Los Dos Hijos - Mateo 21:28-31

“Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, vé hoy a trabajar en mi viña. Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios.”
Mateo 21:29-31

Jesús no nos deja de sorprender con la forma que tenía de enseñar, en esta ocasión, pone el ejemplo de dos hijos, uno de ellos le dice a su padre que SÍ va a ir a trabajar, pero después NO va y el otro le dice que NO va a ir y después SÍ va. ¿Quiénes son los que le han dicho al Padre que SÍ van a ir a trabajar en su Reino? Los líderes religiosos del Pueblo de Israel, estos líderes son los que se jactan de guardar la Ley de Moisés, de ser santos, de ser justos, de ser fieles, pero, a la hora de la verdad, hacen lo que quieren. Sin embargo, después tenemos a los que dicen al Padre que no van a trabajar en el Reino, estos son las rameras, los publicanos, los pecadores, estos son los que dijeron NO a la Ley de Moisés, dijeron NO a la santidad, dijeron NO a la justicia, PERO cuando Dios se hace hombre y se acerca a ellos, se arrepienten y abrazan a Jesús y todo lo que Jesús les ofrece.

Tenemos a un joven rico que pertenece al grupo de los que dijeron a Dios que SÍ iban a ir a trabajar, este joven rico se jactaba de que había guardado los mandamientos desde su juventud (Mt. 19:20), pero en el momento que Jesús le dice que venda lo que tiene y se lo dé a los pobres, se aleja de Jesús porque tenía muchas posesiones, este hombre vino con la actitud de “haré todo lo que digas para heredar la vida” (Mt. 19:16 y 20), pero cuando Jesús le dice lo que tiene que hacer, NO lo hace (Mt. 19:22).

En el grupo de los que le dijeron que NO y después cambiaron de opinión, tenemos a Zaqueo, un hombre pecador, jefe de los cobradores de impuestos, un hombre despreciado y odiado por colaborar con los romanos.

“Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.”
Lucas 19:5-9

Los fariseos veían a un pecador, pero Jesús le llama hijo de Abraham, es un hijo que había dicho que NO a la Ley, había dicho que NO a la justicia, había dicho NO a Dios, pero ahora este “pecador” abre sus puertas a Jesucristo y se produce un cambio maravilloso en su vida.

El joven rico le dijo a Jesús que haría lo que fuese para heredar la vida, pero cuando Jesús le dijo que vendiera lo que tenía, NO lo hizo, y ahora, ¡Bendita Gracia! Sin tener Jesús que decirle nada a Zaqueo, de puro agradecimiento y por amor, Zaqueo hace lo que el joven rico no quiso hacer cuando el propio Jesús se lo pidió. Por eso . . . los publicanos y las rameras (los que dijeron que NO) van delante de vosotros (que dijisteis que SÍ) al reino de Dios.

Termino diciendo que hay muchos que se jactan de que guardan la Ley, pero realmente hacen lo que quieren, estos que se jactan de su obediencia a la Ley, no honran a sus padres, no se circuncidan, no se dejan la barba, siguen comiendo cerdo, mariscos, etc, trabajan en Shabat cuando les interesa, nunca suben a Jerusalén para celebrar las Fiestas de Peregrinaje, no dan sus diezmos a los levitas, tocan a sus esposas cuando están con el periodo, no se casan con su cuñada en caso de que su hermano muriese, etc, etc, etc . . . PERO a pesar de todo, siguen diciendo que guardan la Ley . . . después estamos los que vivimos por la Ley del Amor, nosotros amamos a todos, perdonamos cuando nos ofenden, aceptamos a los demás con sus pecados, faltas, defectos y diferencias, ayudamos a nuestro prójimo en lo que podemos, pero esto NO surge de una Ley, surge de una relación que tenemos con Dios, surge del amor de Dios en nuestros corazones, el Espíritu Santo guiándonos y Cristo viviendo en nosotros . . . en respuesta al amor que Jesús le mostró a Zaqueo, éste hizo lo que un joven rico que desde su juventud guardaba la Torá NO quiso hacer.

Sigamos viviendo por la Fe, caminando en Amor, firmes en la Gracia y siendo guiados por el Espíritu Santo que habita en nuestros corazones. AMÉN