No hay Ley para los que hemos muerto

Veamos cómo Pablo nos transmite algo importante que quiere que entendamos.

PRINCIPIO: LA LEY TIENE PODER SOBRE UNA PERSONA VIVA

“¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive?”
Romanos 7:1

ILUSTRACIÓN: UNA MUJER CASADA ESTÁ LIBRE DE LA LEY SI MUERE SU MARIDO

“Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera.
Romanos 7:2 y 3

APLICACIÓN: HEMOS MUERTO A LA LEY DE MOISÉS PARA PODER UNIRNOS A JESÚS

“Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.”
Romanos 7:4

En estos cuatro primeros versículos de Romanos capítulo 7 encontramos un principio, su ilustración y la aplicación correspondiente que Pablo estaba intentando enseñar. Hemos muerto a la Ley para podernos casar con Jesús, por tanto, cuando un creyente quiere unirse y someterse a la Ley de Moisés, está cometiendo ADULTERIO ESPIRITUAL.

“Pues mediante la ley yo morí a la ley, a fin de vivir para Dios.”
Gálatas 2:19

CONCLUSIÓN: COMO HEMOS MUERTO, AHORA SOMOS LIBRES DE LA LEY DE MOISÉS PARA PODER VIVIR PARA DIOS EN LA NOVEDAD DEL ESPÍRITU

“AHORA hemos quedado LIBRES DE LA LEY, habiendo muerto a lo que nos ataba, de modo que sirvamos en la novedad del Espíritu y no en el arcaísmo de la letra (la Ley).”
Romanos 7:6