremonia estaban dando gracias a Dios por el agua y estaban pidiendo agua para todo el año y es, precisamente, en el séptimo y último gran día de la Fiesta cuando Jesús se pone de pie y dice al Pueblo de Israel:

“Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.”

El agua era todo para un Pueblo que dependía de ella, agua para los campos, agua para los rebaños, agua para la tierra, agua para el Pueblo . . . el agua era lo que sustentaba a Israel, por eso, la ceremonia que acabo de mencionar era tan importante y, por eso, el Pueblo de Israel tenía y tiene oraciones especiales por la lluvia. Jesús aprovecha el clamor de su Pueblo, NO para ofrecer un poco de agua en una jarra de oro, sino para ofrecer ríos de agua viva, el agua de estos ríos que corren de nuestro interior NO es como el agua de Egipto que esclaviza, ni es como el agua enferma del mar muerto, el agua que Jesús nos ofrece es agua viva, es el agua del Cielo, es el agua que proviene directamente de Dios, un agua que nos da vida, un agua que nos limpia, un agua que nos sana y nos sacia, un agua que trae libertad y alegría, un agua que produce fruto en abundancia.

“el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.”
Juan 4:14