De pecado, de justicia y de juicio

"Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar."
Juan 16:8-12 – Reina Valera 1960

Jesús nos dijo que el Espíritu Santo convencería AL MUNDO de pecado, de justicia y de juicio y a continuación nos explica lo que quiere decir: “de pecado, por cuanto NO creen en mí”, el Espíritu Santo va a mostrar a los que NO creen en Jesucristo que necesitan poner su fe y confianza en Él, después el Espíritu Santo va a traer convicción a los que creen de la realidad de lo que somos gracias a Jesús, somos justos por medio de la fe, nuestra justicia NO depende de nuestras obras, Jesús explica que como no le veremos más en la carne, podrían surgir dudas de lo que él hizo por nosotros, por eso, el Espíritu Santo nos convence de que somos la justicia de Dios en Cristo Jesús.

“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”
II Corintios 5:21 – Reina Valera 1960

El Antiguo Pacto es llamado el ministerio de condenación y de muerte, es decir, la Ley nos condenaba y nos mataba (“la Letra mata” – II Co. 3:6), pero el Nuevo Pacto es el ministerio del Espíritu y de justificación, es decir, el Espíritu Santo trae la convicción a nuestras vidas de que hemos sido justificados, de que somos hijos de Dios.

“Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación.”
II Corintios 3:7-9 – Reina Valera 1960

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.”
Romanos 8:16 – Reina Valera 1960

El Espíritu Santo es llamado “el Espíritu de Gracia” (Heb. 10:29), no es llamado “el Espíritu de Ley”.

"Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo . . . Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones."
Hebreos 10:16a y 17

En el Nuevo Pacto que Jesús estableció, Dios NO recuerda nuestros pecados, ni nuestras iniquidades, por eso, el Espíritu Santo NO nos convence, ni nos redarguye de pecado, el Espíritu Santo nos da convicción de lo que somos y tenemos en Cristo Jesús:

“Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente,”
I Corintios 2:12 – La Biblia de la Américas

Por último, Jesús dice que convencerá al mundo de juicio por cuanto el diablo ha sido ya juzgado, Jesús está diciendo que el diablo ya habría sido juzgado cuando el Espíritu viniese a la vida de sus discípulos. En la cruz Jesús venció al enemigo, el enemigo ya NO tiene autoridad, ni poder sobre nuestras vidas.

“y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.”
Colosenses 2:15

Jesús, no solamente destruyó las obras del enemigo como podemos leer en I Juan 3:8, él también vino a destruirle, desarmándolo y quitándole todo poder y autoridad que había usurpado al hombre.

“Los hijos de una familia son seres de carne y hueso, por eso Jesús se hizo de carne y hueso igual que ellos. Sólo así pudo morir y con su muerte derrotar al diablo, quien tenía el poder de la muerte.”
Hebreos 2:14

Por eso, ahora TODA autoridad pertenece a nuestro Señor Jesús, él es el Rey de reyes y el Señor de señores.

“Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.”
Mateo 28:18 – La Biblia de la Américas