Esclavos de nuestras obras

“Porque ignorando la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios”
Romanos 10:3

Israel ignoró y rechazó la forma en la que Dios nos ofrece su justicia intentando establecer la suya propia por medio de sus buenas obras, de las obras de la Ley. Sin embargo, la justicia que Israel buscaba, NO la encontró porque esas mismas obras de las que se jactaba (Lc. 15:29; 18:11 y 12), eran las obras que mantenían a Israel en esclavitud (Gl. 4:25; 5:1).

Cuando Jesús le dice a un grupo de judíos que son esclavos y que cuando conozcan la verdad (Jesús) podrán ser verdaderamente libres, la respuesta de este grupo fue:

“Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?”
Juan 8:33

Ellos no se veían como esclavos porque su tátara-tátara-tátara-tátara abuelo era Abraham, pero aunque es cierto que eran linaje de Abraham, también es cierto que eran esclavos, esclavos de sus pecados, esclavos de sus obras.

“Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.”
Juan 8:34-36

Jesús les dice que si el Hijo les libera, serán VERDADERAMENTE libres y utiliza la palabra VERDADERAMENTE porque ellos decían que ya eran libres, sin embargo, su libertad NO era verdadera, ni real. “Vosotros afirmáis que sois libres, pero cuando me conozcáis (la verdad) y rompa vuestras cadenas, entonces seréis VERDADERAMENTE LIBRES.

Jesús nos enseña que el esclavo NO queda en la casa para siempre. El esclavo tiene un trabajo temporal, va a la casa, hace las camas, barre la casa, la friega, prepara la mesa, hace la comida, friega los cacharros y después se va de la casa, pero Jesús nos dice que el hijo se queda en la casa para siempre, el hijo abre el frigorífico, coge lo que le apetece, se sienta en el sillón, ve la televisión, el hijo tiene total libertad en la Casa del Padre, el esclavo está atado por las obras que tiene que hacer, pero el hijo es libre y puede disfrutar del Padre, de la Casa del Padre y de todo lo que el Padre tiene, el hijo es verdaderamente libre.

¿Sabes que tu Padre Celestial te ama sin que tengas que hacer nada? ¿Sabes que tu Padre te ha dado todo gracias a lo que Jesús hizo por ti? ¿Sabes que eres libre para poder disfrutar del Padre y de la vida en abundancia que Él te ha dado? ¿Sabes que el Padre NO te puede maldecir porque un Padre bueno no maldice a sus hijos? ¿Crees que tienes que hacer algo para ganarte la bendición de Dios? ¿Crees que tus obras sorprenden a Dios? ¿Crees que Dios te necesita? Espero que nuestro conocimiento crezca para que podamos ser cada día más libres y podamos recuperar lo que la religión y nuestras propias obras nos han robado.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”
Mateo 11:28

“. . . los que hemos creído entramos en el reposo . . . Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.”
Hebreos 4:3a y 10

No somos esclavos que sirven, ahora somos HIJOS QUE AMAN.

“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres”
Gálatas 5:1