La Gracia: Una Revelación de Dios

Pablo era un hombre que guardaba la Ley de Moisés como muy pocos en su época. Su vida estaba entregada a la Ley. Él mismo dice que era “hebreo de hebreos” y que había estudiado con uno de los grandes Rabinos de su época, Gamaliel (Hch. 22:3).

“Porque vosotros habéis oído acerca de mi antigua manera de vivir en el judaísmo . . . yo aventajaba en el judaísmo a muchos de mis compatriotas contemporáneos, mostrando mucho más celo por las tradiciones de mis antepasados.”
Gálatas 1:13 y 14

“Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.”
Filipenses 3:5 y 6

Los otros apóstoles NO habían vivido una vida entregada a la Ley de Moisés, no habían vivido una vida religiosa, pero Pablo SÍ. Jesús mismo se le apareció a Pablo y le explicó el Evangelio, las Buenas Noticias. Jesús tuvo que mostrar a Pablo que el Evangelio NO consiste en vivir una vida de obediencia a la Ley de Moisés, NO se trataba de la circuncisión, del bautismo, de los sacrificios, del Templo, de las obras . . . Pablo pudo entender que la vida cristiana es una vida basada en la gracia, en la fe, en el amor, en la confianza, en el Espíritu . . . NO en la Ley, ni en el arrepentimiento, ni en la obediencia, ni en las obras. Esto fue una revelación que Pablo recibió DIRECTAMENTE de Jesús.

“Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres. Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre, ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco. Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días . . .”
Gálatas 1:11-18

Después de la muerte de Jesús, los apóstoles siguieron yendo al Templo, siguieron predicando la circuncisión, siguieron guardando todas las Leyes dietéticas de la Ley, siguieron guardando el Shabat y todas las Fiestas, siguieron pensando que había una diferencia entre el judío y el gentil, siguieron predicando el bautismo para obtener el perdón de pecados y enseñando obediencia a la Ley de Moisés y a los mandamientos . . . PERO recordemos algo muy importante: cuando Pablo se convierte a Jesús, todo lo que estaban predicando y enseñando los apóstoles (lo que he mencionado), Pablo ya lo había estado viviendo de una forma MUCHO MÁS estricta.

La ceguera de Pablo fue lo que le abrió sus ojos espirituales para poder ver y entender que NO podía hacer nada para agradar a Dios, solamente el amor, la gracia y la misericordia podían ayudarle. Pablo descubrió que debemos vivir una vida dirigida por el Espíritu de Dios y basada en la fe, en la gracia, en la misericordia y en el amor de Dios.

Pedro fue el que abrió la puerta a los gentiles en Hechos 10, pero fue Pablo el enviado a los gentiles. Pablo presentó un mensaje a los gentiles que contradecía lo que había aprendido durante toda su vida, Pablo predicó que ahora, bajo el Nuevo Pacto, NO hay diferencia entre un judío y un gentil, entre el hombre y la mujer, Pablo predicó que el que no esté circuncidado, no se tiene que circuncidar, predicó que no hay que ser judío, ni hay que circuncidarse, ni hay que obedecer la Ley de Moisés para ser parte del Pueblo de Dios y de Su familia, Pablo predicó que SOLAMENTE la fe en Jesús es lo que trae salvación, liberación, justificación, santificación, vida . . . Pablo entendió el Nuevo Pacto porque fue el mismo Señor Jesús quien se lo reveló. Pablo pudo descansar de su esfuerzo y de sus obras cuando entendió todo lo que Jesús había hecho por toda la humanidad. El mensaje de Pablo era un mensaje de amor, de confianza, de fe y de reposo.