Durmiendo con nuestro Padre

“Supongamos que uno de vosotros tiene un amigo, y va a él a medianoche y le dice: "Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha llegado de viaje a mi casa, y no tengo nada que ofrecerle"; y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: "No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme para darte nada." Os digo que aunque no se levante a darle algo por ser su amigo, no obstante, por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.”
Lucas 11:5-8

¿Quiénes somos nosotros en esta historia? Es triste lo que produce tener una mentalidad de siervos porque muchos enseñan que nosotros somos ese amigo que golpea la puerta de la Casa del Padre y el Padre le abre la puerta no por amor, sino por las horas que son y por la importunidad, pero tengo buenas noticias, nosotros, en esta historia, SOMOS LOS HIJOS QUE ESTÁN ACOSTADOS CON EL PADRE . . . ¡AleluYah! En la historia encontramos a un amigo fuera de la Casa del Padre y encontramos a los hijos descansando con su Padre dentro de la Casa, ¿estamos fuera o dentro de la Casa? Jesús nos dice unos versículos antes que cuando oremos digamos:

“PADRE NUESTRO”
Lucas 11:2

Jesús nos dio a conocer al Padre y quiere que entendamos que cuando nos dirigimos a Dios, tenemos que verlo como nuestro Padre y como nosotros somos sus hijos, sus hijos están dentro de la Casa, por eso, después de la historia que hemos leído, el mismo Jesús nos dice:

“O suponed que a uno de vosotros que es padre, su hijo le pide pan; ¿acaso le dará una piedra? O si le pide un pescado; ¿acaso le dará una serpiente en lugar del pescado? O si le pide un huevo; ¿acaso le dará un escorpión?”
Lucas 11:11 y 12

Cuando ores, no tienes que gritar al Padre, no tienes que golpear la puerta de la Casa del Padre, tú no estás fuera de la Casa, estás dentro, lo único que debes hacer es susurrarle al oído tu necesidad porque Él está a tu lado descansando contigo, cuando le digas lo que necesitas, descansa en Él, descansa en Su gran amor por ti, descansa en sus promesas y vuélvete a dormir a su lado, sabiendo que Él tiene todo bajo control y suplirá todo lo que te falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.