Esperaban un León

Muchos judíos NO creyeron, ni creen en Jesús porque NO cumplió las expectativas que tenían del Mesías, ellos esperaban un Mesías guerrero que les libraría del poder de Roma y levantaría a Israel de entre todas las naciones, sin embargo, la obra de Jesús fue interna y espiritual:

  • Jesús NO juzgó, ni condenó al mundo, él vino a salvarlo.
  • Jesús NO vino a destruir a los pecadores, él vino a traerles el perdón y la vida.
  • Jesús NO trajo a los judíos dispersos a la Tierra de Israel, él vino a traer a los pecadores a la Casa del Padre.
  • Jesús NO derrotó a Roma, él vino a derrotar a la muerte y al diablo.
  • Jesús NO liberó a Israel de sus enemigos, él vino a liberarlo de sus pecados.
  • Jesús NO estableció Su Reino en la Tierra de Israel, él vino a establecer Su Reino en los corazones de los hombres de toda lengua, pueblo y nación.

Jesús ha circuncidado el corazón de sus seguidores con una circuncisión espiritual, Jesús está edificando un Templo Santo compuesto de piedras vivas (los creyentes), él nos trajo la paz interior, pero muchos judíos NO se dieron cuenta de la verdadera misión de Jesús, además esperaban un Mesías que cumpliese la Ley Oral (la Tradición de los Ancianos), pero Jesús NO guardó la Ley Oral, de hecho, vemos cómo Jesús critica las tradiciones porque dichas tradiciones habían atado al Pueblo de Israel.

Jesús ha venido y nos ha dado de SU PAZ, el Príncipe de Paz nos ha dado Paz, en primer lugar, paz para con Dios, nuestros pecados han sido quitados y nosotros hemos sido perdonados, y además, al eliminar las diferencias entre judío y gentil, ha podido también quitar las enemistades entre ambos pueblos, trayendo la PAZ.

“Porque Él mismo es nuestra paz, quien de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne la enemistad, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un nuevo hombre, estableciendo así la paz.”
Efesios 2:14 y 15

El Mesías de Israel NO vino como un león, vino como un cordero; no vino para ser servido, él vino para servir y para dar su vida por todos nosotros.

“Jesucristo no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”
Filipenses 2:6b-8

“Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por sus heridas hemos sido sanados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el SEÑOR hizo que cayera sobre Él la iniquidad de todos nosotros. Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca; como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, no abrió Él su boca.”
Isaías 53:4-7