Una Casa vacía y desolada

Jesús les dijo algo a los fariseos hablando de Jerusalén que tuvo que hacerles reaccionar, sin embargo, lo único que hicieron fue seguir con sus planes para deshacerse de él, veamos:

“¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, vuestra casa se os deja desierta.”
Mateo 23:37 y 38

¡Cómo amaba Jesús a Jerusalén! ¡Cuántas veces Jesús había anhelado que todo Israel hubiese recibido a su Rey! ¡Cuántas veces Jesús había buscado y esperado el fruto en Israel, pero no lo encontró! ¡Oh Si solamente hubiese conocido el tiempo de su visitación cuando el mismo Dios vino y caminó por sus calles!

Y ahora Jesús les dice algo tremendo que va a suceder:

“He aquí, vuestra casa se os deja desierta.”

¿De qué “casa” les está hablando Jesús? Jesús les está hablando del Templo de Jerusalén, la Casa de Dios, en hebreo el Templo de Jerusalén es llamado: BET HAMIKDASH, esto quiere decir: “la Casa de la Santidad” o “la Casa del Lugar Santo”, por tanto, cuando Jesús se dirige a la multitud que estaba escuchando sus palabras, TODOS sabían que Jesús estaba hablando del Templo y, muy claramente, Jesús les estaba diciendo: "¡VUESTRO DIOS YA NO ESTARÁ ALLÍ! Vuestra Casa de la Santidad estará totalmente vacía":

“Ahora tu casa quedará completamente vacía.”
Mateo 23:38 - La Biblia Palabra de Dios para Todos

Tristemente, no solamente quedó vacía de la Presencia de Dios, también quedó totalmente desierta y desolada por el poder de las águilas romanas. Jesús mismo lloró por todo lo que le sucedería a Jerusalén:

“al ver la ciudad, lloró sobre ella, diciendo: ¡Si tú también hubieras sabido en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está oculto a tus ojos. Porque sobre ti vendrán días, cuando tus enemigos echarán terraplén delante de ti, te sitiarán y te acosarán por todas partes. Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de tu visitación.”
Lucas 19:41-44

“¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.”
Mateo 24:2

Con estas palabras, Jesús les estaba diciendo que se acabarían sus sacrificios, se acabarían sus ofrendas, se acabarían los días de Fiesta, se acabarían sus vidas, que hasta ese momento, giraban alrededor del Templo de Jerusalén.

Cuando Jesús se dirige a la Cruz, se vuelve a unas mujeres que lloraban y se lamentaban por él y les dijo:

“Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos.”
Lucas 23:28

No solamente Dios no estaría en el Templo de Jerusalén, el propio Templo ya NO estaría en pie porque iba a ser destruido totalmente y con el Templo, sería destruida la vida de más de medio millón de judíos. Dejo un pequeño fragmento de un libro llamado Historia del Judaísmo escrito por Werner Keller:

“No fue hasta el 9 de Av (julio-agosto en el año 70) que Tito pudo penetrar en el Templo pasando por encima de montañas de cadáveres y escombros . . . Después de cinco meses de sitio, la Ciudad Santa no era más que un campo de ruinas lleno de cadáveres en las manos del enemigo. Medio millón de judíos habían sido muertos y unos noventa mil habían sido hechos prisioneros . . . Tito ordena que los supervivientes sean juzgados severamente . . . a todos los mayores de diecisiete años se les envía a trabajar a las canteras y minas de Egipto, condenados a trabajos forzados en beneficio de Roma . . . miles de jóvenes menores de diecisiete años son enviados como regalo a las provincias, donde están condenados a morir por la espada en el circo como gladiadores o en la arena despedazados por las fieras, los niños y las mujeres van a pasar a manos de mercaderes de esclavos . . . durante los días en que Fronto elige a los prisioneros para sus diferentes destinos, en el infierno del campo de prisioneros mueren de hambre once mil judíos más. Luego se da la orden de que la ciudad y el templo sean arradados . . .”

Ahora podemos entender mucho mejor las palabras de Jesús:

“Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos.”
Lucas 23:28

Cuando Jesús muere y se inaugura el Nuevo Pacto con su sangre, la vida que giraba en torno a un Templo, se acabó; el hacer memoria por los pecados al sacrificar animales, se acabó; las cargas de la Ley de Moisés, se acabaron; ahora nosotros somos el Templo del Dios Viviente, somos piedras vivas, el Espíritu Santo mora en nosotros y Jesús nos está transformando llevándonos de gloria en gloria y de poder en poder porque la vida que vivimos es por fe y para fe y por él tenemos gracia sobre gracia.

Dios ya NO mora en templos hechos por las manos de los hombres . . . la Casa se quedó vacía y desolada . . .

“El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay, puesto que es Señor del cielo y de la tierra, NO mora en templos hechos por manos de hombres, ni es servido por manos humanas, como si necesitara de algo”
Hechos 17:24 y 25

NOTA FINAL: Todos los que escucharon las advertencias de Jesús huyeron de Jerusalén y no perdieron la vida. Según dice la tradición, huyeron a una ciudad llamada Pella al este del río Jordán en el 66 D.C.