¿Para qué este desperdicio?

“. . . vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa. Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio? Porque esto podía haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres.”
Mateo 26:7 y 9

¡Cuánto amor demostró esta mujer derramando un perfume tan valioso sobre la cabeza y el cuerpo de Jesús! ¡Cuánto amaba esta mujer a Jesús! Sin embargo, sus discípulos NO apreciaron lo que esta mujer hizo y le dijeron a Jesús que era un desperdicio lo que esta mujer había hecho, ya que con ese perfume se había podido sacar mucho dinero para los pobres, en otras palabras, los discípulos estaban diciendo a su Maestro que los pobres eran más importantes que él y que derramar dicho perfume sobre él era un desperdicio. ¡Wow! ¿Cómo se sentiría Jesús cuando escuchó esas palabras de parte de sus propios discípulos? Imagínate que tu hijo necesita ser operado y la operación cuesta un millón de dólares y cuando ya reúnes el dinero para la operación de tu hijo, alguien viene y te dice: “Hey, ¿para qué este desperdicio?” . . . ¡Wow! Tú amas tanto a tu hijo y tu hijo tiene tanto valor para ti que estarías dispuesto a pagar eso y mucho más por su vida . . . ¿Entendemos ahora el desprecio que le hicieron a Jesús? Una mujer amando a Jesús y dándole algo muy valioso mientras sus discípulos la molestan diciéndole que es un desperdicio. Fijémonos en la respuesta de Jesús:

“¿Por qué molestáis a esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra. Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis. Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura. De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.”
Mateo 26:10-13

¿Por qué molestáis a esta mujer? Esta mujer me ama, me aprecia, me considera de gran valor, por eso, ha derramado su perfume sobre mí, además ha preparado mi cuerpo para la sepultura porque esta mujer ha entendido que yo voy a morir por ella.

Y termino esta meditación diciendo que para mí es un gran privilegio haber podido contar lo que esta mujer hizo por y para Jesús porque Jesús era lo más importante para esta mujer, era lo que esta mujer amaba, era su vida, por eso “dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.”.