Un lisiado en el Palacio

Jonatán, hijo del Rey Saúl, y David se amaban de tal forma que hicieron un Pacto:

“Entonces Jonatán hizo un pacto con David, porque lo amaba como a sí mismo.”
I Samuel 18:3

Las bendiciones de este Pacto no solamente recaerían sobre David y Jonatán, sino también sobre la descendencia de ambos.

“Trata entonces con misericordia a tu siervo, ya que has hecho entrar a tu siervo en un pacto del SEÑOR contigo . . . No quitarás tu misericordia de mi casa para siempre, ni aun cuando el SEÑOR haya quitado de la faz de la tierra a cada uno de los enemigos de David . . . Y Jonatán hizo jurar a David otra vez a causa de su amor por él, pues le amaba como a sí mismo . . . Y Jonatán dijo a David: Vete en paz, ya que nos hemos jurado el uno al otro en el nombre del SEÑOR, diciendo: "El SEÑOR esté entre tú y yo, y entre mi descendencia y tu descendencia para siempre."”
I Samuel 20:8, 15, 17 y 42

Jonatán no solamente compartía una gran amistad con David, también compartía una misma fe y eligió ser fiel a David incluso negando su derecho al trono como hijo del Rey Saúl, Jonatán sabía que Dios había elegido a David para ser el Rey de Israel.

“Y Jonatán le dijo: No temas, porque la mano de Saúl mi padre no te encontrará, y tú reinarás sobre Israel y yo seré segundo después de ti; Saúl mi padre también sabe esto. Hicieron los dos un pacto delante del SEÑOR . . .”
I Samuel 23:17 y 18

Pasó el tiempo y Jonatán murió peleando contra los filisteos, también dos hermanos suyos y su padre perdieron la vida en el campo de batalla. Cuando la noticia de la muerte del Rey Saúl y su hijo Jonatán llegó al Palacio, la mujer que cuidaba del hijo de Jonatán salió huyendo y en su huida, el niño se cayó y quedó cojo:

“Y Jonatán, hijo de Saúl, tenía un hijo lisiado de los pies. Este tenía cinco años cuando de Jezreel llegaron las noticias de la muerte de Saúl y Jonatán, y su nodriza lo tomó y huyó, pero sucedió que en su prisa por huir, él se cayó y quedó cojo. Su nombre era Mefiboset.”
II Samuel 4:4

Pasaron los años y David fue coronado Rey sobre todo Israel, pero ¿se olvidó David del Pacto que había hecho con Jonatán? ¡NO!

“Dijo David: ¿Hay todavía alguno que haya quedado de la casa de Saúl, para que yo le muestre bondad por amor a Jonatán? Y había un siervo de la casa de Saúl que se llamaba Siba, y lo llamaron ante David. Y el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu servidor. Y dijo el rey: ¿No queda aún alguien de la casa de Saúl a quien yo pueda mostrar la bondad de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún queda un hijo de Jonatán lisiado de ambos pies. El rey le dijo: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Maquir, hijo de Amiel, en Lodebar.”
II Samuel 9:1-4

David quería mostrar bondad a Mefiboset sin ni siquiera conocerle, solamente por el amor que había tenido a Jonatán y por el Pacto que había hecho con él, David se interesa por Mefiboset y lo busca . . .

“Entonces el rey David mandó traerlo de la casa de Maquir, hijo de Amiel, de Lodebar. Y Mefiboset, hijo de Jonatán, hijo de Saúl, vino a David, y cayendo sobre su rostro, se postró. Y David dijo: Mefiboset. Y éste respondió: He aquí tu siervo. David le dijo: No temas, porque ciertamente te mostraré bondad por amor a tu padre Jonatán, y te devolveré toda la tierra de tu abuelo Saúl; y tú comerás siempre a mi mesa.”
II Samuel 9:5-7

Mefiboset creía que David quería acabar con la Casa de Saúl, creía que David iba a matarle, pero David le dijo (estoy parafraseando):

“No temas, te he buscado para honrar el Pacto que hice con tu Padre, no temas, te he buscado porque amé a tu padre, no temas, te he buscado porque quiero mostrarte la bondad de Dios.”

David le devolvió la herencia que su abuelo Saúl había perdido y le concedió una posición de hijo en el Palacio del Rey.

“Y Mefiboset comió a la mesa de David como uno de los hijos del rey.”
II Samuel 9:11b

¿No te recuerda esta historia a algo? ¿No te suena de algo?

Antes de que naciésemos, Jesús hizo un Pacto, antes de que naciésemos, Jesús nos amó, antes de que naciésemos, Jesús quitó nuestro pecado y nos perdonó . . . cuando vinimos a este mundo, Jesús nos buscó y NO nos buscó para matarnos, nos buscó para mostrarnos las bondades del Nuevo Pacto, nos buscó para llevarnos al Palacio y para que pudiésemos comer con Él . . . Mefiboset no podía caminar y nosotros, por causa de la caída de Adán y Eva, tampoco podíamos caminar, estábamos lisiados, sin vida espiritual, sin fe, sin esperanza en este mundo, pero vino Jesús, nos amó y nos levantó, nos llevó a la mesa del banquete y su bandera sobre nosotros fue AMOR . . . Jesús nos dio lo que perdieron nuestros abuelos (Adán y Eva) la presencia del Espíritu de Dios, la vida de Dios . . . esta es la grandeza del Nuevo Pacto: un lisiado comiendo con el Rey en Su Palacio. ¡Gloria a Dios por siempre!

“Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros, que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido acercados por la sangre de Cristo . . . Así pues, ya no sois extraños ni extranjeros, sino que sois conciudadanos de los santos y sois de la familia de Dios”
Efesios 2:13 y 19

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