Perdidos, pero amados

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
Lucas 19:10

Jesús vino a buscar lo que se había perdido porque lo que se había perdido era de gran valor. Cuando perdemos algo de gran valor hacemos todo lo necesario para encontrarlo, pero cuando perdemos algo que no vale nada, no nos preocupa su pérdida.

“¿O qué mujer, si tiene diez monedas de plata y pierde una moneda, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado hasta hallarla?”
Lucas 15:8

Cuando leemos en la Biblia que el Pastor busca la oveja perdida, debemos entender que la busca porque dicha oveja es muy importante para él, es una oveja amada y tiene un gran valor.

¿Qué está dispuesto a hacer el Pastor por la oveja perdida y amada? Está dispuesto a hacerlo todo, incluso está dispuesto a dar su vida.

“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.”
Juan 10:11

Jesús es el Buen Pastor y para poder alcanzar a la oveja perdida, el Pastor se ensució la ropa hablando con una mujer pecadora y samaritana; para poder alcanzar a la oveja perdida, el Pastor se ensució la ropa entrando en la casa de un publicano y comiendo con él; para poder alcanzar a la oveja perdida, el Pastor se ensució la ropa comiendo con los pecadores; para poder alcanzar a la oveja perdida, el Pastor se ensució la ropa extendiendo su mano y tocando a un leproso; para poder alcanzar a la oveja perdida, el Pastor tuvo que se ensuciarse la ropa con el barro de nuestro pecado, con el barro de nuestro dolor, con el barro de nuestra pobreza, con el barro de nuestra maldición, con el barro de nuestra miseria . . . y finalmente, para salvar a la oveja perdida, el Buen Pastor se ensució la ropa muriendo en una cruz.

Dios sigue buscando a la oveja perdida y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros, alrededor de su cuello, para que la oveja se sienta amada y protegida . . .

“¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.”
Lucas 15:4-6