Bebed mi Sangre

“Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del Nuevo Pacto”
Mateo 26:27 y 28

Es muy curioso lo que Jesús les dijo a sus discípulos sabiendo que Dios prohíbe en la Escritura beber la sangre (aunque lo dijese de una forma simbólica, estas palabras tuvieron que escandalizar a muchos):

“la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona. Por tanto, he dicho a los hijos de Israel: Ninguna persona de vosotros comerá sangre”
Levítico 17:11 y 12

Dios había dado la sangre para hacer expiación por la persona, es decir, la sangre de los sacrificios de animales, cubrían los pecados del Pueblo de Israel, los cubrían, pero NO los quitaban, entonces, si la sangre que hace expiación está prohibida ¿por qué Jesús nos dice bebed de mi sangre? ¿Cuál es la diferencia entre la sangre de un animal y la sangre de Jesús? Hemos leído en Levítico 17:11 que la vida está en la sangre, por tanto, si bebemos de la sangre de un animal, estamos participando de su vida y Dios NO quiere que participemos de la vida de un animal, la vida de Jesús estaba en su sangre, por tanto, él dijo bebed de mi sangre, participad de mi vida porque mi vida es la que os dará vida, Dios SÍ quiere que participemos de la sangre / vida de su Hijo.

Otra diferencia es que la sangre de un animal cubría los pecados sólo por un tiempo, pero cuando los hombres pecaban de nuevo, se requerían más sacrificios para poder hacer expiación por sus almas y cubrir sus pecados. El día de Yom Kipur (el Día de la Expiación) era un recuerdo de que el Pueblo había pecado y necesitaba el perdón de Dios:

“en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos NO puede quitar los pecados.”
Hebreos 10:3 y 4

Como la sangre de los animales no podía quitar los pecados permanentemente, los sacrificios debían continuar día tras día y año tras año.

“Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados”
Hebreos 10:11

Sin embargo, el sacrificio de Jesucristo quitó TODOS nuestros pecados una vez y para siempre.

“pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.”
Hebreos 9:26

¡Él ha quitado nuestro pecado! No lo ha cubierto, lo ha quitado. Él fue el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo.

“He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”
Juan 1:29

La sangre de los animales, nunca pudo quitar los pecados, pero la sangre preciosa de Cristo ha quitado el pecado del mundo, la vida que había en la sangre de los sacrificios de animales era una vida sucia e inmunda, pero la vida que había en la sangre de Cristo, era una vida pura y perfecta, bebamos de su sangre participando de su vida y dando gracias porque hemos sido rociados con la sangre preciosa del Cordero de Dios.

“Pero ÉL ROCIARÁ a muchos gentiles. Los reyes cerrarán sobre él sus bocas, porque verán lo que nunca les fue contado; y entenderán, lo que nunca oyeron.”
Isaías 52:15

“a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.”
Hebreos 12:24

Cuando Jesús ofreció su vida como sacrificio por el pecado, se sentó a la diestra de Dios porque su obra había sido consumada.

“pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios”
Hebreos 10:12

Participamos de la vida de Jesús CREYENDO en todo lo que Él ha hecho por nosotros y permitiendo que su vida indestructible nos transforme, de esta forma, estaremos bebiendo de su sangre.

“El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.”
Juan 6:54 y 55