Adiós a la Ley y a la Incredulidad

“despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”
Hebreos 12:1

El autor de la carta a los Hebreos nos dice que nos desprendamos de todo peso y del pecado que nos asedia, pero ¿de qué peso nos habla? . . . y ¿a qué pecado se refiere? Dicho peso y pecado pueden hacer que NO corramos bien la carrera de la fe que tenemos por delante. Pablo nos dijo:

“Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad?”
Gálatas 5:7

Los gálatas corrían bien hasta que un grupo de creyentes “observantes” de la Ley de Moisés comenzaron a demandar de los gálatas obediencia a la Ley, la Ley se convirtió en un peso en la vida de los gálatas que hacían que ya no corriesen bien.

“Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad?”

Debemos recordar que la Ley es un peso que nos impide correr bien la carrera de la fe, el mismo Jesús nos habló del peso de los mandamientos mostrándonos que hay algunos que pesan más y otros que pesan menos.

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante (griego: BARUS) de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.”
Mateo 23:23

La palabra griega BARUS quiere decir PESADO, Jesús estaba diciendo que la justicia, la misericordia y la fe tienen MÁS PESO que el diezmar la menta, el eneldo y el comino.

Por todo esto, podemos afirmar que el peso del que nos habla el autor de la carta a los Hebreos es el peso de la Ley, es triste, pero muchos cuando conocimos al Señor Jesús y nos enamoramos de él, corríamos bien hasta que comenzaron a ponernos el peso de los mandamientos de la Ley sobre nosotros y nos robaron la libertad.

El autor de la carta a los hebreos nos dice que nos desprendamos de la Ley y del pecado que nos asedia, este pecado que nos asedia NO es robar, ni es mentir, ni es fornicar . . . el pecado que nos asedia es la falta de fe, la incredulidad. Para el autor de Hebreos, un corazón malo NO es un corazón lleno de codicia o lleno de maldad, un corazón malo es un corazón lleno de incredulidad:

“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo”
Hebreos 3:12

Es interesante que el capítulo 11 de Hebreos es el capítulo de la fe y justo cuando comienza el 12 leemos: “POR TANTO” . . . ¿por qué usa el autor la expresión “POR TANTO”? Porque está haciendo referencia a todo lo mencionado en el capítulo 11 y me gustaría que recordásemos que, en un principio, NO había la división de capítulos y versículos que tenemos ahora, por tanto, el escritor dice “POR TANTO” enlazando el capítulo de la fe con el despojémonos del pecado que nos asedia y dicho pecado es lo que impide que un pecador se salve, lo que impide que tengamos paz en momentos difíciles, lo que impide que seamos verdaderamente libres, es decir, LA INCREDULIDAD, LA FALTA DE FE.

El autor de Hebreos nos presenta la importancia de la fe, nos habla de las mujeres y los hombres que alcanzaron buen testimonio delante de Dios gracias a la fe que tenían, por eso, el autor nos dice que teniendo en cuenta esta gran nube de testigos, NOS DESPOJEMOS DE LA INCREDULIDAD. ¿Cómo nos despojamos de la Ley (peso) y de la incredulidad (pecado)?

“puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe”
Hebreos 12:2a

Pongamos nuestros ojos en Jesús y digamos adiós al peso de la Ley y al pecado de incredulidad.