¡Haremos todo lo que el Señor ha dicho!

Moisés le dice al Pueblo de Israel que Dios va a hacer un Pacto con ellos y que si obedecen su voz y guardan Su Pacto, ellos serán su especial tesoro, un reino de sacerdotes y una nación santa, la respuesta del Pueblo de Israel fue:

“Y todo el pueblo respondió a una y dijeron: Haremos TODO lo que el SEÑOR ha dicho. Y llevó Moisés al SEÑOR las palabras del pueblo.”
Éxodo 19:8

¿Qué pensaría Dios cuando Moisés le lleva las palabras del Pueblo? Más adelante, vemos como Moisés le muestra al Pueblo lo que debían obedecer y guardar y la respuesta del Pueblo fue:

“Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras del SEÑOR y todas las ordenanzas; y todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: Haremos TODAS las palabras que el SEÑOR ha dicho.”
Éxodo 24:3

Una vez más, el Pueblo afirma que harán TODAS las palabras que el Señor había dicho, pero . . .

¿Qué importa lo que digamos si después hacemos lo que queremos? ¡Cómo algunos se dejan impresionar por las palabras de los hombres!

Veamos lo que hizo el Pueblo de Israel cuando Moisés subió al monte a recibir las Tablas de la Ley:

“el SEÑOR me dijo: "Levántate; baja aprisa de aquí, porque tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les había ordenado; se han hecho un ídolo de fundición."
Deuteronomio 9:12

Solamente habían pasado unas semanas y el Pueblo de Israel se hizo un ídolo, un becerro de oro. ¿Dónde quedan esas palabras: “Haremos todas las Palabras que el Señor ha dicho”?”, pero no solamente eso, haciéndose un ídolo, estaban quebrantando EL PRIMER MANDAMIENTO de los Diez, por tanto, si Dios solamente les hubiese dado el primer mandamiento ¡ni siquiera habrían podido cumplirlo!

Cuando leo los artículos de algunos mesiánicos y leo sus aportes en Facebook, me recuerdan al Pueblo de Israel, “Yo cumplo la Ley”, “La Ley es mi delicia”, “La Ley no es una carga”, todavía no han entendido que el Pueblo de Israel tuvo 1500 años para guardar la Ley y no lo consiguió, desde el primer momento que Dios entrega las Tablas, ya estaban pecando con uno de los pecados más graves: la idolatría.

¿Te sorprenden las palabras de los que afirman que aman la Ley y que la guardan? A mí no, a mí me recuerdan al Pueblo de Israel, un Pueblo con buenas intenciones, pero que falló una vez tras otra.

“He visto a este pueblo, y en verdad es un pueblo de dura cerviz . . . Y volví, y descendí del monte mientras el monte ardía en fuego, y las dos tablas del pacto estaban en mis dos manos. Y vi que en verdad habíais pecado contra el SEÑOR vuestro Dios. Os habíais hecho un becerro de fundición; pronto os habíais apartado del camino que el SEÑOR os había ordenado. Tomé las dos tablas, las arrojé de mis manos y las hice pedazos delante de vuestros ojos. Y me postré delante del SEÑOR como al principio, por cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua, a causa de todo el pecado que habíais cometido al hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR, provocándole a ira. Porque temí la ira y el furor con que el SEÑOR estaba enojado contra vosotros para destruiros, pero el SEÑOR me escuchó también esta vez. Y el SEÑOR se enojó tanto con Aarón que quiso destruirlo; y también intercedí por Aarón al mismo tiempo. Y tomé el objeto de vuestro pecado, el becerro que os habíais hecho, y lo quemé en el fuego, y lo hice pedazos, desmenuzándolo hasta que quedó tan fino como el polvo; y eché su polvo al arroyo que bajaba del monte. Nuevamente, en Tabera, en Masah y en Kibrot-hataava, provocasteis a ira al SEÑOR. Y cuando el SEÑOR os envió de Cades-barnea, diciendo: "Subid y tomad posesión de la tierra que yo os he dado", entonces os rebelasteis contra la orden del SEÑOR vuestro Dios; no le creísteis, ni escuchasteis su voz. VOSOTROS HABÉIS SIDO REBELDES AL SEÑOR DESDE EL DÍA EN QUE OS CONOCÍ.”
Deuteronomio 9:13-24