Vendas de Muerte

Cuando nacemos de nuevo, recibimos la vida de Dios, nuestro espíritu es vivificado por la presencia del Espíritu Santo que da vida a nuestro espíritu, PERO todavía nos tenemos que deshacer de algo, nos tenemos que deshacer de las vendas de muerte que nos mantienen atados y que NO nos dejan caminar, ni volar en el Espíritu:

“Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.”
Juan 11:44

Lázaro resucitó, pero todavía había algo que le impedía ser libre, que le impedía volar en el Espíritu . . . VENDAS DE MUERTE.

Esas vendas tienen que ser quitadas si queremos andar en la libertad que nos ha dado Jesucristo. Nosotros debemos deshacernos de esas vendas, hemos sido llamados a quitar esas vendas y en la medida que entendemos la maravillosa obra de Cristo, esas vendas de muerte van cayendo y desapareciendo, en la medida que nuestra mente se renueva con la verdad del Evangelio y la realidad del Nuevo Pacto.

Estamos en una carrera y tener las manos atadas y los pies atados NO es una buena idea, por eso, el escritor de la carta a los hebreos dice “despojémonos de todo peso” (Heb. 12:1) . . . el peso que nos impide correr son esas vendas que nos mantienen atados, Pablo llama a dicho peso “el yugo de esclavitud”, es decir, una vida basada en la Ley y en los mandamientos (“haz esto”) y prohibiciones (“no hagas esto”).

El creyente es salvo por fe, es justificado por la fe, se fortalece en la fe, camina por fe, vive por fe, el creyente ha recibido un espíritu de fe, predica la palabra de fe, por la fe se mantiene firme y sin fe no puede agradar a Dios . . . si queremos vivir cómo la Ley de Moisés nos indica, es una señal de que seguimos atados con las vendas de muerte, vivir por la Ley es vivir dependiendo de nuestro esfuerzo, de nuestra obediencia y de nuestras obras; vivir por fe es vivir dependiendo de Jesucristo, es vivir dependiendo de Su fe, de Su fidelidad, de Su obediencia y de Su obra completada en la Cruz.

Pablo nos dice que la Ley NO es de fe (Gl. 3:12) y que todo lo que NO proviene de fe es pecado (Ro. 14:23), por tanto, despojémonos de todo peso (mandamientos obsoletos pertenecientes al Antiguo Pacto) y del pecado (falta de fe) y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.