Ni Dios es el Juez, ni tú eres la Viuda

“Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto.”
Lucas 18:2-6

¿Qué nos quiere enseñar nuestro Señor con esta parábola? ¿Nos quiere enseñar que Dios es un juez injusto y que solamente atenderá nuestra súplica porque le somos molestos y vamos a agotar su paciencia? ¡POR SUPUESTO QUE NO! ¿Nos quiere enseñar esta parábola que nosotros somos la viuda y que tenemos que clamar y clamar y clamar y clamar y clamar y clamar y clamar y clamar hasta que seamos lo suficientemente molestos y Dios nos oiga? ¡POR SUPUESTO QUE NO! Ni Dios es el juez de la parábola, ni nosotros somos la viuda.

Si nos quedamos con los versículos que he citado, podríamos pensar que Dios es injusto y que nosotros somos la viuda, pero si seguimos leyendo, entenderemos lo que Jesús realmente nos está enseñando, veamos:

“¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia.”
Lucas 18:7 y 8a

Jesús nos está poniendo un contraste entre un Juez injusto y un Dios bueno, nuestro Padre Amado, por eso, Jesús nos dice que si un juez injusto que no teme a Dios, ni respeta a los hombres puede hacer justicia a una pobre viuda, cuánto más nuestro Padre Celestial hará justicia a sus hijos . . . esta es la enseñanza, además, Jesús afirma que NO TARDARÁ EN RESPONDERNOS.

Ora y no desmayes, pero ora con FE, con una FE firme en un Dios justo, en un Dios bueno, en un Dios lleno de amor, en un Dios que te ama, en un Dios que está a tu lado, en un Dios que se preocupa por ti, en el Dios Vivo . . . tú no eres una pobre viuda, eres una hija amada, eres un hijo amado, descansa en los brazos de tu Abba (Papá) sabiendo que tu vida está escondida con Cristo en Dios (Col. 3:3), sigue confiando y sigue creyendo . . .

“¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? . . . . . . Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará FE en la tierra?”
Lucas 18:7 y 8