De estas piedras

“y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de ESTAS PIEDRAS.”
Mateo 3:9

Los fariseos y los saduceos se le acercan a Juan el Bautista, pero no recibieron el bautismo de Juan porque los que se bautizaban tenían que reconocer que eran pecadores y, tanto los fariseos como los saduceos, se jactaban de que su tatara-tatara-tatara-tatara-tatara-tatara-tatarabuelo era Abraham, pero Juan el Bautista les dice algo sorprendente, parafraseo lo que dijo:

¿Creéis que porque sois hijos de Abraham ya sois hijos de Dios? ¿Creéis que los hijos de Dios son engendrados de sangre (Jn. 1:13)? ¿Creéis que tenéis la salvación asegurada porque vuestro tatara-tatara-tatara-tatara-tatara-tatara-tatarabuelo era Abraham? ¿Sabéis qué? Dios puede hacer de estas piedras verdaderos hijos de Abraham, verdaderos hijos de Dios.

Más adelante, cuando Jesús estaba entrando a Jerusalén y sus discípulos proclaman:

“¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!”
Lucas 19:28

Algunos fariseos le dicen a Jesús:

“Maestro, reprende a tus discípulos.”
Lucas 19:39

Y Jesús les responde:

“Os digo que si éstos callaran, LAS PIEDRAS clamarían.”
Lucas 19:39

Y ahora viene el Evangelio, la Buena Noticia: ¡Dios ha levantado hijos de Abraham de las piedras y ahora las piedras están clamando a Jesús!

“Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, COMO PIEDRAS VIVAS, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.”
I Pedro 2:4 y 5

Nosotros que NO éramos nadie, nosotros que estábamos lejos, nosotros que no teníamos esperanza, nosotros que no teníamos pactos, nosotros que no teníamos a Dios, gracias a Jesús, PIEDRA VIVA, escogida y preciosa, hemos sido hechos hijos de Dios, ahora, por medio de la fe en Cristo, somos hijos de Abraham y si somos hijos también herederos, nosotros éramos piedras sin vida, pero ahora en Cristo, somos PIEDRAS VIVAS, somos hijos de Dios, somos Su Pueblo, los que hemos alcanzado misericordia . . .

“Mas vosotros sois
linaje escogido,
real sacerdocio,
nación santa,
pueblo adquirido por Dios,
para que anunciéis las virtudes
de aquel que os llamó de las tinieblas
a su luz admirable;
vosotros que en otro tiempo no erais pueblo,
pero que AHORA sois pueblo de Dios;
que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia,
pero AHORA habéis alcanzado misericordia.”
I Pedro 2:9 y 10