Jesús es un Pastor MUY BUENO

Jesús es nuestro maravilloso Pastor y cuando leemos el Salmo 23 podemos ver algunas de las cosas que Él hace por nosotros:

  • Él nos hace descansar en lugares de delicados pastos.
  • Él nos pastorea junto a aguas de reposo.
  • Él conforta nuestra alma.
  • Él pone una mesa delante de nosotros.
  • Él nos guía por sendas de justicia.
  • Él unge nuestra cabeza con aceite.

Nuestra Pastor es MUY bueno con nosotros, pero hay algo muy significativo cuando leemos todo el Salmo, veamos:

  • Aunque YO ande en valle de sombra de muerte NO temeré mal alguno porque TÚ estarás conmigo.

Lo significativo de este versículo es que NO dice:

  • Él me dirige a un valle de sombra de muerte.
  • Él me hace andar en valle de sombra de muerte.

¿Por qué?

Porque NOSOTROS somos los que nos metemos en un valle de sombre de muerte, fijémonos que David afirma que Dios nos hace descansar, nos pastorea, conforta nuestra alma, nos guía por sendas de justicia, pone una mesa delante de nosotros, PERO cuando habla del valle de sombra de muerte, NO menciona a Dios porque somos NOSOTROS los que nos metemos y andamos en valle de sombra de muerte, sin embargo, aunque somos nosotros, ya sea porque hemos tomado una mala decisión o por causa de las circunstancias que nos rodean, los que nos metemos en ese valle, David afirma que DIOS ESTARÁ CON NOSOTROS, nuestro Pastor NO nos abandona cuando nos equivocamos, cuando tomamos malas decisiones. Nuestro Pastor es bueno y misericordioso, incluso cuando nosotros mismos nos complicamos la vida, Él está con nosotros para ayudarnos en medio de nuestro caos.

Jesús es nuestro Pastor . . . y Él es un PASTOR MUY BUENO.

“Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el que es un asalariado y no un pastor, que no es el dueño de las ovejas, ve venir al lobo, y abandona las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa. El huye porque sólo trabaja por el pago y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y las mías me conocen . . . y doy mi vida por las ovejas.”
Juan 10:11-14 y 15b