¡Mujer!

“Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: MUJER, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.”
Juan 19:26 y 27

Qué duro tuvo que ser para María estar viendo como su hijo moría una muerte tan horrible, su sufrimiento sería como una espada atravesando su alma (Lc. 2:35), pero hay algo en los versículos que he citado que llama mucho la atención, Jesús NO la llama “Madre”, ni le dice “Mamá”, le dice “MUJER”, ahora bien, ¿por qué la llama “mujer”? Cuando Jesús la llama MUJER, en realidad, está animando a su Madre porque le está haciendo recordar las promesas que todos conocían:

Madre, el Mesías sería la simiente de la MUJER y tú eres esa mujer, Madre, recuerda que el enemigo me herirá el calcañar en la Cruz, pero yo aplastaré su cabeza y seré el vencedor, Madre recuerda que tú eres la señal, tú eres la mujer virgen que concibió y dio a luz al Mesías, tú eres esa mujer, no temas. Todo estará bien. Yo soy el Ungido, el Mesías esperado, tu simiente.

Jesús quería que su madre afirmase su corazón en las promesas de Dios, en el hecho de que ella era esa mujer de la que habló Dios en Génesis 3:15 y de la que habló en Isaías 7:14 . . .

“Y pondré enemistad entre ti y LA MUJER, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”
Génesis 3:15

“el Señor mismo os dará señal: He aquí que LA VIRGEN concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”
Isaías 7:14